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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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lunes, 18 de septiembre de 2017

CHARLA EN EL CASINO TUROLENSE SOBRE VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO.

VI CICLO "CUIDANDO Y MIMANDO NUESTRA CULTURA TRADICIONAL TUROLENSE"

Mañana, a las 20 h., en Salón de actos del Casino Turolense, hablaremos sobre el bajo de ópera de Alfambra, Victoriano Redondo del Castillo, al que le he dedicado mi último libro Voces turolenses en la lírica.
Subo el artículo de mi alumno Diego Saz sobre la rueda de prensa de presentación del VI Ciclo dentro del cual se enmarca esta charla y aprovecho para agradecer a la Agrupación Folklórica Ciudad de los Amantes su invitación, la verdad es que me estoy convirtiendo ya en un clásico dentro del mismo, pero para mí es importante tener este espacio para recuperar figuras de la cultura turolense, en este caso concreto, un cantante de ópera que merece la pena recordar y del que ya hemos hablado en diferentes entradas de este blog. Gracias y felicidades a la Asociación. 


Subo también el programa completo por si alguien está interesado. A disfrutarlo.




sábado, 5 de agosto de 2017

PRESENTACIÓN EN ALFAMBRA DEL LIBRO "VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA (II). EL BAJO VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO. UN CHALIAPIN ARAGONÉS.





Hoy, a las 19 h., en la Casa de la Cultura de Alfambra se descubrirá una placa en honor del gran bajo de la localidad, Victoriano Redondo del Castillo (1891-1933), más tarde, a las 20 h., en el Ayuntamiento, presentaré mi libro, Voces turolenses en la lírica (II). El bajo Victoriano Redondo del Castillo. Un chaliapin aragonés, editado de nuevo por Muñoz Moya. Aquí subo el programa de actos:



Presento seguidamente algunos de los momentos más destacados de su biografía, ilustrados por fotos que confirman mis apreciaciones:




Dignificó la figura del bajo dentro de la ópera y triunfó en los mejores teatros de la ópera italianos. Uno de sus papeles más destacados fue el de MEFISTÓFELES en la ópera de Fausto de Gounod. Aquí la prueba de su magnífica caracterización en fotos de aquellas representaciones que tuvieron lugar en 1921:





Llegó a ser bajo titular del Teatro Real y tuvo representaciones memorables con grandes cantantes de ópera, pero quizá su momento más emblamático fuera una representación de Rigoletto, nétamente aragonesa, con sus paisanos, Miguel Fleta y Elvira de Hidalgo, en los papeles principales, que tuvo lugar el 17 de marzo de 1923:



Fue uno de los bajos preferidos del maestro Vives, quien en su zarzuela con aires de ópera, La Villana, compuso cantables de enorme calidad única y exclusivamente para su voz. Aquí su caracterización para la representación:
A su muerte, todos los periódicos de España se hicieron eco de su  defunción, a partir de ese momento, la Guerra Civil, el tiempo y el olvido sepultaron su recuerdo y su familia quedó en la más absoluta miseria. El sábado, gracias al Ayuntamiento de Alfambra y a su alcalde, Paco Abril, su figura será recuperada para la cultura nacional en general y para la de esta tierra en particular. 
Aquí el recuerdo del suplemento del ABC tras su muerte:

lunes, 8 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN EN LA FERIA DEL LIBRO DE VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA (II). EL BAJO VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO


El próximo 13 de mayo, sábado, a las 13 h., en La Glorieta, dentro de los actos de la Feria del Libro, presentaré Voces turolenses en la lírica (II). El bajo Victoriano Redondo del Castillo. Un chaliapin aragonés, editado de nuevo por Muñoz Moya. Os dejo el programa de la Feria.



Continuando con el propósito principal que nos propusimos al comenzar con el proyecto global de Voces turolenses en la lírica, si en su primera entrega nos ocupábamos de dos importantes tenores turolenses del siglo pasado como fueron Amable Leal y Pascual Albero, en esta ocasión nuestro pretensión ha sido la de reconstruir la trayectoria vital y profesional de Victoriano Redondo del Castillo, con la finalidad de recuperar para la historia de la música española a uno de los bajos más importantes del primer tercio del siglo XX, para ello hemos utilizado la prensa digitalizada de la época y lo que queda del archivo del cantante, puesto amablemente a nuestra disposición por su hijo, Victoriano Redondo Ledo, que también ha querido colaborar con nosotros con unas palabras en su recuerdo, incluidas en apéndice, en las que rememora de manera entrañable divertidas anécdotas protagonizadas por él mismo y que su padre perpetuó contándolas a amigos y conocidos. 


Hemos incluido también en apéndices algunas cartas que Victoriano escribió a Guillermo Fernández-Shaw, digitalizadas por la Fundación Juan March, de Madrid, disponibles en la Web: http://www.march.es/bibliotecas/ De igual forma, la Biblioteca de Cataluña, en su Sección de Manuscritos, Colección Correspondencia de Amadeo Vives, nos remitió dos cartas del bajo dirigidas al afamado compositor. En este sentido vaya desde aquí nuestro agradecimiento para ambas instituciones por su inestimable colaboración y eficacia.

Completamos los apéndices con un amplio álbum fotográfico dividido en diferentes apartados que contemplan fotos de algunas de sus caracterizaciones más destacadas, fotos de estrenos, de prensa, de estudio, familiares, dedicadas por compositores y cantantes, para cerrar con una serie de poemas homenaje a su persona que fueron publicados en su momento en diferentes medios.

Como ya anticipábamos en la entrega anterior, con ser importante el objetivo expuesto, aún lo es todavía más el de recuperar, cuando nos es posible, las voces de los protagonistas, en este caso tan sólo podemos ofrecer dos temas, ambos pertenecientes a la zarzuela del maestro Amadeo Vives, La Villana, cantables, como hemos anticipado, compuestos especialmente para él por decisión expresa del maestro, quien tras su prematura muerte reconoció que nunca nadie los volvería a cantar como él, y con los que consiguió uno de sus mayores éxitos de su carrera como bajo, son pocos, pero significativos y en ellos se puede apreciar, siquiera parcialmente, la calidad y el color de su voz. Como complemento hemos querido también incluir dos piezas musicales pertenecientes a Baturra de temple, zarzuela cuyo libreto escribió Victoriano, para con ellas aproximarnos a su faceta de escritor.


De la vida, trayectoria profesional y producción musical del bajo Victoriano Redondo del Castillo no hay ningún estudio completo, ni siquiera aproximado. Tan sólo en las obras de referencia de la música clásica encontramos breves semblanzas biográficas que en su mayoría aportan los mismos datos, presentan idénticas lagunas y perpetúan por copia los mismos errores, que se reproducen una y otra vez e incluso se incrementan. Así, por ejemplo, el diccionario de la SGAE tan sólo le dedica cinco líneas y lo sitúa en la tesitura de tenor, cuando Redondo del Castillo fue, sin duda, el bajo aragonés más importante del siglo XX y uno de los más destacados de España en la década de los veinte. 

De igual forma, todos fechan su nacimiento en 1900 en Teruel capital, cuando nació en Alfambra en 1891. Tampoco ninguno de ellos facilita la fecha de su muerte, que tuvo lugar en Madrid en 1933, limitándose a decir que a partir de los años treinta su rastro se desvanece cual fantasma de la ópera. 

Victoriano Redondo del Castillo fue un gran bajo que tuvo en repertorio cuarenta y tres óperas, cantó en teatros de primera categoría de España, Italia, Holanda, Argentina y Uruguay, compartió cartel con voces de la categoría de Tito Schipa, Giuseppe Anselmi, Aureliano Pertile, Giacomo Lauri-Volpi, Miguel Fleta, Elvira de Hidalgo, y un largo etcétera, estrenó algunas de las obras más importantes del gran Amadeo Vives, como Balada de carnaval y La villana, en la cual pidió a los libretistas que incluyeran un personaje, el judío David, escrito expresamente para él y le compuso varios cantables ajustados a la medida de su voz, años después, ya muerto Victoriano, reconocería que nunca nadie los cantó como él. La crítica especializada siempre destacó sus acertadas caracterizaciones (esta cuestión puede comprobarse en el apéndice fotográfico dedicado a los principales personajes de su carrera artística: Mefistófeles en Fausto; Rufo en Maruxa; Don Lucas del Cigarral en la zarzuela de su mismo nombre, etc.), su elegancia como actor y la potencia, vigor y amplitud de su voz, capaz de ejecutar con solvencia todas las tesituras de la misma, desde la de bajo profundo (bajo noble), tan propia de las óperas rusas, por ejemplo la del protagonista de Boris Godunov, pasando por el bajo dramático “normal”, el bajo-barítono característico de la ópera alemana y casi específico de la wagneriana, caso del personaje Wotan de La Walkiria, hasta el bajo bufo de la ópera bufa italiana, al que se le exige cierta agilidad, por ejemplo el personaje de don Bartolo en El barbero de Sevilla.

martes, 8 de noviembre de 2011

CICLO DE CONFERENCIAS EN EL CENTRO IBERCAJA TERUEL: “VOCES TUROLENSES EN LA ÓPERA”

Del 14 al 17, bajo el título de “Voces turolenses en la ópera”, la Obra Social de IberCaja en Teruel ha diseñado un ciclo de conferencias divulgativas sobre la trayectoria vital y profesional de cuatro grandes figuras del “bel canto” de nuestra provincia, impartidas por el que esto escribe. Todas tendrán lugar en el Centro IberCaja (Ctra. de Alcañiz, 14), a las ocho de la tarde,  con entrada libre y durarán poco más o menos una hora.

Andrés Marín
Comenzaremos el lunes hablando del gran tenor turolense ANDRÉS MARÍN (1843-1896), “la voz que triunfó en el frío” y "el tenor alcalde"(estos fueron los títulos de sendos artículos que publiqué en la revista cultural Turía, en los que traté de reconstruir con objetividad y rigor su trayectoria vital y profesional y que son la base de mi charla. Parcialmente están publicados en este blog). Aclamado durante más de diez temporadas en los grandes teatros imperiales de Moscú y San Petersburgo, fue íntimo amigo de Gayarre, al que acompañó en numerosas giras por Europa, marido de la extraordinaria “Volpini” y, al final de sus días, efímero pero decisivo alcalde de Teruel. Desgraciadamente, de su voz no quedan registros sonoros, sin embargo, en la charla sí podrán escucharse grabaciones de Adelina Patti, Emma Albani o Marcella Sembrich, tres de las grandes sopranos con las que cantó en diferentes ocasiones.


Elvira de Hidalgo
El martes abordaremos la interesante personalidad de la cantante de Valderrobres, ELVIRA DE HIDALGO (1891-1980), recordada mundialmente por ser la maestra de María Callas, pero no tanto por ser una de las más destacadas sopranos coloratura del mundo y quizá la mejor interprete del personaje de Rosina de El barbero de Sevilla. Fue admirada por todas las grandes voces de la considerada como época dorada de la ópera, Caruso, Fleta, Titta Ruffo, Chaliapin, Tito Shipa, etc., y con todos ellos compartió escenario en los más renombrados teatros del mundo. La técnica actual ha permitido componer interpretaciones conjuntas de maestra y alumna, que se podrán escuchar durante la conferencia, así como también parte de sus grabaciones más destacadas.



Victoriano Redondo del Castillo
El miércoles reconstruiremos la biografía de VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO (1891-1933), olvidado bajo nacido en Alfambra que llegó a ser titular del Teatro Real de Madrid en los años veinte y compuso como libretista una zarzuela de éxito, Baturra de temple, cuyos dos números centrales podrán oír quienes asistan, así como también una canción y un dúo de la zarzuela de Amadeo Vives, La villana, interpretados por Redondo del Castillo.











Concluiremos el ciclo el jueves, día 17, acercando a los turolenses la voz y la peripecia vital del polifacético sarrionense  JUAN GARCÍA (1896-1969), “el tenor de los reyes”, cantante y compositor que dejó un importante legado sonoro del que podrán disfrutar a lo largo de la charla en sus diferentes géneros: ópera, zarzuela, jotas, tangos, canción lírico-romántica, etc.
    De todos ellos se puede encontrar cumplida información en este blog, así como escuchar sus voces.

domingo, 9 de octubre de 2011

VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO, EL CHALIAPIN TUROLENSE (II).


Foto tomada de El Mañana (14-11-1929).

Caricatura de Victoriano en  La Villana.
La Libertad (2-10-1927)
En 1926, ya de regreso en España tras su gira Americana, Victoriano volvió a actuar en varias ocasiones con el divo Hipólito Lázaro en diferentes teatros. Mientras tanto, Amadeo Vives había ultimando la composición de su zarzuela La Villana, conocedor de las condiciones vocales de nuestro bajo, pidió a los libretistas, Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, añadieran un papel para su cuerda con un protagonismo importante en la obra. Así, siguiendo sus instrucciones, crearon el personaje de David, mercader judío, el cual, en cierto modo, sustituía al pintor del drama versionado de Lope de Vega, Peribañez y el comendador de Ocaña, para el que el maestro compuso la canción de “Las joyas” y un excelente dúo de barítono – interpretado por Pablo Gorgé- y bajo. El empresario del Teatro de la Zarzuela de Madrid, Francisco Torres, montó la obra reuniendo una compañía de campanillas, la orquesta del Real y un lujoso decorado (debido al gran escenógrafo del momento, José Martínez Gari) y vestuario. De esta forma, el 1 de octubre de 1927, se estrenó la zarzuela, en ella Victoriano desempeñó un doble papel, el del mencionado judío y el del Rey Enrique III de Castilla. La representación constituyó un éxito total de público y de crítica; en todas, absolutamente todas las críticas, se destaca la intervención de Victoriano, no sólo por lo bien que cantó su parte, sino sobre todo por lo acertado de su caracterización y de su interpretación (lo calificaron de “cantante de gusto y magnífico gesto”), al uso y manera del bajo por excelencia de todos los tiempos, un auténtico revolucionario de la escena, el ruso, Feodor Chaliapin. Este papel y la canción que lo acompañaba marcaron en cierta medida su trayectoria futura como intérprete. Con ella recorrió España encadenando éxitos como el logrado en el Teatro Campoamor de Oviedo o en el Teatro Dindurra de Gijón (futuro Teatro Jovellanos).
Caricatura de una escena del segundo acto de La Villana.
La libertad (2-10-1927)

En 1928 estrenó también la zarzuela de Vives, Los flamencos. A partir de este momento, compaginó su faceta de cantante con la de libretista, de manera que el 5 de noviembre de 1929, vio cumplido su sueño de escritor al estrenar Baturra de temple, presentada en el zaragozano Teatro Circo, con música de Federico Moreno Torroba. El 16 de noviembre la ponía en escena  ante sus paisanos en el Teatro Marín de Teruel con enorme éxito.
En 1930 formaba parte de la compañía estable del Teatro Calderón de Madrid, donde en junio participó en el estreno de la zarzuela de Moreno Torroba, María la tempranica. En agosto presentaba ante el público madrileño su Baturra de temple.
Escena de Baturra de temple.
Nuevo Mundo (5-9-1930).
En 1931 siguen sus actuaciones en el mencionado teatro, destacando el estreno de La castañuela, de Francisco Alonso. En 1932, poco después de estrenar la opereta francesa Rose Marie, cayó gravemente enfermo y tuvo que abandonar los escenarios para ya no regresar, pues murió a finales de marzo de 1933, dejando en el cajón varios libretos de zarzuela y a su mujer y a su hijo en una difícil situación económica. Según relata este último, cuando fueron a cobrar del Montepío de Actores la pensión de viudedad correspondiente, no había ni un céntimo, el cajero se había fugado a América con los fondos del mismo. Los sueldos de la época, sobre todo los de un bajo de zarzuela en España, no daban para ahorros de ningún tipo, circunstancia agravada por un año de inactividad y los gastos derivados de su enfermedad. La prensa sin excepción se hizo eco de la situación y dado que el bajo turolense siempre había participado en funciones a beneficio de todo tipo de causas, se sugirió que se le rindiera un homenaje que nunca  llegó a producirse.
Os dejo con uno de los temas principales de su zarzuela Baturra de temple, se trata de un dúo entre la soprano Felisa Herrero y el tenor Delfín Pulido. .
(Están en el disco REGAL, matriz PK-1509-a y b, número K-2092. Gentileza de César Rodríguez Xaixo por medio de Mariano Faci).






Para saber más SIEMPRE LA JOTA

lunes, 3 de octubre de 2011

VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO, UN BAJO TUROLENSE EN EL TEATRO REAL (I).

De la vida, trayectoria profesional y producción musical del bajo Victoriano Redondo del Castillo no hay ningún estudio completo, ni siquiera aproximativo. Tan sólo en las obras de referencia de la música clásica encontramos breves semblanzas biográficas que en su mayoría aportan los mismos datos, presentan idénticas lagunas y perpetúan por copia los mismos errores, que se reproducen una y otra vez e incluso se incrementan. Así, por ejemplo, el diccionario de la SGAE (con diez tomos de aproximadamente mil páginas cada uno), tan sólo le dedica cinco líneas, y lo sitúa en la tesitura de tenor, cuando Redondo del Castillo fue, sin duda, el bajo aragonés más importante del siglo XX y uno de los más destacados de España en la década de los veinte.
De igual forma, todos  fechan su nacimiento en 1900 en Teruel capital, cuando nació en Alfambra en 1891. Tampoco ninguno de ellos facilita la  fecha de su muerte, que tuvo lugar en Madrid en 1933, limitándose a decir que a partir de los años treinta su rastro se desvaneció, se esfumó cual fantasma de la ópera.
Incluso en referencias directas, como la de su hijo Victoriano Redondo Leó, presente en su libro de memorias, Vivir en Madrid, 1936-1939, al recordar a su padre, seguramente llevado por su amor filial, adorna su trayectoria profesional de forma innecesaria, haciéndole protagonizar acontecimientos en los que nunca intervino. Es el caso de su fantasiosa participación como bajo titular en la conmemoración del centenario de la creación de la inmortal obra de Rossini, El barbero de Sevilla, que tuvo lugar en La Scala de Milán en 1916, por cierto, con la actuación de la Rosina por excelencia en la historia de la ópera, la soprano de Valderrobres, Elvira de Hidalgo, con la que sí llegaría a cantar algunos años más tarde, pero en otros escenarios, como luego veremos. Lo único cierto es que en esta fecha Victoriano Redondo se encontraba en Italia becado por la Diputación Provincial ampliando su formación musical, pero en modo alguno pudo ser propuesto como afirma su hijo “nada más llegar al país” por “el tribunal que lo examinó” como “bajo titular en el homenaje que se iba a celebrar en conmemoración del centenario de Rossini.”
Reconstruyamos pues su trayectoria profesional con los datos que hemos podido contrastar con la prensa de la época en un intento de depurar errores.
Seguramente, hacia 1900, el niño Victoriano entró de infantico en el coro de la catedral de Albarracín, comenzando su instrucción musical bajo la batuta del organista de la misma, Vicente Perpiñá. En 1912, la Diputación Provincial de Teruel, le concedió una beca de 1.500 ptas. para continuar con sus estudios de música y canto en el conservatorio de Valencia, donde los concluyó con premio extraordinario. 
Como hemos indicado, en 1916 la Diputación lo pensionó –esta vez con 2.000 ptas.- por dos años más para que ampliara su formación en Milán. A su conclusión,  en San Sebastián, el 30 de enero de 1918, estrenó el drama lírico en tres actos, La llama, del malogrado compositor vasco Usandizaga. Con esta obra hizo su presentación en el Gran Teatro de Madrid a finales de marzo y entró a formar parte del elenco de la compañía del mismo. Aquí comienza su larga y fructífera relación con el maestro Amadeo Vives, de quien estrenó en julio de 1919 su Balada de Carnaval. 
Intérpretes de Balada de carnaval.
Victoriano es el primero de la izquierda.
 A lo largo de esta extenuante temporada en el Gran Teatro representó el papel de Ranfis en Aída, luego interpretó don Basilio en El barbero de Sevilla, Pascual en Marina, Marcel en los Hugonotes y Baldassarre en La Favorita, entre otros papeles. Todas ellas eran óperas adaptadas, a las que se les suprimía un acto, por norma general el último, que se preparaban con precipitación y pocos medios, fiadas en gran parte a la improvisación de los intérpretes, por lo que su puesta en escena dejaba mucho que desear y no eran frecuentes los éxitos, más bien todo lo contrario. Cansado de esta situación, Victoriano decidió volver a Milán –de nuevo pensionado por la DPT, en esta ocasión con 3.000 ptas.- para proseguir con sus estudios, con él viajó su gran amigo, Marcos Redondo, quien con el tiempo sería el mejor barítono español del siglo XX.
En Italia cantó en diferentes teatros y parece ser que realizó una gira por los Países Bajos. A su regreso a España contrajo matrimonio con Carmen Ledó. En la temporada de 1922-23, lo encontramos de bajo titular del Teatro Real de Madrid, donde entre otras muchas actuaciones cantó sendos Rigolettos, acompañando a los tenores indiscutibles del momento, Hipólito Lázaro y Miguel Fleta, compartiendo cartel en ambas ocasiones con su paisana, una de las mejores sopranos coloraturas del mundo, Elvira de Hidalgo.

Caricatura del ABC. El barbero de Sevilla, 1923.
Redondo es el personaje del paraguas.
Integrado en la compañía de Amadeo Vives, actuó desde septiembre de 1923 en el Teatro Apolo de la capital de España y en la primavera de 1924 inició con ella una larga gira por países de América del Sur con un repertorio consistente fundamentalmente en zarzuelas de Vives, en especial su Doña Francisquita. Los éxitos se sucedieron en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Cuba y Méjico.