CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

jueves, 23 de agosto de 2012

PASCUAL CEBOLLADA. CRÍTICO DE CINE

            Pascual Cebollada, considerado como el decano de la crítica cinematográfica española, nació el 28 de mayo de 1916 en Ferreruela de Huerva (Teruel) y falleció el 19 de agosto de 2003 en Madrid.
            Durante más de cincuenta años se dedicó a la crítica cinematográfica, y fue el primer crítico español que cubrió la Mostra de Venecia y el único del mundo que asistió a los primeros 50 festivales de San Sebastián.
            Como crítico surgió al calor de lo que se denominó el humanismo cristiano (se formó en los PP. Escolapios y en el C.M. Cerbuna), cuyo principio fundamental se sustentaba en el convencimiento de que no hay estética sin ética. Sus primeras colaboraciones en prensa –con tan sólo quince años- se remontan a principios de los años treinta en el diario zaragozano El Noticiero. En 1934 se trasladó a Madrid para simultanear el trabajo administrativo con los estudios en la Universidad Central y en la Escuela de Periodismo.
En el festival de cine de San Sebastián de 1974
            En 1942 fundó el Servicio Informativo de Publicaciones y Espectáculos de la congregación mariana universitaria de Madrid, que publicaba el semanario SIPE, dedicado a la crítica de teatro y de cine, dirigiéndolo hasta 1947, año de su paso a la revista Signo, que abandonó en 1953 para continuar su labor de crítico cinematográfico en Eclessia.
            Mientras tanto, la Oficina Internacional del Cinema, que por aquel entonces editaba en varios países una interesante y documentada publicación, la Revista Internacional del Cine, decidió hacerlo también en España y a los pocos números, lo nombró su director.  Se trataba de una publicación minoritaria de extraordinaria calidad estética con  información, estudios y ensayos del cine mundial de los más prestigiosos críticos y cineastas del momento como por ejemplo Luis Gómez Mesa, Carlos Fernández Cuenca, José Luis Sáenz de Heredia, Florentino Soria, etc., muy poco conocida.
            Por su labor literaria, el Círculo de Escritores Cinematográficos lo premió en los años 1954 y 1956, y alcanzó su presidencia en 1960, en la que permaneció durante doce años.
Con el actor Paul Naschy
            A partir de 1964, y durante 25 años, ejercció la crítica cinematográfica diaria en el Ya, labor que simultaneaba con la creación de revistas de cine como, Siete estrellas, Cine y más (por su labor de difusión del cine aragonés en esta publicación se le concedió el premio San Jorge de periodismo), Pantalla 90 o Alfa-Omega. Al tiempo que ejercía como miembro de la Junta Técnica de la censura cinematográfica del régimen franquista.
            Formando pareja con Alfonso Sánchez, se asomó a las pantallas de TVE en los años 70 para comentar los ciclos de cine que programaba la cadena hasta que la dirección del Ente decidió que fuera la presentadora Marisa Medina la que leyera sus textos.
            Fue profesor de la Cátedra de Historia y Estética del Cine de la Universidad de Valladolid desde su fundación en 1962 y dirigió desde 1969 el Centro Español de Cine para la Infancia y la Juventud. También fue Presidente del Centro Español de Estudios Cinematográficos y de Medios Audiovisuales y ocupó, asimismo, la Presidencia del Comité Español del Consejo Internacional de Cine y Televisión de la UNESCO. De igual forma, fue miembro del Jurado Internacional de numerosos Festivales, así como también formó parte de los Comités Técnicos de los Festivales de San Sebastián y Valladolid.
            Junto a los premios citados, también recibió el Nacional de Cinematografía y dos premios Bravo de la Conferencia Episcopal Española.
            De su producción ensayística destacan los libros dedicados a José María Forqué: un director de cine (Barcelona, Royal Books, 1993), Biografía y películas de Fernando Rey (Barcelona, CILEH, 1992) y la Enciclopedia del cine español: cronología (Barcelona, Ediciones Serbal, 1996). También hemos de destacar sus publicaciones de carácter divulgativo, en especial aquellas que dedicó a los jóvenes, con la pretensión de instruirlos en el lenguaje del cine y de los medios de comunicación, es el caso de su popular Cartilla de cine (Madrid, Ministerio de Cultura, 1976), Una mirada al cine (Madrid, Centro Español de Estudios Cinematográficos y Audiovisuales, 1997) y Madrid y el cine (Madrid, Consejería de Educación, 2000).
            De alguna manera, la recuperación y reivindicación del pionero de los efectos especiales, nuestro paisano Segundo de Chomón, maestro de la fantasía y de la técnica cinematográfica, se debió a su empeño personal en celebrar en Teruel el centenario de su nacimiento en 1971. Algunos años más tarde, con motivo de la celebración del V Festival de Cine en S-8 y Vídeo de Teruel, le dedicará un breve libro (I.E.T., 1986), de cuyo prólogo tomamos las siguientes palabras: “Los que en Teruel nacimos y de Teruel nos fuimos, semillas portadas por el viento o por los pájaros en busca de tierra mejor regada, volvemos a los antiguos surcos quemados por el sol y por el frío, con nuestra rebanada de pan tierno hecho con la misma levadura del pan de pintera de los hornos de aliagas. Hemos pegado la oreja al camino y aún se oyen más las ya inexistentes herraduras que los motores; más que los vientos nuevos, el baile en la procesión de San Roque y la jota a la sombra de la luna. Yo sé que algunos no pueden volver más que en sueños. Para todos ellos va este recuerdo. Por coincidir en el amor y el dolor del cine, hemos tomado por símbolo a Segundo de Chomón, emigrante y genial, para hacer de él, de ellos, estrella de torico que señale al mundo el lugar donde Teruel está...”
            Su última gran obra fue la creación en el año 2000 de la Fundación Pascual Cebollada para la Cultura Audiovisual, cuya finalidad es promocionar y desarrollar las artes audiovisuales bajo un prisma humanista.


OBRA DE PASCUAL CEBOLLADA

-Guía de películas, Madrid, Xafaro, 1954.
-El prisionero. Estudio filmográfico, Madrid, Centro Español de Estudios Cinematográficos, 1960.
-Ingmar Bergman y El Séptimo Sello, Madrid, Centro Español de Estudios Cinematográficos, 1960.
-Escándalo en las aulas, Madrid, Centro Español de Estudios Cinematográficos, 1963.
-Cartilla de cine, Madrid, Ministerio de Cultura, 1976.
-Decreto sobre los instrumentos de comunicación social, Madrid, Apostolado de Prensa, 1965.
-José F. Aguayo: director de fotografía, Santander, 2º Festival de Cine y TV de Santander, 1992.
-Biografía y películas de Fernando Rey, Barcelona, Centro de Investigaciones Literarias Españolas e Hispanoamericanas, 1992.
-José María Forqué, un director de cine, Barcelona, Royal Books, 1993.
-Cronología: enciclopedia del cine español, Barcelona, Ediciones Serbal, 1996.
-Una mirada al cine, Madrid, Centro Español de Estudios Cinematográficos y Audiovisuales, 1997.
-Madrid y el cine: panorama filmográfico de cien años de historia, Madrid, Consejeria de Educación, 2000.

viernes, 17 de agosto de 2012

MINGOTE, UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

LA CRISIS ECONÓMICA (III)

Continuando con su capacidad de anticipación, disfruten con las siguientes genialidades que todos compartimos en el momento presente:
1987



 
1991

1991

jueves, 9 de agosto de 2012

MINGOTE, UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

 LA CRISIS ECONÓMICA (II)
Los chistes siguientes no tienen desperdicio, todos podrían firmarse en la actualidad. Juzguen ustedes mismos:


Año 1977



1979

1980
Y esta genialidad, claramente premonitoria del año 1985, para finalizar:

  

miércoles, 1 de agosto de 2012

MINGOTE, UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

LA CRISIS ECONÓMICA (I)

Con esta entrada damos paso a toda una serie que a lo largo de este año y el que viene, dedicaremos a la personalidad de Antonio Mingote (Sitges, 1919-Madrid, 2012), un genio absoluto del siglo XX... Y XXI, con la finalidad de honrar su memoria y homenajear a este turolense de adopción, Hijo Adoptivo de la ciudad de Teruel (1996).
Sobre su vida y su obra hablaremos en otras entregas posteriores, en ésta nos limitaremos a explicar con varios ejemplos de sus dibujos el porqué de su genialidad. ¿Qué es ser un genio? ¿En qué radica la genialidad? No es fácil contestar a esta pregunta, pero, en general, diremos que un genio es aquel que se adelanta a su tiempo y nos lega una obra atemporal que, como los buenos vinos, mejora con el transcurso de los años. Esto es francamente difícil en cualquier disciplina, pero tratándose del Humor es casi imposible: los chistes, las ocurrencias, etc., son material efímero, momentáneo y en extremo caduco; sin embargo, los pocos elegidos que consiguen atrapar la esencia del Humor y manejan sus resortes con eficacia para trascender la realidad más inmediata -caso de Mingote-, tienen garantizada su presencia en la Historia del Arte con palabras mayúsculas. Analicemos algunos ejemplos.

En estos tiempos de crisis profunda, muchos de sus dibujos parecen realizados para describir nuestra penosa situación actual. Juzguen este del año 1959:


O este del año 1966:



Y este otro del año 1968:


En la próxima entrega prometemos más y mejores, si es que es posible.


jueves, 26 de julio de 2012

GUERRA CIVIL EN SARRIÓN. APUNTES CON VÍDEO.


Aquí os dejo un corto rodado en la sierra de Javalambre, concretamente en las trincheras de Sarrión, que rodamos con la finalidad de darlas a conocer bajo el patrocinio del Ayuntamiento de esta localidad. El equipo técnico fue completamente turolense (director, Diego Hernández; fotografía, Pimpi López y montaje, Julio Royo), el guión lo escribimos Gonzalo Montón, Fernando Muñoz -ambos profesores del IES "Segundo de Chomón"- y yo mismo, asesorados por el especialista en nuestra contienda, Valentín Solano. El protagonista individual es el actor turolense Fernando Maícas, acompañado de recreacionistas venidos de toda España, incluso alguno del extranjero. La locución corrió a cargo de las voces turolenses, Ángel Torres -gran fotógrafo- y Jesús Cuesta -estupendo actor-, tan sólo la música, de Luis Delgado, escapa al paisanaje, sin embargo, es disculpable, pues es un gran músico que quiere a nuestra tierra, como ha demostrado en numerosas ocasiones. Una jornada inolvidable. Creo que quedó más que digno. En fin, espero que os guste y os animéis a hacer algo por vuestra cuenta. 






viernes, 20 de julio de 2012

PABLO ANDRÉS ESCAPA: "GRAN CIRCO MUNDIAL"

(Reseña publicada en la revista cultural Turia, nº 103, junio-octubre, 2012)
Gran Circo Mundial (Ediciones del Viento) es una novela corta -una nouvelle- de lectura exigente. Su autor, Pablo Andrés Escapa, trabaja la lengua con meticulosidad de orfebre y presenta al lector un estilo narrativo propio en el que conviven y alternan paradójicamente y como por ensalmo un cierto minimalismo y el gusto por un lenguaje retórico, abarrocado, cimentado en el uso de numerosas y variadas figuras estilísticas (enumeraciones impresionistas, aliteraciones, metáforas, sinestesias, metonimias, simbolismos, etc.) y un humor teñido de sutil ironía.
La historia es sencilla: un pequeño circo llega a un pueblo perdido de la geografía española asentado en la seguridad de sus rutinas, en las certezas de su diario acontecer; un pueblo venido a menos como tantos otros en el que nunca pasa nada. El circo anuncia “grandes actuaciones” y despierta falsas esperanzas en los lugareños, su presencia se percibe como una amenaza que puede poner en peligro la estabilidad de su cerrado universo y la semana de espera hasta la función la viven entre el temor de los adultos a las novedades y la fascinación infantil por lo desconocido. La expectación deviene en decepción con el espectáculo, registrado en la memoria colectiva del pueblo como “todo cuento”, patética realidad de un circo pequeño “alimentado de su enorme mentira”. Pero no para todos, no para Melo, el hijo de “la Coja de Lázaro”, un muchacho curioso y ávido de vivir nuevas experiencias, que protagonizará durante esos días una aventura iniciática sentimental con Nina, la francesita adolescente de la troupe, con quien descubrirá el sentido-sentimiento trágico de la vida.
Como hemos dicho, el simbolismo y la ironía son dos constantes de la novela, así, en su mismo arranque, encontramos que el episodio desencadenante de los hechos, el ridículo accidente de Marie Chinfoutte anunciando el circo, anticipa con claridad  meridiana la intención de la obra, que en palabras del propio autor no es otra que la de presentar “una parábola sobre la incomunicación en torno a dos entidades enfrentadas”: el universo fantástico del circo, representado por un desvencijado camión que va a quedar atorado en la Travesía de Galdafarro -su nombre antiguo era el de pasaje de las Angustias-, en realidad un angosto callejón cuya estrechez física preconiza ya desde ese momento la cerrazón mental de los habitantes de Santolices, como la decrepitud de la Casa de la Argolla, abandonada báscula municipal de tiempos mejores, dañada en el incidente, se erige en símbolo de la decadencia y abandono del pueblo.
Otra constante de la novela es la de visualizar los espacios y la acción narrada mediante técnicas cinematográficas, las imágenes que emplea el autor no sólo sirven para describir, sino también para narrar. Un claro ejemplo lo encontramos en la descripción del bar de Alcides (Andrés Escapa comparte la afición, tan del gusto de Luis Mateo Díez, al que homenajea en el episodio del viajante, por la creatividad onomástica, por el nombre del santoral inverosímil; sin ir más lejos, el alcalde se llama Sindo Barjas), que vemos reflejado en el espejo del fondo del bar. También son especialmente significativas en este sentido las ocularizaciones y auricularizaciones presentes en la narración, pero no nos detendremos en ellas, baste con citar la importancia en la obra del campo semántico del verbo mirar para percatarse. No querría abandonar esta cuestión relativa al cine, sin citar ese inteligente guiño al séptimo arte presente en esta, vamos a llamarla, secuencia de gran valor paródico estructurada en acciones paralelas que van alternando lo que ocurre en el bar de Alcides y en una película del oeste en la televisión, la legendaria Pasión de los fuertes, en la que el alcalde -un rural Wyatt Earp- y su hermano, se comportan como los personajes del film del mítico Ford.
Con estudiada gradación narrativa, la realidad casi esperpéntica de la llegada del circo, se va transformando y tiñendo de un hondo lirismo -los gestos, las miradas y los silencios se convierten en recursos de extraordinaria expresividad en el marco de una narración visual extraordinariamente poética-, que alcanza su momento culminante en el número central de la en principio decepcionante función, la representación teatral funambulista –especular juego barroco- protagonizada por Nina, su padre y Marcel, cuando por unos breves instantes, todo el pueblo –también el lector- se ve atrapado por la magia del circo y vive las fabulosas emociones del mayor espectáculo del mundo, la fantasía y la tragedia del Gran Circo Mundial: la crisálida narrativa inicial eclosiona en la maravillosa mariposa de una hermosísimo cuento de amor, para hacer realidad la letra de la legendaria canción My Darling Clementine. Absolutamente genial es el montaje de acciones paralelas entre Nina en la maroma, el torbellino de viento y las moscas revoloteando entorno a la bombilla del bar de Alcides.
La trivialidad de la historia alcanza pues en su final una dimensión metafórica, mítica y simbólica (ya nos lo anticipaba el narrador al comenzar su trabajo: “Pero esta crónica no es un acta notarial; su compromiso está con una verdad más alta, hecha de tiempo detenido y de palabras escogidas para durar”), todo ha sido perfectamente urdido por el autor para sujetar con mano férrea la peripecia a la caracterización de los personajes y de un espacio que se transformará ante el lector capaz de verlo con los ojos de la fascinación inocente de un niño asomándose al misterio y al dolor de la vida: Santolices ya no es un pueblo perdido de la España profunda, es un estado del alma -la del autor, evidentemente, pero también de la nuestra-, es ese pueblo de nuestra infancia-adolescencia que habita en nuestra memoria donde nos iniciamos a la vida.
Andrés Escapa transforma la realidad mediante la fabulación, la fantasía y una impecable escritura. El tratamiento mítico del lenguaje funciona como motor de transformación y como instrumento de ensoñación que transfigura a los personajes alejándolos de toda vulgaridad. Al fin y al cabo, el lenguaje es el territorio esencial y mayor de todo buen escritor. El estilo de un narrador es su mirada y la de Pablo Andrés Escapa sabe ver lo extraordinario en lo cotidiano para contarlo de forma sublime.