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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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viernes, 4 de octubre de 2024

 

UNA GILDA DOBLEMENTE CINEMATOGRÁFICA



        


La última publicación de Agustín Sánchez Vidal, Pero… ¡En qué país vivimos!, lleva en su portada la fotografía de una gilda, el popular aperitivo coronado por una cámara de cine antigua, excelente metáfora resumen del contenido del ensayo, que se complementa y aclara con el significativo subtítulo: Una celebración del cine y la cultura popular española.

         Con una prosa clara y elegante, el hilo conductor del cine y la ayuda de muchas otras artes, fundamentalmente la música, pero también la literatura, pintura, arquitectura… y del diseño industrial y la ciencia, analiza la transformación de un país rural y agrario en otro urbano y moderno.

         Sánchez Vidal sigue tejiendo su obra en marcha y cada nuevo título se elabora con el enorme bagaje intelectual que atesora este humanista del siglo XX y se sustenta sobre los sólidos cimientos de obras anteriores, en este caso al andamiaje de su excelente, Sol y sombra, personalísimo y desenfadado recorrido por la intrahistoria y la cotidianeidad de España y los españoles desde los años sesenta hasta la transición, se añaden esa “summa artis” integradora de sus muchos saberes como es Genealogías de la mirada y su monumental El Siglo de la Luz, trabajo en el que fijó la cartelera de Zaragoza del siglo XX para “surfear” sobre ella y realizar un estudio sociológico del acto de “ir al cine” analizando su impacto en la vida cotidiana y terminar hablando de las complejas relaciones del séptimo arte con el siglo XX en nuestro país y su lengua.

         ¡Pero… en qué país vivimos! toma prestado el título de la película homónima de José Luis Sáenz de Heredia, protagonizada por Manolo Escobar y Concha Velasco, representantes respectivamente de la canción popular y de la música moderna llegada con los nuevos influjos culturales que, no sin tensiones, concesiones y mestizajes, se van a ir imponiendo en el suelo patrio. Sánchez Vidal deconstruye esta colonización paulatina del imaginario colectivo español desde el cine silente hasta la democracia. Será a partir de 1953 cuando arrecien los vientos del cambio por la influencia estadounidense y la metamorfosis nacional se evidencie en todos los órdenes de la vida hasta implantarse de forma definitiva.

         De la clásica banderilla en sus infinitas variedades, cuyo humilde mondadientes ha jugado un importante papel en el escenario social hispano y en su idiosincrasia, presente ya en el mismo Lazarillo de Tormes, Sánchez Vidal nos lleva a mediados de los años cuarenta, para contarnos que un conocido cliente de una taberna donostiarra comenzó a ensartar en un palillo la aceituna, con una guindilla encurtida y una anchoa y así acompañar sus vinos. Pronto se convirtió en el pintxo por excelencia de Donostia y en poco tiempo en todo un clásico español. Justo en aquel momento era Gilda (Charles Vidor, 1946) la película que se estaba proyectando con gran éxito en las salas y se entendió que el papel encarnado por Rita Hayworth era igual de revolucionario: “un bocado verde, salado y un poco picante" y así fue como bautizaron con ese nombre ese maridaje extremo de mar y fuego.

         Pero Gilda no solo fue una film de éxito, fue también el nombre elegido para la bomba nuclear cuya explosión en 1946 se grabó en  una superproducción en tecnicolor sin precedentes con el fin de darle publicidad mundial y demostrar su poder destructivo, convirtiéndola de esta manera en una auténtica “vedette atómica” en cuya carcasa llevaba pintada la efigie de la actriz, desde entonces fue conocida como “la bomba anatómica”.

         Poco después, en España, el dibujante Vázquez creaba a las hermanas Gilda, historieta gráfica que dio lugar a un revolucionario estilo de diseño de muebles, inmuebles, cortes de pelo… hasta un tipo de locomotoras fueron llamadas “Gildas”. La modernidad estaba a las puertas: los nuevos materiales, el imperio Bronston, el turismo de masas, la televisión, el transistor, los tocadiscos y el rock harían el resto. Del sainete, la zarzuela y la copla, pasando por la rumba, el cine quinqui y la movida, llegamos a la inclasificable producción de Almodóvar, y cuando el “Porompompero” parecía muerto y enterrado, nos descubre que en la filmografía del manchego, no ya moderna, sino posmoderna, la tradición cultural española sigue viva en perfecta hibridación con la “Chica ye-ye”.

         El ensayo se cierra con una imprescindible selección bibliográfica comentada por capítulos de enorme utilidad para todos aquellos que quieran profundizar en sus diferentes contenidos.

 

 

sábado, 3 de abril de 2021

RESEÑA DEL LIBRO "GENEALOGÍAS DE LA MIRADA" DE AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL

 

UNIVERSO SÁNCHEZ VIDAL


Agustín Sánchez Vidal siempre titula con gran precisión y enorme atractivo sus obras, la última, Genealogías de la mirada, es exactamente eso, una suma de miradas, de sugerentes ensayos escritos en su mayoría como conferencias impartidas para diferentes museos y universidades, tanto nacionales como internacionales, a lo largo de su dilatada trayectoria profesional. Pero no se confundan, no es únicamente un ensayo sobre pintura, es mucho más, es una “summa artis” integradora de sus muchos saberes acumulados durante años, en la que su cátedra y toda su producción ensayística y narrativa establecen entre sí un diálogo constante hasta convertirla en un “agujero negro” donde se concentra todo su universo sapiencial y creativo. Aquí están sus estudios sobre literatura, cine y cines, fotografía, pintura, Chomón, Buñuel, Dalí, Goya, Saura, España… su Llave maestra, Nudo de sangre, Viñetas, Quijote Welles… pero, sobre todo, Sol y sombra, El rabo por desollar, La especie simbólica, embriones originales de estas recién alumbradas y orondas Genealogías de la mirada, un libro de semiótica general, de estudio de las producciones artísticas como procesos de comunicación, en el que las artes, las ciencias y la tecnología conversan entre sí y se explican mutuamente.

         El primer bloque de ensayos se agrupa bajo el título genérico de “Puntos de fuga” y nos habla de relojes, viajes en el tiempo, héroes cuánticos, agujeros negros, la revolución de las tramas -desde los quipus incas hasta los códigos de barras- y del código fuente, esa primigenia escritura de Dios.

         El segundo, “Genealogías de la mirada”, se ocupa de la perspectiva renacentista, con su nueva concepción del espacio, y de las anamorfosis, una verdadera revolución en la pintura y la arquitectura, con ecos en la literatura barroca (Góngora y Quevedo violentan la lengua con metáforas y figuras retóricas extremas en una suerte de renovadoras anamorfosis lingüísticas generadoras de inéditos enfoques literarios: el culteranismo y el conceptismo); de la cámara oscura y las perspectivas ilusionistas, base de la fotografía y principio del camino hacia el cine; de la cartografía moderna; de la globalización del ojo, esos deseos panorámicos de expandir la mirada limitada del sujeto para alcanzar mucho más: el cinemascope, las enciclopedias, los esfuerzos intelectuales y de escritura de la gran novela realista, Balzac con su Comedia Humana, Galdós con sus Episodios Nacionales, Calatrava con su Hemisferic, la biblioteca china de Tianjin…

         En “Mas allá del tableau vivant” aborda las relaciones entre la pintura y el cine, entre la imagen estática y la imagen dinámica, los modos diversos de atrapar el movimiento, los juegos de luces y sombras, el retrato en la pintura y el cine, la vida de los artistas en la pantalla, el arte como ilusionismo y prestidigitación y el intento de la pintura y, en especial, del cine por atrapar lo onírico, ese espacio de libertad creativa que es “El burdel de los sueños”, en el que Dalí y Buñuel se erigen como maestros absolutos.

         El cuarto bloque, “El rabo por desollar”, toma su título de unos versos de Machado presentes en sus “Proverbios y cantares”, en los que habla de la distancia y escepticismo con los que son recibidos en la piel de toro los radicales cambios históricos producidos tras la Gran Guerra, en este apartado, Sánchez Vidal estudia la pintura de El Bosco y lo carnavalesco para analizar la “Leyenda negra” de España y los tópicos nacionales, que nos llevan hasta el extremo opuesto de la “España blanca”, la españolada de charanga y pandereta en el que nos encontramos instalados, incapaces de gestionar nuestra propia imagen sin salirnos del tópico, y entre ambos extremos, aparece el verso suelto de Orson Welles y su proyecto de vida fílmico inacabado del Quijote, a la postre un ensayo muy particular sobre España, una España que Sánchez Vidal disecciona con precisión de cirujano en “Una cultura de masas” y en “Del juego al ocio”.

         Desde su privilegiada atalaya de sabiduría lúcida, la comprensión del pasado le permite a Sánchez Vidal desvelar claves de nuestro presente y, de algún modo, cerrando el círculo –o deberíamos decir mejor la espiral- inicial de la cuantificación del mundo planteada con “el escape de foliot” al comienzo del libro, asentada con la perspectiva renacentista, los mapas portulanos y el dinero en papel moneda, en el quinto y último bloque se ocupa de la era digital y sus consecuencias estéticas (el cine, la pintura y la arquitectura pixelada, por ejemplo) que apuntan, como reza su explícito título, “Hacia un nuevo régimen cultural” regido por los ordenadores, los dispositivos móviles y las bioprinters, las impresoras 3D que abren nuevas posibilidades creativas.

         Cierra su universo de miradas con un obligado “Recuento”, un estado de la situación actual, en modo alguno conclusivo, tan solo entreabre puertas y dibuja bosquejos prospectivos sobre el paso de las señas de identidad al mestizaje cultural, se lamenta de la “litronización” de España y del desguace de la cultura, observa la eliminación de las barreras de género y comenta la transversalidad y lo trangenérico.

         Con Genealogías de la mirada, Agustín Sánchez Vidal nos demuestra de manera fehaciente que “mirar no es solo ver, ni un simple proceso óptico, sino algo cultural, una lectura del mundo”, y se nos muestra, una vez más, como un escritor polifónico, que pasa y lo hace pasar bien a sus lectores enseñando, transmitiéndoles con pasmosa facilidad sus conocimientos, no siempre sencillos de explicar, pero que él, con ejemplos visuales de todo tipo, formato y arte meticulosamente escogidos y analizados (el apoyo gráfico es magnífico), logra simplificar y hacérnoslos comprensibles, traspasa las fronteras académicas de la reflexión teórica especializada y consigue contagiarnos su enorme pasión por el conocimiento, su humanismo abierto hacia el hombre y su trascendencia, su concepción del saber entendido como organismo vivo e interconectado.

Artículo publicado en el suplemento ARTES & LETRAS. HERALDO DE ARAGÓN

jueves, 4 de febrero de 2021

RESEÑA NOVELA "QUIJOTE WELLES", DE AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL

 

NO TRESPASSING

                                  

    La vocación universalista de la obra de Agustín Sánchez Vidal es una característica íntimamente unida a la de su deseo de resolver “enigmas”, iluminar esas “palabras oscuras o equívocas” y a ello se apresta en titánicas empresas que alcanzan su máxima complejidad cuando ha pretendido desentrañar el genio creador de artistas absolutos: Miguel Hernández, Buñuel, Dalí… En esta ocasión, como anticipa el título de su última obra, Quijote Welles, aborda la inmensa personalidad de ese enfant terribledel cine que devino en apestado hombre orquesta, prestidigitador y malabarista,bon vivant enamorado de España, gran bebedor con prótesis en la boca en forma de puro, sombra inmóvil, perpetuo niño grande, embustero e impostor, inventor del fake, embaucador y sablista, infatigable trabajador,a veces encantador gigante bonachón, otras terrorífico y monstruoso Ogro-O(r)so(n) enfadado.

         Con 24 años Alejandro Magno fundaba Alejandría, Orson Welles dirigía Ciudadano Kane. Si aquel moría a los 32, este había pasado de ser el wunderkind de Hollywood a ser una vieja gloria.         Ciudadano Kane comienza y termina con una rima fílmica precisa: “No trespassing”. Este cartel indicador es el primer y el penúltimo plano, pero, ¿qué es lo que no se puede traspasar? Ese “prohibido el paso” advierte de una frontera y superarla supone transgredir un “tabú” cultural humano ancestral, el que implica bucear en los orígenes, en lo más profundo de un ser para desnudarlo ante los otros y exponer públicamente sus secretos más íntimos. Al morir, el protagonista tiene en la mano una bola de cristal y pronuncia la famosa palabra enigma: Rosebud. Auténtico “Mac Guffin” de la película que anima la investigación de Thompson, el periodista encargado de descubrir su significado, de reconstruir la vida contradictoria del magnate de la prensa Charles Foster Kane.

         En Quijote Welles la investigadora es la freelance Barbara Galway y el Mac Guffin, la escritura de una biografía sobre Welles.Como le ocurrió a Max Aub con su novela sobre Buñuel, que se encontró en todo momento con un terreno minado de mentiras y falsedades sembradas por el propio biografiado, en este caso es el mismo Welles quien contribuye a borrar las pistas, quien escamotea información, quien como buen escapista consigue evadirse de las trampas que se le tienden y con sus trucos de mago enseña solo las cartas que le interesan: su proyecto vital, su película sobre El Quijote, para la que busca financiación y pretende utilizar a Barbara con el fin de conseguirla de la productora de Spielberg.

         Sánchez Vidal se apoya en el tándem Orson-Barbara para, siguiendo la tesis de que no es la vida de una persona la que explica su obra, sino lo contrario, con la fuerza discursiva wellesiana en acción, contarnos todo tipo de historias, presentar todo un universo de cine, cambiar de tema constantemente, abordar asuntos de toda índole, desde lo anecdótico (pelea a sillazos entre Orson y Hemingway), hasta temas más serios -o no- como la verdadera identidad de su padre (sospecha que fue Fiodor Chaliapin, el mítico bajo ruso, que tuvo una aventura con su madre), todo vertebrado en torno a esa obra en marcha que fue su Quijote, o deberíamos decir mejor ese work in progress de un genio llamado Orson Welles, que se nos explica en cada uno de sus estadios creativos, desde el vitalismo de sus inicios hasta llegar a su etapa final de más serena reflexión. Durante treinta años luchó por sacar adelante su peculiar adaptación cinematográfica, que al fin y a la postre terminó convirtiéndose en un ensayo sobre España y sobre sí mismo.

         Sánchez Vidal comienza explicando el Spanish Crazeamericano para cimentar su clase magistral y relacionar a Welles con su primera mujer, Rita Hayworth (Margarita Cansino, hija de un bailarín sevillano), nos habla de sus primeros contactos con nuestro país, sus veleidades toreras, su compromiso con la República, sigue con el primer exilio europeo a finales de los años cuarenta del cineasta y su estancia en España para rodar Mister Arkadin (entre los figurantes del baile de máscaras rodado en San Gregorio en Valladolid, se encontraba Miguel Delibes) y su primer contacto con El Quijote, con el Museo del Prado, con Goya y el Greco; sus ideas iniciales para tras concluir el rodaje de Sed de malcomenzar con la grabación de un cortometraje con Charlton Heston como don Quijote para el show de Frank Sinatra en la cadena de TV CBS; su segundo exilio europeo y nuevo asalto a la obra cervantina, España se convierte en escenario habitual de sus películas (Una historia inmortal, Fraude, Campanadas a medianoche).

Sánchez Vidal, con esa agudeza que afila todavía más si cabe ese tipo de escritores abocados al abismo de una curiosidad infinita y obsesionados por trascender los lugares comunes, nos ha dejado en esta “novela”, suma de entrevistas y brillante análisis reflexivo con forma dialogada de la historia, la literatura, el arte, el folclore, la antropología… de la España de posguerra, su evolución y transformaciones hasta la transición, pero además de ser la radiografía de un país, de su obra más representativa y de un cineasta absolutamente enamorado de ambas, nos habla también de su propia forma de entender la creación artística, describe su particular “Cueva de Montesinos”, su personal “Retablo de las Maravillas”, en el que se representan historias de todo tipo (el vino, toros y toreros, Ronda…), que se cruzan y se explican entre sí, para tejer en un mismo lienzo el ser del biografiado y de España. Mejor que los documentos para conocer a alguien o algo, son los relatos, los testimonios, los cuentos, las anécdotas que genera una persona o un hecho. No pretende tan solo retratar a Welles, quiere penetrar en su zona prohibida, descubrir su auténtica personalidad y conocer el porqué de su comportamiento y de su cine.

Si con Sol y sombra Sánchez Vidal se reconciliaba con España, con este nuevo libro, desde la óptica del genial cineasta, le rinde profundo homenaje. Quijote Welles es una novela-ensayo, un “gran reserva”, fruto de una pasión contagiosa por el cine, la inmortal novela cervantina y España, tan vigorosa como las obras de su autor, Sánchez Vidal, y de su biografiado, Orson Welles, verdaderos maestros en sus respectivas disciplinas, de los que han bebido y seguirán bebiendo generaciones de cinéfilos y cineastas.

Agustín Sánchez Vidal, Quijote Welles, Madrid, Fórcola Ediciones, 2020.

 

 

viernes, 3 de mayo de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (X)



Tejedor de tramas 


Su actividad novelística se inició en el año 2005 con La llave maestra, una apuesta por la aventura fraguada durante más de diez años de documentación y escritura, en la que mezcla de forma admirable el rigor científico e histórico con la intriga y el thriller. Es un homenaje a la literatura general y a la del siglo XVI en particular. Estructuralmente se desdobla en dos planos temporales, uno en la época de Felipe II y otro en la actualidad, estableciéndose entre ambos una evidente relación que responde al especular juego de reflejar en los protagonistas del presente las vivencias y sentimientos de sus antepasados, creando de esta forma una estructura inspirada en la doble hélice del ADN, uno de los muchos temas de fondo, el cual, a su vez, como en ese cuento de cuentos que son Las mil y una noches -también presente- nos remite a otro asunto importante en el relato, el ya comentado del código fuente del universo. En definitiva, La llave maestra es un rompecabezas de enormes dimensiones, un auténtico tour de force en el que funde con extrema habilidad historia, literatura y teorías de la información, consiguiendo el horaciano objetivo de enseñar deleitando. 

Tres años más tarde publicó Nudo de sangre (2008), con la que obtuvo el prestigioso Premio Primavera de Novela de la editorial Espasa. De nuevo estamos ante un relato de aventuras con un componente histórico importante, en la que nos habla del Perú colonial entre los siglos XVI -cuando Atahualpa es apresado y muerto por Francisco Pizarro- y XVIII -cuando los jesuitas conspiran tras su expulsión de España-. El lenguaje simbólico de las cuerdas y nudos de los incas se convierte en sus manos en la metáfora central de la narración: por un lado, alude a su escritura y, por otro, a la sangre indígena explotada por los colonizadores, este “nudo de sangre” era el utilizado para añadir peso en los extremos del llamado látigo de nueve colas, usado para azotar a los esclavos. De esta manera, urde una trama en la que no se nota la juntura entre lo real y lo inventado, de nuevo una clase magistral entretenida y amena. 

Con Esclava de nadie (2010) ganó el VII Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza. El tema central es el de la libertad para elegir un destino propio unido al drama de la identidad de un ser que en todos los aspectos de su vida resulta ambiguo: mulata manumisa hermafrodita en una sociedad, la de la España del siglo XVI, clasista, racista y sexista, en la que ejercer el derecho a la libertad individual estaba solo al alcance de unos pocos. Como en las novelas anteriores, Agustín prepara un cóctel narrativo de extraordinaria modernidad compuesto por historia y reivindicación social, endulzado todo con muchas aventuras. 

Viñetas (2016), de la que ya hemos hablado, tiene mucho de novela de iniciación, de aprendizaje, de cambio (individual y colectivo), de transición al mundo adulto, pero también trata de las complejas relaciones familiares, de la guerra civil, de la difícil posguerra, del aperturismo del segundo franquismo y sus transformaciones, etc. Todo parece apuntar hacia el relato familiar con fondo social, sin embargo, al final se impone el territorio de lo desconocido, el protagonista ignora muchas cosas de sus padres y hermano, y el lector debe ayudarlo a completar las tramas más o menos difusas que nunca terminan donde parecen cerrarse.

miércoles, 3 de abril de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (IX)



La especie simbólica 



Un tema central y constante en su obra y pensamiento es el de explicar y explorar “las razones profundas que nos empujan a contar historias y a escucharlas”; es decir, la necesidad de desentrañar “el porqué de las ficciones”. La respuesta conduce a la esencia de lo humano, a lo que nos distingue como especie: nuestra capacidad simbólica. 

Ya en el año 2005 escribió un artículo para la revista Muy Interesante titulado “La especie simbólica”, homónimo del librito, pequeño en tamaño, pero denso como el mercurio, publicado en 2011 por la Cátedra Jorge Oteiza de la Universidad Pública de Navarra, en el que desarrollaba más por extenso algunos de sus contenidos. Volvió sobre el tema con una repaso oral dentro del ciclo “Vida en ficciones. Los relatos en la era audiovisual” organizado por la Universidad de Zaragoza, que más tarde revisó de nuevo para una conferencia impartida en la Universidad de Oxford. 

Como hemos ido constatando, Agustín Sánchez Vidal es un humanista de nuestro tiempo, un escritor cuya actitud intelectual y creativa es interdisciplinar, integradora de todo tipo de saberes, pero quizá sea este delicioso texto de poco más de cien páginas el que mejor evidencie este espíritu, al tiempo que en él se pueden encontrar las inquietudes intelectuales que originan y sustentan la urdimbre primigenia de alguna de sus novelas, pues en él se suman y exponen conocimientos de multitud de artes y ciencias: desde la mitología, el folclore o la etimología, pasando por la literatura, el cine y la historia, hasta la mecánica, la biología, la física o las matemáticas. En este sentido, quizá convenga recordar su sólida formación científica ya apuntada y, como confiesa el propio Agustín, que la divulgación científica es su lectura habitual, más incluso que la literaria propiamente dicha. 

Los símbolos constituyen una estructura compleja y coherente, se entretejen entre ellos confeccionando una trama que nos permite crear mundos alternativos, donde unos símbolos existen en el contexto de otros. Agustín actúa de forma idéntica y su ensayo no es en modo alguno la suma independiente de tres conferencias, sino que conforma un todo coherente en el que además de explicar la tesis principal, se constituye en una obra esencial para entender su propia actividad como novelista, pues en sus páginas encontramos las claves de su creatividad. 

La primera parte lleva por título ‘Las tramas que nos constituyen’ y versa sobre la “revolución de las cuerdas” -asunto central de su novela histórica, de amor y aventuras, homenaje a la cultura andina, Nudo de sangre- y el “escape de foliot”, embrión del reloj, que según el pensador alemán Ernst Junger es la base de la moderna civilización occidental, invención, a su juicio, más importante que la imprenta, la brújula, la pólvora, la máquina de vapor o el descubrimiento de América. Sánchez Vidal reflexiona sobre el tríptico tectón-textil-texto; sobre el paso de los textiles a los códigos de barras; sobre la ilación entre cuentas y cuentos o viceversa; sobre las redes neuronales -investigadas por Cajal y Golgi-, la web y al entramado de las narraciones. 

En la segunda, “La escritura de dios” -título de un cuento de Borges- busca en el lenguaje anterior a Babel un código universal capaz de originar el Universo –su código fuente, tema central de su primera novela, La llave maestra-; es decir, signos que están en la base de todo lo creado y encierran sus claves, una especie de genoma universal, tentativa a la que se han acercado en nuestros días –desde modelos computacionales- los científicos que trabajan sobre la teoría unificada de la información. 

Por último, en “Símbolos y mitos”, el autor aborda el papel que desempeñan en nuestras vidas el pensamiento simbólico y los mitos, desde los relatos homéricos hasta las comerciales películas de Hollywood, cuyas historias derivan en mayor o menor medida de esa materia prima de la que se alimentan no sólo las diferentes artes, sino también las distintas filosofías y religiones.

viernes, 22 de marzo de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (VIII)


El rabo por desollar (1999): no dar puntada sin hilo o la perfecta fontanería intelectual 



Aparentemente, El rabo por desollar (1999) podría parecer una obra menor, nada más lejos de la realidad, todo el universo de Sánchez Vidal se condensa en esta obra miscelánea en la que con un estilo ágil, espiga con gusto y gran sentido del humor toda una serie de artículos y breves ensayos que resumen los casi veinte años que a la fecha de su publicación llevaba escribiendo en diferentes periódicos y revistas nacionales y regionales, desde que comenzó sus colaboraciones a los diecisiete años en El Correo Español y en La Gaceta del Norte. 

De alguna manera, podríamos decir que el universo sanchezvidaliano, tanto de temas como de estilos, se recogen en este volumen, en el que, como él mismo confiesa en su prólogo, desmonta “parte de la fontanería que conecta un circuito que asciende desde la investigación universitaria, va cobrando forma en libros, monografías, congresos y trabajos académicos, y se ventila y oxigena en la prensa”. Es decir, Sánchez Vidal recicla todo el material con el que trabaja, no da puntada sin hilo y en este libro se pueden observar las tramas que se entretejen en obras aparentemente de mayor calado, como por ejemplo Sol y sombra o El siglo de la Luz, que a su vez sirven de base para sustentar el rigor documental de su obra narrativa en novelas como Viñetas. 

Los artículos de El rabo por desollar van desde la corta distancia expositiva de los apuntes de no más de diez líneas cada uno, en los que cuenta los cambios del país a finales de los ochenta, hasta colaboraciones de más largo aliento que incluyen incluso conferencias, como la magnífica “La España Negra como síndrome de Estocolmo”. En los agrupados bajo el título de “La Tribu” analiza Aragón y el aragonesismo para desmontar ese visión tópica baturrista y cachirulera del ser aragonés y apunta a una identidad más digna sustentada en personalidades de la tierra tan contundentes como Fernando el Católico, el conde de Aranda, Costa, Servet, Cajal, etc. En otras secciones nos habla de sus pasiones literarias, musicales (debemos recordar que ejerció de crítico de música en el periódico El Día a principios de los ochenta), cinéfilas y pictóricas, junto con una visión fresca y alejada de los tópicos de los nuevos medios audiovisuales.

sábado, 9 de marzo de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (VII)



De Sol y sombra (1982-1990) a El siglo de la Luz 
(1994-1997). 




Planeta le publicó en 1990 un delicioso ensayo, Sol y sombra, personalísimo y desenfadado recorrido por saberes al margen del canon oficial, en paralelo a los grandes acontecimientos históricos, es la intrahistoria, la cotidianeidad de los españoles a partir de los años sesenta hasta el comienzo de la transición, con la que recupera nuestro pasado más inmediato para explicar nuestro presente, partiendo de temas corrientes y cotidianos, como el azúcar, el grano de pimienta, el tabaco, el Anís del Mono, el futbolín, el Biscúter, el bikini, la fregona, la Formica, el Kleenex, etc., hilado todo con fina y sutil ironía y un gran sentido del humor. 

Sánchez Vidal trasciende el mero trabajo documental para explorar los universos simbólicos, las tramas sociales, las conexiones entre lo que sucede y cómo luego determinadas cuestiones terminan formando parte del imaginario colectivo de un pueblo. 

Animado por este mismo objetivo, inició su monumental estudio dedicado al cine en Zaragoza. En 1996 presentó la primera parte de El Siglo de la Luz (Aproximaciones a una cartelera), un repaso del influjo del séptimo arte en la capital aragonesa entre 1896 y 1946. La segunda apareció en 1997 bajo el epígrafe De ‘Gilda’ a ‘La Red’, en la que continuó con el trabajo desde 1947 hasta 1996. En primera instancia, como labor previa, la investigación fijó la cartelera de la ciudad de Zaragoza, objetivo importante, pero en modo alguno final, se trataba más bien de un estudio sociológico del cine -por el que tanto abogó Borau como Académico de la lengua-, en el que Sánchez Vidal “surfea” por la cartelera para explicar el acto social de “ir al cine” y su impacto en la vida cotidiana de una ciudad concreta, hasta el punto, por ejemplo, de que la película con la que se cerró la temporada de 1946, Casablanca, dejó su impronta en el nombre de un barrio, hasta entonces llamado Casa Blanca, que pasó a escribirse todo junto como en el título del film, pero las pretensiones van más allá y trascienden lo meramente local para terminar hablando de las complejas relaciones del cine con el siglo XX en España y en nuestro idioma, cuya presencia se puede rastrear en palabras como marabunta, rebeca o chirucas. Se trata pues de un documentado estudio, broche de oro con el que cierra la investigación abierta con Los Jimeno y los orígenes del cine en Zaragoza (1994), que en su conjunto se constituye como modelo y obra de referencia para construir la historia social del cine en nuestro país.

domingo, 3 de marzo de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (VI)



Dalí, ese filósofo “de incomparable potencia intelectual” 



El estudio de Buñuel desembocó inevitablemente en el de Dalí, de quien Agustín se convirtió en uno de los mayores especialistas mundiales y al que le ha dedicado, entre otros muchos trabajos, cuatro monografías, en Alianza Editorial (1995), Electa (1999), Aldeasa (2002) y MAPFRE (2007), mientras que en 2004 firmaba el tomo tercero de sus Obras Completas para Ediciones Destino, donde presentaba su obra creativa en el ámbito de la ficción: narrativa, poesía, cine y teatro. En su estudio nos descubre a un Dalí brillante, ingenioso, desbordadamente creativo, y demuestra que, como ya ocurriera con Buñuel, sus destrezas plásticas arrancan de una experiencia previa literaria y de la frecuentación de determinados escritores. De hecho, su única novela, Rostros ocultos, es un documento imprescindible para entender su evolución como pintor y su escritura supone un antes y un después en su creación. Viene a decirnos que Dalí –también Buñuel- es un filósofo, un pensador “de incomparable potencia intelectual”.

lunes, 18 de febrero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (V)



Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin o la importancia de un buen título 



Otra de las características más destacadas de la obra de Agustín es su gran capacidad de síntesis unida a una enorme precisión y claridad expositiva, ambas cuestiones se ejemplifican a la perfección en los atractivos títulos de sus libros, verdaderos modelos de cómo titular con gancho a la vez que se anticipa y resume en ellos la esencia de su contenido. Como muestra este botón, Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin, con el que obtuvo en 1988 el prestigioso premio de ensayo “Espejo de España” de la Editorial Planeta. 

Título redondo y preciso con el que invita al lector a recorrer en su compañía la trayectoria vital y profesional de las tres personalidades del mundo de la cultura más grandes que ha dado España en el siglo XX y adentrarse en el laberinto de su turbulenta amistad para intentar resolver el misterio de sus complejas personalidades y de sus obras, en las que se puede rastrear cómo los tres "amigos se acechan e interpelan a través de sus producciones respectivas", confeccionadas en determinados momentos a base de estímulos de profunda amistad, rivalidad e incluso desafecto. 

El cuadro de Dalí, El enigma sin fin, sintetiza la pretensión última del libro, la misma que animaba el método paranoico-crítico daliniano -una imagen no tiene una lectura unívoca-, así, de igual forma que en el cuadro se pueden llegar a ver hasta seis imágenes superpuestas -incluido el retrato físico y metafísico de Lorca-, las personalidades y las obras de Buñuel, Lorca y Dalí se reflejan entre sí conformando una perspectiva en abismo de difícil sondaje. 

La sesuda investigación se lee como una novela enigma o policiaca, pero la propuesta trasciende la mera anécdota para explicar cómo se deciden aspectos tan relevantes como el nacimiento del surrealismo, su introducción en España, etc., para lo cual presenta un interesante cañamazo epistolar inédito de Buñuel con Pepín Bello, de Dalí con Buñuel a propósito de La edad de oro, y sus documentos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

sábado, 9 de febrero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (IV)



De Buñuel, ese “director de directores”, a Saura, Borau, Florián Rey y Chomón. 




En 1975 conoció a Luis Buñuel y en 1980 viajó a México para preparar con él la edición de Luis Buñuel. Obra literaria (1982), investigación que explica la inicial vocación literaria del director y recopila toda una serie de escritos de juventud fundamentales para entender sus particulares relaciones con Lorca y Dalí, y demuestra que en sus escritos se encuentra el “eslabón perdido” dentro del vanguardismo español, al haber dado el paso hasta el surrealismo que Gómez de la Serna “no quiso o no supo dar.” 


Esta investigación le acercó al cineasta, con quien mantuvo una relación de amistad, y a partir de ese momento comenzó con el espíritu crítico que lo caracteriza a descubrir al genio de Calanda, lo sometió a un cerco constante y se convirtió en uno de sus mayores especialistas con estudios fundamentales como Luis Buñuel: obra cinematográfica (1984), Vida y opiniones de Luis Buñuel (1985), Luis Buñuel (1992) y El mundo de Luis Buñuel (1993 y 2000), quinta entrega de una serie de estupendas monografías editadas por la CAI, con la que cerraba el ciclo dedicado a los directores aragoneses más destacados: Saura (1988), Borau (1990), Florián Rey (1991) y Segundo de Chomón (1992). Estudios que sintetizaría con afán divulgativo en Realizadores aragoneses (1998). 






De su abundante producción sobre el realizador calandino destacaríamos de manera especial su capacidad para dinamitar, como ya ocurriera con Miguel Hernández, los tópicos y lugares comunes, así como la continua renovación de sus aportaciones, siempre novedosas y diferentes. 

Pero su labor no se ha limitado a la investigación, también ha ejercido un papel activo en la recuperación, revalorización y divulgación de su cine, en especial en las celebraciones que tuvieron lugar con motivo del centenario de su nacimiento, entre otras actividades escribió el guion del documental dirigido por Rioyo y López Linares, A propósito de Buñuel, y poco después, en colaboración con Carlos Saura, el de su película, Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001).



domingo, 3 de febrero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (III)



Miguel Hernández: una investigación siempre en marcha o como huir de los tópicos 



Hizo el Bachillerato y la Reválida por Ciencias con premio extraordinario, pero se cruzó en su camino un profesor de Filosofía extraordinario, el jesuita Ignacio Zumeta Olano y terminó matriculándose en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza. Dentro de la Facultad, fascinado por el estructuralismo y su semántica, su siguiente opción fue Lingüística, pero al trasladarse Ynduráin a Madrid, se llevó consigo a Santos Sanz Villanueva, Díez Borque, etc., por lo que se le propuso integrarse en el Departamento de Literatura Española nada más terminar la carrera. 

Se doctoró en 1974 con una tesis sobre Miguel Hernández, significativa elección de un poeta de orígenes claramente populares que anticipa y evidencia los gustos y las afinidades del por entonces jovencísimo profesor universitario, que ejercerá la docencia durante más de 38 años, y someterá desde ese momento su obra a una constante revisión, en lo que podemos considerar una investigación siempre en marcha. 

Su trayectoria profesional se divide en dos etapas de duración casi idéntica: una primera en el que imparte clases de Literatura Española, con Miguel Hernández y la obra literaria de Buñuel como objetos principales de estudio; y otra segunda -desde 1991-, como catedrático de Cine y otros medios audiovisuales, con la producción fílmica del calandino y la pintura de Dalí como temas centrales de su labor investigadora, si bien tuvo un largo periodo de transición -desde 1984-, durante el que impartió simultáneamente ambas especialidades. 

Como profesor de literatura explicó casi todos los periodos de su historia, en especial la contemporánea, enorme trabajo que le obligó a leer de forma sistemática las obras más relevantes de cada uno de ellos y, por consiguiente, a conocer en profundidad la tradición del idioma y del ser español. Esta contundente preparación lectora explica su excelente uso de la lengua en todos sus escritos, pero de manera especial en sus novelas, siempre acorde con la época en las que se ambientan. 

Con ser importante lo anterior, lo más destacado de su dilatada labor docente ha sido su capacidad para conectar con las sucesivas generaciones, esfuerzo mantenido en el tiempo para estar siempre al día, no solo en lo que respecta a todo tipo de informaciones, sino también en sensibilidades y gustos, quizá aquí radique la explicación de otra de las características esenciales de su obra: su frescura y modernidad. 

Su exhaustiva investigación sobre la vida y la obra de Miguel Hernández, le llevó a cuestionarse los tópicos y lugares comunes preexistentes y a desentrañar en el sentido literal de la palabra la esencia de su poesía. Con estas premisas, verán la luz dos obras fundamentales: Miguel Hernández, en la encrucijada (1976) y Miguel Hernández, desamordazado y regresado (1992). En ellas traza la trayectoria completa del poeta desde tres perspectivas: la biográfica, la ideológica y la literaria. Siendo la primera el hilo conductor de las otras dos, de manera que recorre las diferentes influencias recibidas por el poeta a lo largo de su vida, desde Sijé, Bergamín o “Jiménez & Giménez”, pasando por “La Escuela de Vallecas”, hasta Cossío, Neruda y Aleixandre. Quizá lo más importante de su aportación sea que aborda su figura al margen de exigencias ideológicas y recupera al Miguel Hernández de la etapa católica y purista, cuya calidad en modo alguno desmerece del resto, al tiempo que se cuestiona, pone en cuarentena y matiza los tópicos que hasta ese momento habían simplificado –también perjudicado- sobremanera la lectura de su obra, el de “poeta pastor”, “poeta del pueblo” y “poeta del sacrificio”, demostrando que lo que singulariza su producción es la asimilación de las tradiciones cultas (Góngora, Calderón, etc.) y de las vanguardias, pero no para quedarse en ellas, sino para rehumanizarlas en lucha constante con el idioma buscando su propia voz. 

Junto con los estudios son varias las ediciones críticas de sus obras, es el caso de Perito en lunas/El rayo que no cesa (1976), Poesías completas (1979), Epistolario (1986), El torero más valiente. La tragedia de Calisto. Otras prosas (1986), Obra Completa (1992 y 2010), hasta llegar a la Antología poética publicada para escolares y la colaboración en la segunda entrega hernandiana de su gran amigo Joan Manuel Serrat, Hijo de la luz y de la sombra (2010), más amplia y rica que la anterior, álbum que venía complementado por el DVD, Imágenes en busca de un poeta: veinte pequeños videoclips inspirados en sus poemas y realizados por reconocidos nombres del cine español, entre ellos uno, “Las abarcas desiertas”, realizado por Agustín, quien poco después promovió un proyecto expositivo, cuyos textos coordinó, que recuperaba la figura del poeta alicantino mediante sus propias poesías, la música de Serrat y los videos.





(CONTINUARÁ...)

viernes, 25 de enero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (II)



Viñetas: honrarás a tu padre y a tu madre 




Agustín sabe que los hombres somos memoria, de manera que, a pesar de sus éxitos profesionales y los numerosos e importantes premios conseguidos a lo largo de su carrera, con humildad, cariño y un extraordinario manejo de la lengua rinde tributo a sus orígenes en la que, hasta la fecha, es su obra más personal, Viñetas (2016), una novela impregnada de elementos autobiográficos potenciados hasta extremos de difícil delimitación, donde mezcla tanto vivencias propias como generacionales, recuerdos individuales como de familiares y amigos, se trata, en suma, de evocaciones anoveladas de infancia y adolescencia, suyas y de otros, hasta el punto de que bien podrían ser las de muchos de nosotros, en especial las de todos aquellos en cuyo interior palpita todavía la hoy en día agonizante cultura campesina a la que pertenece por nacimiento y reivindica por convicción. 

Quienes quieran acercarse a su biografía y personalidad deberán partir de esta narración, en la que no les será difícil reconocer la presencia de su salmantino pueblo natal, Cilleros de la Bastida; conocerán cómo cuando apenas había cumplido los cinco años, toda la familia se trasladó a Logroño, donde cursó el Bachillerato y vivió los mundos sensitivos propios de la infancia y adolescencia: la escuela, los juegos en la calle, la caza y la pesca, el cine de barrio, la magia de los tebeos, la amistad, el sexo…

 (Para ampliar esta entrada ver VIÑETAS  CONTINUARÁ...)

viernes, 11 de enero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (I)



Tusitala Sánchez Vidal o cómo no aburrir nunca al lector


Agustín Sánchez Vidal, en la actualidad catedrático emérito de Historia del Cine y Otros Medios Audiovisuales de la Universidad de Zaragoza, ha traducido a Los Beatles, Rolling Stones y Simon & Garfunkel; ha editado y estudiado a Miguel Hernández, Joaquín Costa, Buñuel y Julio Alejandro de Castro; ha trabajado y, en algunos casos, recuperado a diferentes cineastas aragoneses, como los Jimeno, Chomón, Saura, Borau y Florián Rey; ha escrito sobre arte (es uno de los mayores expertos mundiales en Salvador Dalí, pero también ha estudiado en profundidad a otros muchos pintores como Goya, Picasso, Juan Gris, Joaquín Torres, etc.), sociología o las claves de la creación; ha intervenido en varias obras colectivas sobre las vanguardias; ha sido guionista de cine y televisión; ha colaborado en catálogos y ciclos de la Mostra de Venecia, el Museo Seibu de Tokio, el Centro Pompidou, El Centro de las Artes de Bonn, El Palacio de Bellas Artes de México, la Hayward Gallery de Londres, el Metropolitan de Nueva York, el MNCA “Reina Sofía”, Prado, Thyssen, Dalí y un largo etcétera; ha escrito para multitud de periódicos (Diario 16, El Sol, El País, ABC, El Mundo, El Día, El Periódico de Aragón, Heraldo, etc.) y revistas de toda España (Manifiesto, Tiempo, Tribuna, Muy Interesante, Ínsula, El Bosque, Letra Internacional, etc.); ha sido profesor invitado en diferentes universidades americanas y europeas, caso de Princeton y Nanterre, y ha impartido conferencias en las más prestigiosas del mundo, desde la Sorbona a Oxford, pasando por Göttingen o UCLA, así como también en reconocidas instituciones públicas y privadas de El Cairo, Tel Aviv, Nueva York o Londres; su obra ha sido traducida a más de once idiomas, etc. En suma, se trata de un estajanovista de la docencia y la investigación, cuya trayectoria profesional es sólida, original y brillante pero, por encima de todo, es un Tusitala– término utilizado por los samoanos para referirse a Stevenson como contador de historias-, para quien la narración sigue contando incluso más allá de sus novelas, da igual que se trate de una clase rutinaria, una conferencia, un artículo de periódico o un ensayo, su principal regla es la de no aburrir al oyente/lector y para conseguirlo salpimentará con historias, anécdotas o curiosidades sus enseñanzas, es el conocido “deleitar aprovechando”.

(continuara...)

jueves, 11 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN DE LA NOVELA "VIÑETAS", DE AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL EN LA FERIA DEL LIBRO DEL TERUEL



Esta tarde da comienzo la Feria del Libro de Teruel del presente año, en la que tengo un doble privilegio, por un lado, presentar el sábado 13, a las 13 h., en La Glorieta, mi libro, Voces turolenses en la lírica (II). El bajo Victoriano Redondo del Castillo, y, por otro, el domingo, a las 19'30 h., en el mismo escenario, como guinda a este magnífico pastel cultural,  actuaré de anfitrión en la presentación de la novela Viñetas, de mi maestro en la distancia, Agustín Sánchez Vidal, reciente Premio de las Letras Aragonesas, máximo galardón literario de nuestra tierra que reconoce la categoría de este Catedrático Emérito de la Universidad de Zaragoza en Historia del Arte (Cine y otros medios audiovisuales), maestro de maestros, con 60 publicaciones individuales, más de 100 colectivas e innumerables artículos y colaboraciones. Con esto ya se puede deducir una de las constantes del trabajo de Sánchez Vidal: la constancia, el trabajo diario; Agustín es un estajanovista del estudio y del saber.
En su trayectoria como escritor se pueden reconocer con claridad dos etapas: la primera, volcada en la investigación y la divulgación, se extiende durante su dilatado ejercicio del magisterio, y una segunda, que comienza con su pase a la situación de Emérito, en la que se centra de manera especial en la novela, pero sin abandonar por completo ni la docencia ni la investigación.
Comenzó con estudios literarios, en especial sobre Miguel Hernández, poeta al que dedicó su tesis y de quien luego publicó,  Miguel Hernández desamordazado y regresado. Le seguirían otros estudios, en especial dedicados a Costa y, por fin, Buñuel, del que comienza estudiando su obra literaria, Luis Buñuel, obra literaria (1982), para después abordar su cine, del que se ha convertido en uno de sus máximos estudiosos a nivel mundial. Sus obras Luis Buñuel, obra cinematográfica (1984), Vida y opiniones de Luis Buñuel (1985), Luis Buñuel (1992) y El mundo de Luis Buñuel (1993), resultan imprescindibles para todo aquel que quiera acercarse al cine del calandino.
Centrado ya en el cine, emprendió el proyecto de elaborar importantes monografías sobre los directores de cine aragoneses y escribió estudios esenciales de ese pionero genial del cine español que fue Segundo de Chomón, o de los Jimeno, también sobre Florián Rey, Saura, Borau y Forqué. Aquí podemos ver otra característica de nuestro escritor: Agustín ha sabido ver que Aragón es tierra de cineastas y con sus estudios los ha reivindicado para que ocupen el lugar que les corresponde no sólo en el cine español, sino mundial.
Con su magnífico ensayo Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin, consiguió el prestigioso Premio Espejo de España de la editorial Planeta de 1988, estudio en el que nos descubre las complicidades, guiños, filias y fobias, encuentros y desencuentros, etc. que se establecieron entre los tres genios del cine, la literatura y la pintura.
Después de esta obra extiende sus publicaciones a Lorca y a Dalí, del que es también otro de sus mayores especialistas.
Altamente recomendables son también sus ensayos Sol y sombra (1990), una análisis sociológico ameno y divertido de la vida cotidiana de los españoles centrado en los inventos que cambiaron y marcaron su vida desde los años 50,  El rabo por desollar (1999), una colección de artículos publicados en diferentes medios y un ensayo de apariencia menor, en el que reúne tres conferencias que en el año 2010 impartió dentro del ciclo Perspectivas transversales, organizadas por la Cátedra Jorge Oteiza de la Universidad Pública de Navarra, pero que a nuestro juicio resulta fundamental para entender las novelas de Agustín, como ya lo comentamos en su momento, en este sentido remito a la reseña que publiqué 

Sobre sus novelas hemos escrito siempre la correspondiente reseña  y a ellas remitimos: 





Pero todos aquellos que quieran aproximarse a su narrativa y conocer más sobre su obra, pueden pasar y escucharlo en la cita del domingo. Os esperamos.