CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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sábado, 8 de septiembre de 2012

JUAN GARCÍA Y LA JOTA.





García siempre se mostró orgulloso de su origen humilde, por eso consideramos que gozó en todo momento del favor del pueblo. Lo cierto es que su canto siempre destila efusión y emotividad a raudales, traduciendo mediante su voz su forma de ser y de comportarse: afable, comunicativo, solidario, respetuoso con todos, amante de los suyos, de su país, de Aragón, de Teruel y de su pueblo, Sarrión.
Así, a pesar de recorrer medio mundo durante más de cuarenta años de carrera ininterrumpida, él siempre se consideró un hombre del pueblo y de su pueblo, su patria chica siempre le acompañaba allá donde fuese, de manera que en todas sus actuaciones cantaba unas jotas, en especial títulos de fuerte sabor popular como “Piropo baturro” “Copos de nieve en tu cara” o “Jotas de Alcañiz”; grabó también jotas de estilo, es el caso de “Como la caña del trigo” y rondadoras como “Riau, riau”; hizo interpretaciones brillantes del estilo de “la fiera” en “La regulvidera” (en este caso es una “fiera con estribillo”, cargada de dobles sentidos y simbolismos, tan propios del romancero o de la lírica tradicional española: hisopo, agua bendita, etc.) o en “No tires piedras, cobarde”, etc.


También cantó con solvencia “aragonesas netas” o “femateras”, como en “Tu abuelo era labrador” y “Lo que siente un fematero”,  e hizo algunas interpretaciones muy personales, pero de altísimo nivel, como en el caso de  “La parra”, perteneciente al grupo de las jotas típicas de la provincia de Teruel, por otra parte, nada fácil de cantar,  pero que Juan García resolvía de manera prodigiosa:
No te subas a la parra,
que te tendrás que bajar,
y amás de no coger uvas,
te puedes estozolar.


Compuso numerosas jotas, algunas llegó incluso a grabarlas, como “El beso que tú me diste”, “Copos de nieve en tu cara”, “No tiréis piedras, cobardes”, “Despacico y callandico” (lo cierto es que la jota que popularmente se conoce como “Despacico y callándico” tiene dos coplas más que la que grabó Juan García, ya que se canta como estribillo, quizá, a su autoría se deba la primera canta), “No necesitamos himnos”, “Una andaluza y un maño”, “Pasaban al Nazareno”, “El cuello t’han afeitau”, “Si mi guitarra pudiese”, “Por detrás” “Los estilos que yo canto”, “Ya puedes cerrar el ventano”, “Din… Don”, o títulos en los que homenajeaba a los pueblos de su infancia, es el caso de “La Terolana”, “En Aragón’e nacío”  “Los de Abejuela y Titaguas” y, sobre todo, de “La sarrionera”:
De las coplas de Aragón
de las coplas de Aragón
ninguna tan noble y fiera
como la que canto yo
y se llama Sarrionera
y se llama Sarrionera
de las coplas de Aragón.

 A este respecto, debemos señalar que Sarrión siempre ocupó un lugar preeminente en su corazón, así, por ejemplo, en una entrevista concedida a La Estampa,  al ser preguntado por sus proyectos de futuro, responde de la siguiente graciosa manera:
“-Lo del chico del cuento. ¡Qué no haya escuela! Tener unos días libres para irme a mi pueblo a jugar a la pelota, a tirar la barra y a cantar la jota. Ya sabe usted que los de la provincia de Teruel somos terqueados, pequeños, rechonchos y fuertes.
-¿Le esperan los de Sarrión?
-¡Qué si me esperan! Vea esta carta. Dicen que si paso por allí sin parar, suben al tren y me tiran las maletas por la ventanilla. ¡Y en mi pueblo no gastan bromas!”
     …
                        También cantó -y muchas de ellas las grabó- las jotas incluidas en las zarzuelas más populares de su amplio repertorio, es el caso de El dúo de “La Africana” (Manuel Fernández Caballero, 1893), La Dolores (Tomás Bretón, 1895), Gigantes y cabezudos (Manuel Fernández Caballero, 1898), El trust de los tenorios (José Serrano, 1910),  La Alegría de la Huerta (Fernando Chueca) Los de Aragón (José Serrano, 1927) y La Dolorosa (José Serrano, 1930).
Como hemos podido comprobar, desde su más tierna infancia y hasta su muerte, Juan García siempre cantó jotas, de hecho, todos sus conciertos los cerraba con varias de ellas y no había banquete o celebración donde él no las regalara con su característica generosidad. Le dedicó jotas a los impresores, a los directores de periódicos, al aviador Gallarza, a Conchita Supervía, a los Reyes, al Ejército, a su pueblo y… a la Virgen del Pilar.
Es más, en su larga etapa argentina, como recoge el ya citado Marcelo Porto, se consolidó como un gran jotero, lo que lleva al articulista a afirmar con rotundidad que “el que si de niño, allá en su pueblo aragonés de la Teruel famosa, cantaba jotas como los propios ángeles, puede hoy  (estamos en 1944) ufanarse sin inmodestia de ser un rey de la jota”,  y llega, a afirmar que, incluso, “de una jota suya, ‘La fematera’, popularísima, se han vendido 576.000 discos”, lo cual para aquella época, como se puede suponer -incluso para la nuestra-, eran muchos, muchísimos discos.


Pocos son, sin embargo, los libros sobre jota que lo mencionan -¿desconocimiento?, ¿olvido?-, da la impresión, dado la gran cantidad de testimonios que dejó grabados, que los especialistas obvian, quizá porque su jota es más lírica, más de concierto, tal vez porque Juan García quiso aplicar a la jota todas sus facultades, toda su técnica, toda su maestría en el canto, y puede que por ello no siempre se ajuste a los cánones exigidos por los puristas del género. Sin embargo, en los últimos tiempos su figura ha sido reivindicada por Mariano A. Faci Ballabriga en su completo y original estudio-recopilación,  Siempre la Jota, editado por Heraldo de Aragón, y por Natividad Brivián y Juan Labrador, quienes junto con su grupo folclórico, "Aires de Albada", llevan años trabajando sus jotas. Aquí dejo algunas perlas en la voz de Naty.










sábado, 7 de enero de 2012

NUESTROS MAYORES (I): RICARDO BALLESTER, JOTERO DE LA PUEBLA DE VALVERDE.

"Estas tres jotas llévalas en nombre de Juan García", recuerda que le dijo el tenor de Sarrión -en esos momentos un divo de la ópera y de la zarzuela nacional e internacional-, allá por el año 1931, cuando Ricardo apenas contaba ocho años. Había viajado desde su localidad natal, La Puebla de Valverde, para sumarse al homenaje que el pueblo de Sarrión dedicó a su ilustre paisano y cantarle tres jotas que hoy, ochenta años más tarde, todavía siguen vivas en su memoria. Ricardo, aragonés de pura cepa, ha cumplido con su palabra, vaya si ha cumplido, siempre que tiene ocasión cuenta esta anécdota. El gran cantante que fue Juan García no se equivocó, aquel muchacho ha paseado su nombre por múltiples escenarios y lo ha recordado con admiración siempre que ha tenido ocasión. Si yo lo hubiera conocido a tiempo, le hubiera pedido una colaboración para el apéndice del libro que escribí sobre el tenor, pero como no fue así, le dedico esta entrada como particular homenaje a un hombre fiel a su palabra y a dos grandes voces: la de su mentor, Juan García, y la de Ricardo, un hombre agradecido.
De Ricardo supe por una entrevista que realizó para la Cadena Ser en Teruel -una iniciativa digna de continuarse consistente en recuperar para los oyentes las vidas de personas mayores-,  en la que en breve tiempo sintetizó su trayectoria vital y esbozó el canto de alguna jota. Aquí subo un resumen de la misma.


Ricardo es un hombre afable, parlanchín y decidor, con una memoria prodigiosa, al que le gusta cantar jotas y regalar su voz a todo el que quiera escucharlo. En la vida ha sido un todoterreno, nació en La Puebla de Valverde en 1923 y con 12 años ya estaba de pastor; con 14 años tiraba pinos con el forestal de su pueblo y poco después comenzó a trabajar como peón de la construcción: ayudó a desmontar la vía minera de Ojos Negros-Sagunto y colaboró en la constucción de los edificios de la emisora de televisión del pico de Javalambre, entre otras muchas obras. Con una instrucción primaria, le gusta leer y manifiesta un gran interés por todo aquello que tiene que ver con la Historia de Aragón. De hecho, entre múltiples borradores sobre personajes históricos de nuestra Comunidad (Agustina de Aragón, Ramiro II, etc.), tiene escrito un proyecto de memorias sobre sus vivencias en la guerra civil de gran interés, en el que se recogen los sucesos acaecidos en la puebla de Valverde en el verano del año 1936 con la Columna Casas Sala, el cambio de bando de los guardias civiles y los posteriores fusilamientos.
La afición por la jota le viene de su padre, Florencio Ballester Ibáñez, que era carretero y le gustaba cantarlas. Él lo ha hecho desde que recuerda, casi siempre acompañado por la rondalla de su pueblo y cuenta con orgullo que ha compartido escenarios con los más grandes voces de su época: José Iranzo,  Jesús Gracia y Joaquín Peribáñez. Aquí dejo testimonio de ello.



No puedo concluir esta entrada sin agradecer sinceramente la colaboración prestada por la directora de la Residencia Javalambre, Inmaculada Sánchez, y la Cadena Ser en Teruel, a quienes felicito sinceramente por la iniciativa de recuperar para la ciudad la memoria de muchos de sus residentes. Al fin y al cabo, las personas mayores son el disco duro de un mundo que desaparece, pero que todavía está vivo entre nosotros; no son muebles ni trastos viejos arrumbados en un almacén de antigüedades, son personas con mucha vida, mucho que contar y mucho que aportar, y más en unos momentos como los que estamos pasando, donde todos somos pocos para sacar esto adelante, la experiencia siempre ha sido un grado, hagámosla valer y escuchémoslos. Ellos nos lo agradecerán y nosotros también.


martes, 8 de noviembre de 2011

CICLO DE CONFERENCIAS EN EL CENTRO IBERCAJA TERUEL: “VOCES TUROLENSES EN LA ÓPERA”

Del 14 al 17, bajo el título de “Voces turolenses en la ópera”, la Obra Social de IberCaja en Teruel ha diseñado un ciclo de conferencias divulgativas sobre la trayectoria vital y profesional de cuatro grandes figuras del “bel canto” de nuestra provincia, impartidas por el que esto escribe. Todas tendrán lugar en el Centro IberCaja (Ctra. de Alcañiz, 14), a las ocho de la tarde,  con entrada libre y durarán poco más o menos una hora.

Andrés Marín
Comenzaremos el lunes hablando del gran tenor turolense ANDRÉS MARÍN (1843-1896), “la voz que triunfó en el frío” y "el tenor alcalde"(estos fueron los títulos de sendos artículos que publiqué en la revista cultural Turía, en los que traté de reconstruir con objetividad y rigor su trayectoria vital y profesional y que son la base de mi charla. Parcialmente están publicados en este blog). Aclamado durante más de diez temporadas en los grandes teatros imperiales de Moscú y San Petersburgo, fue íntimo amigo de Gayarre, al que acompañó en numerosas giras por Europa, marido de la extraordinaria “Volpini” y, al final de sus días, efímero pero decisivo alcalde de Teruel. Desgraciadamente, de su voz no quedan registros sonoros, sin embargo, en la charla sí podrán escucharse grabaciones de Adelina Patti, Emma Albani o Marcella Sembrich, tres de las grandes sopranos con las que cantó en diferentes ocasiones.


Elvira de Hidalgo
El martes abordaremos la interesante personalidad de la cantante de Valderrobres, ELVIRA DE HIDALGO (1891-1980), recordada mundialmente por ser la maestra de María Callas, pero no tanto por ser una de las más destacadas sopranos coloratura del mundo y quizá la mejor interprete del personaje de Rosina de El barbero de Sevilla. Fue admirada por todas las grandes voces de la considerada como época dorada de la ópera, Caruso, Fleta, Titta Ruffo, Chaliapin, Tito Shipa, etc., y con todos ellos compartió escenario en los más renombrados teatros del mundo. La técnica actual ha permitido componer interpretaciones conjuntas de maestra y alumna, que se podrán escuchar durante la conferencia, así como también parte de sus grabaciones más destacadas.



Victoriano Redondo del Castillo
El miércoles reconstruiremos la biografía de VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO (1891-1933), olvidado bajo nacido en Alfambra que llegó a ser titular del Teatro Real de Madrid en los años veinte y compuso como libretista una zarzuela de éxito, Baturra de temple, cuyos dos números centrales podrán oír quienes asistan, así como también una canción y un dúo de la zarzuela de Amadeo Vives, La villana, interpretados por Redondo del Castillo.











Concluiremos el ciclo el jueves, día 17, acercando a los turolenses la voz y la peripecia vital del polifacético sarrionense  JUAN GARCÍA (1896-1969), “el tenor de los reyes”, cantante y compositor que dejó un importante legado sonoro del que podrán disfrutar a lo largo de la charla en sus diferentes géneros: ópera, zarzuela, jotas, tangos, canción lírico-romántica, etc.
    De todos ellos se puede encontrar cumplida información en este blog, así como escuchar sus voces.

jueves, 20 de octubre de 2011

GARDEL Y LA JOTA. SU AMISTAD CON JUAN GARCÍA

   A nadie se le escapa que la voz de Charles Romuald Gardès es una de las más reconocidas en la historia universal de la música. De hecho, desde el 1º de septiembre de 2003 fue declarada por la  UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Como señalabamos en la entrada anterior, si Gardel le enseñó a Juan García a cantar el tango, en justa correspondencia, nuestro paisano le enseñó a cantar la jota. Así, la que Gardel canta en su película Tango bar (1935): "Son los ojos de mi moza/ como el filo de un puñal/ yo no vivo sin ellos/ Virgencica del Pilar. / Arroyito de mi aldea,/ a ti te puedo contar/ que por mi amor hoy la vieron/ una lágrima derramar." Sería una adaptación de la que cantaba Juan García con el título de "El sentimiento", la letra es distinta, pero el estilo es muy similar. Compruébenlo ustedes mismos.
Tango Bar se estrenó en Buenos Aires el 22 de agosto de 1935. Desgracidadamente, el cantante argentino ya no pudo verla, el 24 de junio de ese mismo año falleció en un accidente de avión en Medellín.
                                

  GARDEL CANTANDO LA JOTA EN TANGO BAR


 EL SENTIMIENTO JOTA CANTADA POR JUAN GARCÍA


Para saber más Mariano Faci SIEMPRE LA JOTA.

jueves, 13 de octubre de 2011

JUAN GARCÍA Y EL TANGO. SU AMISTAD CON CARLOS GARDEL

Juan García en el centro y Juan G. Olmedilla a la derecha.
   Cuando a uno le publican un libro es cuando de verdad comienza a escribirlo. Eso es lo que me está ocurriendo a mí con Juan García, el tenor de los Reyes, lo presentamos hace algunos meses y ya he recibido varias noticias, fotos y pequeños detalles de los que me hubiera gustado disponer en su momento, pero, en fin, como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena, los iré presentando por entregas y, quien sabe, quizá algún día se reedite el libro y pueda incorporarlos al mismo.
    Hoy vamos a comentar una sabrosa anécdota que me ha suministrado el periodista e investigador Mariano Faci Ballabriga, quien preparando Siempre la Jota, una serie de libros sobre la historia de la Jota para Heraldo de Aragón, que está siendo publicada en la actualidad (SIEMPRE LA JOTA), encontró una referencia a Juan García, nuestro tenor, quien fue entrevistado por el periodista Juan G. Olmedilla para la revista porteña Caras y caretas (22 de mayo 1937), es decir, una información sumamente interesante de esa parte final de mi libro que se ocupa de la larga estancia de Juan García en la Argentina, donde concluirían sus días -nunca regresó a España-, y que se me cae un tanto por falta de noticias de nuestro cantante. Se trata de una simpática entrevista doble en la que el tenor y el periodista se entrevistan mutuamente, pues son amigos desde hace tiempo y se han reencontrado en Buenos Aires, donde ambos actuaban con más o menos asiduidad en Radio Prieto. Al finalizar la entrevista, Olmedilla le pregunta a García por su relación con Gardel y éste le contesta  que la estrella argentina le enseñó a cantar el tango "Cicatrices", y el maño, agradecido, correspondió enseñándole la jota que se titula "El sentimiento": "Mi corazón dice, dice, que se muere, que se muere..." Jota cuyos ecos resuenan en aquella que Gardel canta en la película "Tango Bar", "Son los ojos de mi moza", una jota adornada, lírica, al peculiar estilo de García, quien, sin duda, estaba en la mente del inmortal Gardel al cantarla, pero esto lo dejaremos para otra entrada. Aquí tienen un recuerdo de todo ello en sus voces y sus imágenes cantando el tango "Cicatrices". Ambas versiones son bellísimas.






CANTA CARLOS GARDEL: "CICATRICES"

CANTA JUAN GARCÍA



lunes, 4 de abril de 2011

MORUCHA. LA CANCIÓN DEL AÑO 1932 EN ESPAÑA

MORUCHA (1932).
                          Morucha fue la canción del año 1932 y se gestó así: Juan García se presentó en la casa de su amigo el compositor Juan Quintero con una cancioncilla bajo el brazo para musicar: “He hecho esa letra para una canción. A ver que te parece”. El maestro Quintero lee:
   “No sé qué tienen tus ojos,
que al mirarlos me dan frío,
miedo me causan tus ojos
y en tus ojos yo confío.
   Negros son como la noche
 y más negros que mi pena,
sólo mirándome en ellos
quisiera morirme, nena.

   ESTRIBILLO
    Morucha,
Morucha divina,
Clavel tempranero.
   Quisiera,
Quisiera en tu boca
Besarte el primero.
   Cantarte,
Cantarte muy quedo,
Decirte me muero,
Bocucha de rosa,
Clavel tempranero.
**************
   En la luz de tu mirada
He quedado prisionero,
No quiero que me rediman,
Pues no es cárcel, es un cielo.
   Y si muero desterrado,
Y si al fin debo dejarte,
al morir, Dios me conceda
tus ojos poder mirarte.


            Al día siguiente, Juan Quintero se pone manos a la obra, se le ha ocurrido una melodía. Se acerca al piano y toca los compases que en su mente, de pronto, por  no se sabe qué misterioso impulso, han surgido. Le gusta y llama a su amigo. En Madrid es primavera y pronto en toda España se verá florecer los árboles al ritmo de “Morucha”, que se constituyó en un éxito sin precedentes.
La estrenó el propio Juan García, el 26 de marzo -sábado de Gloria-, en el cine Rialto, de Madrid, como fin de fiesta tras el estreno de la película  El Danubio Azul, el delirio fue tal, que se vio obligado a repetirla tres veces, acompañándolo el público al cantar el estribillo. En este local permaneció con sesiones diarias hasta el 2 de abril. Después actuaría hasta el día 18 del mismo mes en el cine Royalty.
            Comenzó así un éxito que había de durar años. No había tenor, cantante u orquesta que no llevase la canción en su repertorio (entre otros muchos, la han cantado y grabado Alfredo Kraus y  Carreras). Las ediciones se multiplicaron, hasta el punto de que Juan Quintero llegó a componer una versión en tango que cantó la misma Imperio Argentina.
                                           Morucha, interpretada por Juan García (1932)


                                           Morucha, interpretada por Alfredo Kraus (1984)
                                          Morucha, versión tango interpretada por Imperio Argentina (1933)
                                           Morucha, versión japonesa de Noriko Awaya (1934)

                                       

                                       Morucha, versión del tenor polaco Stefan Witas (1934).
    


   




domingo, 3 de abril de 2011

JUAN GARCÍA. EL TENOR DE LOS REYES.

JUAN FRANCISCO GARCÍA MUÑOZ. EL TENOR DE LOS REYES.
            Juan Francisco García Muñoz nació en Sarrión el 8 de marzo de 1896, unos meses más tarde, el 27 de julio de ese mismo año, moría en Madrid el otro gran tenor turolense, Andrés Marín. Ausencia que algún tiempo después habría de suplir en los escenarios el sarrionense. RESUMEN EN EL HERALDO 21-04-2011
Ver también UN TENOR EN LA CORTE DE ALFONSO XIII
            Su intuición musical la heredó de su padre que, aunque ciego, dirigía una rondalla y tocaba el órgano en su pueblo. Por su parte, su madre le transmitió una voz modulada que pronto comenzó a educar en el canto de la jota, así como también una sensibilidad muy especial para la interpretación.
            A los once años, ayudado por su tío Elías García, a la sazón párroco de Valbona, se trasladó a Barcelona para estudiar en los Salesianos, donde complementó su formación cultural ordinaria con estudios de música, guitarra y piano. La difícil situación económica de su familia no le permitió continuar con sus estudios de música, por lo que se colocó como tipógrafo, al tiempo que cantaba en los coros de las zarzuelas que se representaban en el Tivoli.
            En 1924, animado y ayudado por todos aquellos que vieron en él grandes facultades para el canto (quizá también por los triunfos de Fleta, el inmortal tenor aragonés, en Italia), se trasladó a Milán, “la Meca del bel canto”, para completar su formación musical. Tras ejercer diversos oficios y estudiar bajo la batuta del maestro Arnaldo Galliera, inició una tan meteórica como exitosa carrera como tenor. Su rotundo triunfo en el Teatro del Casino Municipal de San Remo, con la ópera de Verdi Rigoletto, en febrero de 1925, con más de catorce noches seguidas de representación, le abrió las puertas de importantes escenarios operísticos de diferentes localidades de Italia .
            En España su presentación tuvo lugar en la primavera de 1925, en el Teatro Tívoli de Barcelona, interpretando al protagonista de la ópera Manón, acompañado por la gran soprano francesa Genoveva Vix.
            Tras su éxito en la ciudad Condal, parte hacia Egipto con la compañía de Pietro Mascagni, donde  tras triunfar en El Cairo y Port Said, fue abandonado en extrañas circunstancias, protagonizando un curioso episodio con conflicto diplomático incluido con los aviadores españoles, Esteve, Loriga y Gallarza, que en esos momentos se encontraban realizando la gesta de cubrir la distancia entre Madrid y Manila  y habían hecho escala en El Cairo.
            De vuelta en España, retomó su carrera artística y para ello marcha de nuevo a Italia para continuar con su formación como cantante y seguir ampliando su repertorio operístico. Allí regresó a los escenarios y cantó junto a la gran diva Toti Dal Monte, en  los teatros más emblemáticos del país, como por ejemplo en el de La Fenice, de Venecia.
            En 1927 debutó en Madrid en el teatro de la Zarzuela con El barbero de Sevilla, acompañando a la mejor mezzosoprano de la época, Conchita Supervía. En el aria del primer acto se acompañaba él mismo a la guitarra y siempre el público le reclamaba uno o varios bises de la misma (desde pequeño tocaba  magníficamente la guitarra).
            Su carácter sencillo y bondadoso le llevó a compaginar escenarios, desde los más elevados hasta los más humildes. Así, tan pronto cantaba en el Palacio Real en la cena de los Embajadores ante Alfonso XIII y Victoria Eugenia (lo hizo en múltiples ocasiones, por eso se le denominó como “el tenor de los Reyes), que interpretaba unos motetes en la Real Capilla el día en que tomó la birreta el cardenal de Toledo, cantaba el Himno de la Exposición Universal de Sevilla, actuaba ante más de 16.000 espectadores en la Plaza del Pueblo Español de Barcelona o se emocionaba ante los heridos de la guerra contra Marruecos en el Hospital de Carabanchel, a los que entregaba lo mejor de sí mismo con intervenciones más populares, en especial jotas, de las que fue un interprete muy especial, un verdadero maestro.
            Los días 4 y 5 de mayo de 1929, convertido ya en un verdadero divo y en loor de multitudes, bajo la dirección del maestro Arturo Saco del Valle, se presentó en el teatro Marín de Teruel con Manon y El barbero de Sevilla, en sendas funciones a beneficio de los niños tuberculosos de Sarrión y Teruel. El lleno fue total y el éxito absoluto.
            Hacia principios de los años treinta ya casi no se representa ópera en España, por lo que  se dedicó sobre todo a la zarzuela, género en el que también alcanzó interpretaciones memorables, estrenando algunas de las más importantes del momento, es el caso de La moza vieja, del maestro Luna, Romero y Fernández Shaw, en cuyo estreno, en 1931, en el teatro Calderón, estuvo flanqueado por Celica Pérez Carpio, Flora Pereira y Aníbal Vela, o El ama, de Luis Fernández Ardavín y Jacinto Guerrero. Aunque quizá la zarzuela con la que más éxitos obtuvo fue con La Picarona, de Francisco Alonso.
            Cansado de las representaciones diarias que exigía el mundo de la zarzuela, se orientó hacia los conciertos (en plazas de toros y teatros de las principales capitales españolas) en los que interpretaba un variado repertorio de romanzas de ópera, fragmentos de zarzuelas, canciones italianas y españolas (algunas de las cuales eran escritas por él mismo, pues siempre fue un inspirado letrista) o jotas, con las que siempre cerraba sus actuaciones y regalaba al público con generosidad. En esos conciertos le acompañaba un pianista joven, Juan Quintero, al que había contratado para actuar en una ocasión en Zaragoza. El trabajo en común fue tejiendo una profunda amistad y una colaboración artística  importante que alcanzó un éxito sin precedentes en su momento con la popular canción “Morucha”, escrita por Juan García y música de su amigo.
            En 1934 decidió formar una pequeña orquesta, integrada por doce profesores, para que le acompañaran en sus canciones. Así nació la agrupación “Juan García y su orquesta”, con la que recorrió España y Portugal.
            En 1935 inició una corta carrera cinematográfica de la mano de los destacados realizadores Edgar Neville y Benito Perojo, con los que grabó varios cortos y compuso algunas piezas musicales para sus películas.

            A comienzos de 1936, su espectáculo fue contratado por Radio Belgrano, de Buenos Aires, hacia donde embarcó. Nunca más volvió a pisar la tierra de España. Pero su patria siempre le acompañaba allá donde fuese, de manera que en todas sus actuaciones cantaba unas jotas, en especial títulos de fuerte sabor popular como la “Sarrionera”, “La regoldevera”, “No te subas a la parra”, “Despacico y callandico” o “La fematera”, de la que por cierto llegó a vender más de 500.000 copias de su grabación, un verdadero éxito para su época.
            Pese a dejar más de doscientas grabaciones, falleció en el olvido en la capital argentina el 14 de agosto de 1969 de un infarto.

                                           Morucha, canción  compuesta e  interpretada por Juan García.

Morucha, versión tango interpretada por Imperio Argentina
            Este  resumen biográfico recoge de manera sucinta la  vida de este gran tenor turolense que en breve será presentada en toda su extensión en forma de libro, acompañado por cuatro cedés en los cuales se presentará una recopilación de las mejores interpretaciones de su extensa discografía, tanto de ópera, como de zarzuela, himnos, canción melódica y, como no, jotas.
                    ENTREVISTA DE ANTÓN CASTRO PARA EL PROGRAMA "BORRADORES"

                                         
GIF ANIMADO DE LA PRESENTACIÓN LIBRO EN ZARAGOZA 25-5-11
                                ENTREVISTA DE MIGUEL MENA EN A VIVIR ARAGÓN (a partir del minuto 30, extensa entrevista)