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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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domingo, 15 de mayo de 2011

TERUEL EN EL CINE (IV): PELÍCULAS RODADAS EN LAS SIERRA DE GÚDAR.

    La tercera de las películas protagonizada por Joselito bajo la dirección de Antonio del Amo, El ruiseñor de las cumbres (1958), se rodó en Alcalá de la Selva, Mora de Rubielos y Rubielos de Mora, fruto de la insistencia del guionista, el morano Jaime García Herranz, quien poco después también conseguiría que su pueblo fuera el escenario de una divertida película, La cesta (Rafael J. Salvia, 1963), cuyo guión fue premiado por el Sindicato Nacional del Espectáculo.  
   Jaime García Herranz había recibido ofertas para rodar su guión en Italia; sin embargo, las rechazó todas, pues como declara en Lucha (19 de enero de 1962): "La cesta nació en Mora de Rubielos y yo al menos, no la concibo sin el genuino carácter de allí ni la idiosincrasia de sus gentes. Además, no es fácil hallar otro pueblo tan a propósito..." Sus palabras son tan ciertas que hasta el último momento no se decidió si su protagonista principal iba a ser un actor profesional o el propio Crescencio, un popular lugareño, conocido en toda la comarca por sus excentricidades, en el que se inspiró el guionista morano para su personaje. En un principio se optó por el actor Paco Camoiras para llevarlo a la pantalla, como se recoge en el artículo de Lucha citado en el que se describe el comienzo del rodaje en los estudios de la siguiente manera: "Efectivamente, bajo los focos, vemos actuando a Gabriel Llopar como auténtica estampa del laborioso y sufrido trabajador de nuestros campos. Fuera del plató, Paco Camoiras ensaya una y otra vez el andar cansino de su personaje y en las manos de sus asesores varias fotografías de Crescencio, el popular ciudadano de Mora, cuya estólida personalidad va a plasmarse en la pantalla, en otra parte, un actor con seminegra sotana me lleva a pensar que también para don Felix, el sencillo y venerable mosen de Mora, ha tenido García Herranz su inspiración..." Sin embargo, pese a todo, hasta el último momento se especuló con la posibilidad de que Crescencio se interpretara a sí mismo, como se puede leer en el Lucha de 5 de julio de 1963, en el que se da cuenta del rodaje de la película en Mora: "El Crescencio original, que se había dejado la barba para debutar en el cine, es, finalmente excluido del rodaje. Preguntado Paco Camoiras por ese asunto, el se decanta, dada la importancia del papel, por un profesional como él".
Fotograma de la película La cesta.


                                      



Fotograma de la película La cesta.
   También en estas localidades el etnólogo Julio Alvar graba en 1980-81 un documental, Toro embolado, sobre esta tradición tan arraigada en la zona.
   Los paisajes de la sierra de Gúdar son el motivo central del documental de Manuel Caño, Sierras altas de Teruel: Sierra de Gúdar (1987).
   Para ampliar información se puede consultar CABIRIA

sábado, 26 de marzo de 2011

JAIME GARCÍA HERRANZ: GUIONISTA

           
            Medir el éxito de una película en los años cincuenta no resulta fácil, por eso establecer una lista de los filmes mas taquilleros de ese momento sólo es posible analizando el único dato oficial del que se dispone: los días de permanencia en cartel. De esta forma, podemos concluir que de las treinta películas más vistas en la España de la década de los cincuenta y principios de los sesenta, encabezadas por ¿Dónde vas, Alfonso XII? (con 210 y 189 días en cartel en dos cines),  se encuentran tres películas con guiones de Jaime García-Herranz, a saber: Molokay (105 días); Fray Escoba (60 días) y El ruiseñor de las cumbres (56 días).
De la misma manera, los guiones de García-Herranz fueron premiados en diferentes ocasiones por el Sindicato Nacional del Espectáculo, es el caso de Cuando el pasado muere (1949) (en colaboración con su paisano José Mª Belloch, que no llegó a realizarse), El río (1953) (en colaboración con quien a la postre habría de ser el director de la película titulada finalmente, Orgullo, Manuel Mur Oti),  La cesta (1957), Fray Escoba (1962) o El hotel de los pobres (1965), que tampoco se materializaría para la pantalla.
            Efectivamente, Jaime García-Herranz Camps (Valencia, 1902 – Mora de Rubielos, 1966), químico de profesión, formó parte de esa nutrida nómina de dramaturgos y comediógrafos que emplearían con profusión su pluma como guionistas cinematográficos (por ejemplo, Pemán, López Rubio, Ruiz Castillo, Muñoz Román, Santiago Moncada, etc.), hasta el punto que abandonó los escenarios para instalarse definitivamente en el mundo del cine como uno de los grandes guionistas de los años cincuenta y sesenta junto con Alfredo Echegaray, José Luis Colina, Arozamena, Carlos Blanco, etc. Tras estudiar Químicas en Zaragoza,  comienza una efímera carrera teatral en compañía de Ángel Torres del Álamo, con el que escribe varias obras teatrales: Don Tirilla, La Lola no me hace caso, Oscar Buffoni, El ser honrado es negocio o La señora de enfrente, algunas de las cuales fueron estrenadas por la compañía de Pepe Alba. También es suyo el ensayo de comedia en prosa titulado, ¡¡Señor!! ... ¡Calla!
            Sus primeros contactos con el cine se remontan a sus colaboraciones como actor en los divertidos cortometrajes, Una de fieras (1934) y Una de ladrones (1935) de Eduardo García Maroto, y un papel secundario en su película, La hija del penal (1935).  Será ya en la inmediata postguerra cuando se convierta en guionista de éxito cultivando los géneros que resultaban gratos al régimen. Así, su primer guión, ¡A mí la Legión! (1942), dirigida por Juan de Orduña, fruto de su experiencia militar en el Tercio, se inscribe de lleno dentro de las películas que podríamos calificar de exaltación militar y patriótica, que siguen la estela internacional de películas como Beau Geste, La Bandera o Tres lanceros bengalíes, que en España dieron lugar a filmes como Harka (1941), de Carlos Arévalo o Legión de Héroes (1941), de Juan Fortuny. Algunos años después volvería sobre el tema en Truhanes de honor (1950),  de Eduardo García Maroto, película en la que, como en la anterior, varios hombres son rescatados para la sociedad por la Legión, convirtiéndolos en “caballeros” militares, amigos inseparables y auténticos patriotas.
            Su segundo guión, Misión blanca (1946), de Juan de Orduña, se convirtió en uno de los éxitos más sonados del momento. Se trata de una apología religiosa, versión heroísmo misionero, en la que un inconsciente banquero se convierte en un comprometido misionero en Guinea, en la línea iniciada por Afán-Evu (1945) de José Neches, y al que se sumarán Reina Santa (1946), de Rafael Gil, La mies es mucha (1948), de Sáez de Heredia, La manigua sin Dios (1948), de Ruiz Castillo, El capitán Loyola (1948), de José Díaz Morales y Balarrasa (1950), de Nieves Conde. Como ya ocurriera en el género anterior, algunos años más tarde, Jaime García-Herranz volvería sobre esta temática para alcanzar otro extraordinario éxito comercial con el film de Luis Lucia, Molokai (La isla maldita) (1959), una película que no sólo fue declarada de interés nacional, sino que su visión era obligatoria en los colegios (con el fin de fomentar la vocación misionera entre los escolares), en ella se narra la vida heroica y abnegada del padre Damián de Venster, misionero belga de la Orden de los Sagrados Corazones, que llegó a merecer el calificativo de “el apóstol de los leprosos” por haber consagrado su existencia a estos enfermos hasta su muerte. En esta línea religiosa de difusión de la fe se inscriben sus guiones basados en vidas ejemplares y de satos, como el dedicado al beato Martín de Porres que dio lugar a la exitosa película de Ramón Torrado, Fray Escoba (1961), protagonizada por el actor de color, René Muñoz, que consiguió el premio del S.N.E. y una enorme popularidad; la biografía hagiográfica que recoge los episodios más espectaculares de la vida de San Isidro, realizada por Rafael J. Salvia en 1963, o la dedicada al noble francés del siglo XVII, Juan Bautista de La Salle, rodada en 1964 por Luis Cesar Amadori.
            Otro de los géneros en los que Jaime García-Herranz fue un consumado especialista fue el folclórico. Así, en 1953, José Buchs lleva a la pantalla su guión titulado  Brindis al cielo, cinta en la que se mezcla el toreo y el flamenco, con interesantes números del “Principe Gitano” (Enrique Vargas) –protagonista masculino-, quien aspira a convertirse en torero famoso para mantener a sus dos grandes amores: su abuela y su novia, papel que supuso el descubrimiento como actriz de Anita Juncal.  Folclórica también es la película de Arturo Ruiz-Castillo, Bajo el cielo andaluz (1959), cuyo guión escribe el de Mora para exclusivo lucimiento de la artista Marifé de Triana.
            García-Herranz fue un consumado especialista del denominado “cine con niño” que surgió tras el éxito de Marcelino pan y vino (Ladislao Vajda, 1954). Así, en 1956 escribía con ribetes neorrealistas el guión de la película dirigida por Antonio del Amo, El sol sale todos los días, protagonizada por el niño, Miguel Ángel Rodríguez, pero sus grandes éxitos los alcanzaría con El ruiseñor de las cumbres (Antonio del Amo, 1958), tercera entrega de la serie  del niño prodigio por excelencia Joselito y Un rayo de luz (Luis Lucia, 1960), primera de las ocho películas de gran éxito que protagonizaría la popular Marisol durante la primera mitad de los años sesenta, por la que sería premiada como mejor actriz infantil en el Festival de Venecia. En ambos guiones García-Herranz utiliza el mismo recurso narrativo: la recomposición de la unidad familiar. En el primer caso entre el niño protagonista y su padre, un alcohólico que maltrata a su madre, y en el segundo entre el abuelo y su graciosa y cantarina nieta de la que en un principio renegaba.
            Siguiendo la estela de las anteriores y de nuevo con Antonio del Amo como director, en 1961 se lleva a la pantalla su sensiblero y lagrimoso guión titulado Bello recuerdo, cuyos protagonistas fueron Joselito y Libertad Lamarque. En 1962, adapta para el cine la novela de Julio Verne, Dos años de vacaciones, dirigida por el realizador mejicano Emilio Gómez Muriel y protagonizada por  Pablito Calvo.
            Otras películas basadas en guiones de García-Herranz son Tres ladrones en casa (1948), primer largometraje dirigido por el conocido actor Raúl Cancio, quien también firma el argumento junto con el de Mora de Rubielos; la fábula moralista titulada Ángeles sin cielo (Gioventù disperata. Il ragazzo del cuore di fango), una producción hispano-italiana dirigida en 1957 por Sergio Corbucci y Carlos Arévalo; Un Americano en Toledo (José Luis Monter y Carlos Arévalo, 1957), que se inscribe dentro de lo que se ha dado en llamar las “comedias turísticas” de finales de los cincuenta, cuyo referente internacional sería Parigi è sempre Parigi (París, siempre París, 1951) y que en España dio lugar a títulos como Congreso en Sevilla (Antonio Román, 1955), Veraneo en España (M. Iglesias, 1955), Muchachas en vacaciones (J. M. Elorrieta, 1957), Vacaciones en Mallorca (G. Bianchi, 1959) o Bahía de Palma (Juan Bosch, 1962); Un Ángel tuvo la culpa (Luis Lucia, 1959), basada en la obra teatral Milagro en la Plaza del Progreso, de Joaquín Calvo Sotelo, también con claros tintes moralizantes que propugna un espíritu de comprensión y solidaridad entre los hombres en la línea de Un ángel pasó por Brooklyn (L. Vajda, 1957) o Tesoro en el cielo (M. Iglesias, 1956). También es suyo el guión de la película que supuso el debut como realizador del hasta ese momento documentalista, Julio Buchs, titulada Piedra de toque (1963), drama de corte colonial en el que se manifiesta con clara actitud moralizante la labor que España realizaba en Guinea y que consiguió el premio a la mejor película y al mejor actor de reparto (Roberto Camardiel)
            Jaime García-Herranz fue fundador en 1952, junto a Eduardo García Maroto, Julio Buchs y Fernando Fernán Gómez, de la Cooperativa de Cinema de Madrid, primera de las muchas que luego aparecieron en España. Su primera producción fue la ya mencionada Truhanes de honor  y la última, también dirigida por Eduardo García Maroto, Tres eran tres (1954), con guión de Antonio de Lara (“Tono”) y diálogos de García Herranz y Ángel Falquina, una parodia cinematográfica bien acogida por la crítica, pero no tanto por el público, que terminó de hundir la debilitada economía de la Cooperativa, en especial por el uso en uno de los episodios del film (Una de pandereta) del Cinefotocolor, procedimiento nacional de registro cromático que se utilizó por última vez en esta ocasión. La película se estructura en tres parodias fílmicas, sazonados con toques de humor “codornicesco”, del cine de terror, Una de monstruos, del western, Una de indios, y de la españolada, Una de pandereta. Con divertidos diálogos, las tres historias se entrelazan entre sí por una especie de juicio ante una alta Corte de Justicia, a la que incumbe la misión de discernir sobre la usurpación de rótulos y personajes del cine extranjero.

                A nuestro juicio, sus mejores guiones son los de las siguientes películas: Orgullo ( Mur Oti, 1955), un melodrama rural de temática ganadera que participa de numerosos elementos temáticos propios del western.  El divertido sainete titulado Don Lucio y el hermano Pío (José Antonio Nieves Conde, 1960), que consagró a Tony Leblanc al ser galardonado por el Sindicato Nacional del Espectáculo como mejor actor del año. Y, finalmente, La cesta (Rafael J. Salvia, 1960), con cuyo guión consiguió, como ya hemos anticipado, el primer premio de guiones cinematográficos del Sindicato Nacional del Espectáculo.  García-Herranz, pese a tener ofertas italianas (Aldo Fabrizi) y españolas (Cesáreo González) para su realización, eligió una modesta cooperativa, “Walkiria”, para llevarla a cabo simplemente porque se comprometieron a rodarla en su Mora natal.

FILMOGRAFÍA
1942    ¡A mí, la legión!
1946 Misión blanca
1948 Tres ladrones en casa
1950 Truhanes de honor
1953 Brindis al cielo
1954 Tres eran tres
1955 Orgullo 
1956 El sol sale todos los días
1957 Ángeles sin cielo
          Un americano en Toledo
1958 El ruiseñor de las cumbres
1959 Bajo el cielo andaluz
         Un ángel tuvo la culpa
        Molokai
1960 Don Lucio y el hermano Pío
         Un rayo de luz
1961 Fray Escoba
        Bello recuerdo
1962 Dos años de vacaciones
1963 Piedra de toque
         La cesta

         Isidro el labrador

1964 El señor de la Salle

(CARLOS FERNANDEZ CUENCA, PEDRO LADRÓN DE GUEVARA, LUIS LUCIA, MANUEL DOMÍNGUEZ, JAIME GARCÍA HERRANZ Y SEÑORA)
En este enlace podéis encontrar el artículo completo publicado en PDF con buscador y abundante apoyatura gráfica en la revista CABIRIA.CUADERNOS TUROLENSES DE CINE.
https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0B_P_cMqOujgXNjQ4ZTZmZjQtZDJhZi00NDcxLWFlMzEtZWFlN2RkNzBmM2M0&hl=en