CASABLANCA

CASABLANCA
FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
Mostrando entradas con la etiqueta JUAN VILLALBA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JUAN VILLALBA. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de octubre de 2021

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JUAN VILLALBA, "TERUEL, OTRA DIMENSIÓN", EN EL CENTRO ARAGONÉS DEL PUERTO DE SAGUNTO

 

Raquel Esteban, amiga y directora gerente de la Fundación Bodas de Isabel, me dedicó estas emotivas y sentidas palabras en la presentación de mi libro en el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto, a cuya directiva agradezco la invitación, de manera especial a su presidenta, Ángela. Como dijo MacArthur: "Volveré".

Queridos amigos:

Siento mucho no poder estar hoy con todos vosotros. En primer lugar por tener que acompañar de una forma demasiado virtual a mi admirado y querido Juan Villalba, y por otro, no poder compartir este espacio con tantos amigos, ahora que nos han “soltado”y podríamos casi, casi, abrazarnos.

En cuanto recibí la propuesta de esta presentación, y temiendo (como así ha ocurrido) no poder hacerla de forma presencial, me afané en prepararla para tenerla lista en cuanto llegara el momento.

Y aquí estamos.

Agradezco la presencia de todos y agradezco especialmente a Angela quien me dijo en su momento, que si yo no podía venir, prestaría su voz para mis palabras. Merci beaucoup, Ángela.

Ganamos mucho con esto, pues voy a sonar con un acento interesante y encantador.

Juan Villalba es una de esas piezas clave en al sociedad turolense. Amable y sencillo, con una cabeza muy bien amueblada, es uno de nuestros intelectuales más brillantes. Pero tiene un valor añadido: es una persona activa y colaboradora, capaz de pasar de las teorías y del mundo mental a la acción, incluso a lo folclórico y farandulero, sin perder nunca su elegante compostura.

No me veis, pero me estoy sonriendo ahora mismo, recordando una sesión de fotos en la que Juan era nada más y nada menos que Azagra, el pretendiente, y en esa escena ya marido de Isabel de Segura (la Amante de Teruel).

Inmortalizábamos el momento en que Diego había entrado a hurtadillas en la alcoba de los recién casados para pedir a Isabel ese beso que, por no recibirlo, le llevaría a la muerte, allí mismo, a los pies de la cama.

Esta escena forma parte de una exposición que, con toda probabilidad, llegará a este Centro antes de fin de año. Os reto a que encontréis a Juan, nuestro escritor de hoy, en una de las fotos. Como pista, sabed que lleva una crespina blanca, está en camisón, y parece que “ronca”.

Pero vayamos al tema que nos ocupa.

Me gustaría saber cuántos de los aquí presentes habéis estado alguna vez en Teruel, levantad la mano por favor.



Pues resulta que hay tantos terueles como manos levantadas. Además, para cada uno de vosotros Teruel es una cosa distinta. Puede ser el Torico (porque os costó encontrarlo), o el rico jamón de aquel restaurante, el olor a historia debajo de las torres mudéjares, un atardecer, la rejería modernista,  el eco de los lugares donde estuvieron vuestros abuelos y familiares, o la ciudad transformada en las Bodas de Isabel. Tantos terueles como experiencias sobre él.



Entiendo que los que no habéis levantado la mano no habéis estado allí, pero seguro que cada uno se ha hecho una idea según lo que le han contado, ha leído o escuchado. O sea, otros tantos terueles ¡Qué lío, qué montón!

Pues bien, llega Juan Villalba y escribe un libro magnífico que nos hace modificar y  enriquecer lo que creíamos conocer sobre esa ciudad.

Yo diría que más que un libro al uso, es una guía. Es un cuaderno de viaje que nos invita a recorrer Teruel, a descubrirlo y entenderlo de otra manera. Cada rincón, cada piedra, cada elemento ha sido vivido, leído, interpretado o contado por muchas personas a lo largo de la historia: periodistas, fotógrafos, cronistas, poetas y músicos han vivido la ciudad y la han reinterpretado, concediendo un valor añadido a cada uno de sus elementos.

A partir de ahora, no habrá otra  forma mejor para pasearlo y comprenderlo, que teniendo como libro de cabecera la otra dimensión de Teruel.

Juan reúne en forma de crisol diferentes épocas y elementos. Desde el frío de la guerra civil, pasando por hechos históricos y legendarios que tienen que ver con la fundación de la ciudad; reyes, héroes y heroínas de la Edad Media; el Renacimiento en forma de fuentes y acueductos; las preciosas huellas de la época modernista y tantas producciones contemporáneas que dan hondura y valor a nuestra ciudad. Reúne todo eso y lo ordena en forma de rutas y recorridos por Teruel.

Os va a sorprender la erudición de Juan, y tanto o más la cantidad de personajes que han escrito, vivido y enriquecido nuestra ciudad con su huella en uno u otro soporte. Españoles y extranjeros, algunos de renombre, otros más modestos… circulan por las páginas decenas de personas, de nombres que ciertamente dan otra dimensión a esta ciudad.

De la mano de Juan paseamos y entendemos cada ruta desde un nuevo punto de vista. Un nuevo Teruel se abre ante nuestros ojos. Incluso para mí, que he nacido, vivido y soñado en estas calles y plazas, me presenta una nueva ciudad frente a la que creía conocer.

No voy a dar aquí más que un par de ejemplos que me han hecho gracia (él ya desvelará luego lo que quiera) al recorrer sus páginas.

Habla, por ejemplo, de la puerta al ascensor que conecta la estación de tren con el Óvalo. Él cree ver allí un episodio del mundo de Harry Potter, a mí siempre me ha parecido la entrada a un templo egipcio.

Otro detalle que viene al caso, ya que estamos en este Centro Aragonés que asume como parte de su identidad la Jota aragonesa. Juan se entretiene en una época gloriosa de la ciudad, la Modernista, cuando a a principios del siglo XX, Domingo Gascón reúne en un cancionero decenas de versos sobre los Amantes de Teruel. Parte de ese cancionero fue llevado a escena algo antes de la pandemia, en el teatro Marín de Teruel, en un precioso espectáculo con orquesta/rondalla, bailadores y cantadores denominado “El Tercer Amante”. Fue dirigido por vuestro/nuestro César Rubio, tan vinculado a este Centro,  y con él aprendimos nuevas cosas sobre la Jota, a través de las coplas que compusieron los mejores escritores del país a principios del siglo XX.

La lectura del libro ha cambiado mi Teruel. He empezado a diseñar mis paseos de siempre desde otra dimensión, ayudada por la guía que Juan propone. Y a menudo me acompaña un regalo que el autor nos hace al final del libro. Se trata de una serenata con aire jotero que siempre me emociona.



Compuesta por los hermanos Martínez Garcés, es una de las cosas más bonitas que he escuchado y que trasmite con mirada propia, la contemplación de mi ciudad.

“Trajo la aurora su color, y el beso cálido del sol la despertaba.

Junto a la torre de San Martín que se asomaba, yo la vi, de una ventana.

Tras su mirada, se fue mi vida y mi razón.

La ciudad de los Amantes

cautivó mi corazón”.

Gracias Juan.

(Me gustaría mucho que sonara este tema cuando acabe el acto, si fuera posible,  y os parece bien)








 

lunes, 6 de septiembre de 2021

RESEÑA DEL LIBRO "TERUEL, OTRA DIMENSIÓN", DE JUAN VILLALBA

 

IGNORANCIA DE LO COTIDIANO

 POR

ELIFIO FELIZ DE VARGAS






Leer a Juan Villalba siempre resulta didáctico y ameno. Seguramente ahí radica el aprecio -casi devoción- que le profesan sus alumnos y, sobre todo, exalumnos en los que el paso del tiempo ha ido depurando los sentimientos y, una vez liberados de la presión de los exámenes y la evaluación de conocimientos, pueden reconocer con objetividad el poso de sus enseñanzas. A pesar de estos antecedentes, reconozco que me acerqué a su último trabajo con ciertas reticencias, derivadas de la propia introducción del libro donde se presenta como el resultado de “un encargo para elaborar una especie de guía de Teruel”. La pregunta suspicaz resultaba inevitable: ¿Qué puede tener de novedoso o sorprendente un libro sobre la ciudad para alguien nacido y afincado en la misma, prácticamente a lo largo de toda su vida?

El error nacía del hecho de prejuzgar la obra como una guía turística al uso, sospechosa de ser una recopilación más de lugares y edificios emblemáticos, en los que la breve introducción histórica y su correspondiente descripción artística, vendrían acompañadas de alguna anécdota curiosa que pudiese llamar la atención al lector para distinguirla entre las decenas de catedrales, palacios y museos que, inevitablemente, terminarán mezclándose y confundiéndose en la abarrotada memoria del viajero. Si a esta aventurada sospecha le añadimos unas dosis de vanidad autóctona, nacida de la convicción de que poco o nada nos queda por saber de nuestros escenarios cotidianos, quedan justificadas mis precauciones a la hora de callejear por sus páginas.

El libro, estructurado en una serie de paseos por la ciudad protagonizados por un viajero ficticio, inusualmente bien informado, y su guía, que servirá de apoyo para el intercambio de opiniones o la confrontación de versiones históricas, se abre con una referencia a los típicos tópicos turolenses, en la que a los clásicos del frío, la Guerra Civil y los Amantes, añade el eslogan “Teruel existe”, última incorporación al imaginario colectivo sobre nuestra provincia más allá de nuestras fronteras. Son precisamente las razones de esta existencia, a lo largo del tiempo y en todos los ámbitos, las que se van desgranando en los itinerarios de cinco paseos en los que el origen y el destino pasan de ser una ruta prefijada para convertirse en la excusa que permita hablar al autor, por boca de su viajero, de los acontecimientos y los personajes que han intervenido en los sucesivos cambios de la fisonomía de la ciudad hasta transformarla en la que hoy conocemos.

Estos recorridos no son solo un desplazamiento en el espacio sino, sobre todo, por la memoria. Los conocimientos y recuerdos del viajero y su guía callejean también, de forma improvisada y aleatoria, pasando de un tema a otro con la naturalidad de una conversación entre amigos, en la que vamos descubriendo el modo en que la solución a necesidades primordiales, como la traída de aguas o la expansión del casco urbano más allá de sus murallas, han condicionado la organización de las calles, la distribución del comercio y los servicios o la ubicación de los monumentos.  La mirada del viajero se detiene, evidentemente, en el colorido y la filigrana mudéjar junto a la enrevesada forja modernista, pero también se fija en atractivos más humildes y minoritarios como oscuros zaguanes escondidos en las calles de la judería, escudos nobiliarios sobre los dinteles de las puertas, curiosos mosaicos en el suelo confeccionados con fragmentos de losas funerarias o un novedoso museo a cielo abierto compuesto por las pinturas murales de artistas contemporáneos. Valga este ejemplo de eclecticismo artístico para poner de manifiesto la insólita y amplia mirada que Juan Villalba despliega sobre la ciudad.

La nomenclatura de las calles por las que transita, los usos de los edificios que encuentra a su paso, o las construcciones que los precedieron le sirven también para rescatar del olvido a personajes destacados de otros tiempos. Un profesor filantrópico como el Maestro Fabregat, el clérigo diletante representado por el Deán Buj, el antipapa Clemente VIII sucesor del Papa Luna   o héroes de guerra como el Comandante Fortea son, para el turolense actual, nombres que designar lugares y pocos podrían explicar los motivos que les hicieron merecedores de tal reconocimiento. Frente a la paradoja de estos renombrados anónimos, encontramos a otros indisolublemente unidos a la ciudad de Teruel. El Tenor Marín, Yagüe de Salas, Gabriel Yoly, Carlos Castel, Segundo de Chomón, Pierres Vedel, Pablo Monguió o José Torán son algunos de los personajes más citados en las páginas de este libro.

Pero el autor no se conforma con dar su particular visión de Teruel, sino que también indaga en la huella que dejó su paso por la ciudad en visitantes ilustres y que ha quedado recogida en novelas como Un millón de muertos de José María Gironella, o Lejos de Veracruz de Enrique Vila-Matas y en películas como Torrepartida de Pedro Lazaga, o ¡Jo, papá! de Jaime de Armiñan, por citar algunos ejemplos nacionales, puesto que más allá de nuestras fronteras, los textos de Hemingway y  las fotografías de Robert Capa, como reporteros de guerra, el filme Sierra de Teruel de André Malraux, combatiente voluntario en Teruel con las Brigadas Internacionales, y los poemas del hispanista Archer Milton Huntington, divulgador de la historia de los Amantes en Estados Unidos, han servido para divulgar por el resto del mundo el encanto de este enclave de arcillas viejas y pobres, de Mansuetos que se abren como carne joven en la tierra vieja, germen de las cuatro torres de arcilla aupada  a las que cantara Labordeta.

Esta visión panorámica de la ciudad, formulada como una larga divagación que no responde a cronologías ni temáticas, sino que va deslizándose por los recovecos de la memoria, pasando de puntillas por lo obvio y recreándose en los aspectos más pintorescos y menos conocidos, terminan por poner en evidencia la falta de conocimientos sobre nuestro entorno cotidiano, configurando una obra difícilmente clasificable dentro del género en el que inicialmente era presentada. Teruel se nos muestra desde la “otra dimensión” a la que hace referencia en su título y que resulta ser, en definitiva, la suma de todas las dimensiones posibles: sin grandilocuencias, pero a su vez, sin ningún complejo.-  

 

Juan Villalba Sebastián. Teruel, otra dimensión, Zaragoza, Pregunta Ediciones, 2020

Esta reseña se publicó en TURIA

 

viernes, 1 de mayo de 2020

RESEÑA DE ELIFIO FELIZ DE VARGAS AL LIBRO, "RELATOS LIBERTARIOS"



VOLAR SIN ALAS

POR

ELIFIO FELIZ DE VARGAS



           

Resulta complicado abordar el tema de la libertad sin caer en tópicos grandilocuentes, acaso trascendentales. Una tendencia difícil de eludir incluso al aproximarse a sus expresiones más íntimas, a aquellas que se manifiestan de forma inconsciente y cotidiana. Por eso parece acertado el recurso que emplea Juan Villalba en su colección de relatos libertarios, donde tanto una intrascendente anécdota, como el arriesgado proyecto vital de sus personajes, sirven para poner en evidencia el disfrute del propio albedrío. El ansia de libertad es común a todos ellos independientemente del momento, el lugar y las circunstancias.
La adjetivación del título en “Cuentos libertarios” puede inducir a error, ya que el uso frecuente del término viene asociado a un credo político y, aunque en los relatos aparecen ejemplos de ácratas reales y ficticios, la intencionalidad del calificativo es otra mucho más amplia, al buscar como nexo de unión de la obra la devoción por la propia libertad, la burla a cualquier influencia o cortapisa que trate de determinar el camino a seguir por sus protagonistas. Una senda que puede abrirse por las más diversas motivaciones, desde la fidelidad a los propios ideales del ácrata redimido-reprimido por su suegra burguesa en De fosales, indios y monotes, a la necesidad de supervivencia en el ambiente hostil descrito en Golpes, de los amores prohibidos en las historias de La garçonne loca o  en Te esperaré bajo nuestra estrella, al egoísmo hedonista de la hilarante Historia del gran masturbador o el pecado de corazón.  En todos ellos hay un ansia de evasión frente a una realidad que los atenaza y la huida se materializa en forma de rebelión, lucha, viaje, incluso muerte en los casos más drásticos, mientras que para otros sumergirse en el fantaseo y la ensoñación se convierten en métodos menos arriesgados pero igualmente efectivos.
La pluralidad de personajes y situaciones viene a ratificar la idea de que la libertad es una aspiración universal -inoculada en algún punto del ser en el mismo momento en que tomamos conciencia de nuestra individualidad-, obligada a acompañarnos, con más o menos empeño y fortuna variable, a lo largo de la existencia. Es el incipiente pálpito de que hay algo mejor, más acorde a nuestros deseos o simplemente diferente, vedado por las reglas y convenciones del mundo adulto, lo que llevará al joven protagonista de Duelo en OK Corral a fundar su propio universo trascendiendo los márgenes de la pantalla del cine, un territorio infinito y maleable donde un palo se convierte en arma letal capaz de salvar a las víctimas del pérfido gallo balandrón que tiene atemorizado al gallinero. Un relato que nos retrotrae a lugares comunes de la infancia, con programas dobles en cines de pueblo o de barrio obrero, atestados de chiquillería ansiosa de celuloide rayado y de algún acomodador airado al  que sacar de sus casillas, en la que podemos intuir la voz de la memoria del propio autor.
Aquellos paisajes de su Sarrión natal retornan en Misa Corpore Insepulto, envueltos en una niebla tan densa como para desorientar a un cortejo fúnebre camino del camposanto, en un bosquejo de libertarios, librepensadores y libertinos rurales, atrapados en un mundo que no les pertenece y del que se refugian entre las cuatro paredes de la taberna del abuelo Florentín, donde se levanta el decrépito ateneo en el que una oratoria sarcástica e irreverente se va desgranando al ritmo que marcan los chatos de vino y las manos de cartas, huérfanas ya de su dueño que desde el más allá contempla y anima a su nieto a vaciar el vaso del jugo que si no libera, al menos libra del peso de las penas.
La travesura inocente deriva en rebeldía para los personajes de Maneras de vivir, una historia que destila la estética y los registros de los años ochenta, cuando los gustos musicales o la forma de vestir parecían ser la expresión máxima de libertad, generando el contrasentido de parcelar los barrios y los lugares de ocio con acuerdo a cada opción, en muchos casos de forma excluyente. Cruzar esas fronteras invisibles podría entenderse un logro, nunca exento de riesgo, para el adolescente transgresor.
Surge así otra idea recurrente en la obra, el peaje a pagar por perseguir nuestros sueños, no ya por alcanzarlos, sino por el simple hecho de embarcarse en su búsqueda. Así queda de manifiesto en la historia de Silvino Zafón, Niño de la Estrella, famoso novillero republicano caído en desgracia tras la contienda y exiliado en Arles (Francia), donde malvive atormentado por una cuenta de amores pendiente. Lo que no pudieron los toros sobre la arena en tardes de sol y moscas, lo consiguió una Triumph Bonneville de gran cilindrada revolcándolo en el asfalto mojado. Este relato, basado en una historia real, ocupa un lugar privilegiado dentro de la colección, tanto por su extensión como por la documentación y anécdotas que fue acumulando el autor al seguir los pasos del matador, dejando abierto el camino a lo que podría ser el anticipo de una buena novela.
Otro tanto se presume en las líneas dedicadas a Segundo Espallargas, el gigante bajoaragonés, forzado por su corpulencia y parecido físico con el campeón europeo de los pesos pesados Paulino Uzcudun, a combatir en un ring de boxeo para animar las veladas de los soldados alemanes en el campo de concentración de Mauthausen, arriesgada y agotadora actividad que le servía de salvoconducto para su propia supervivencia. Un ejemplo paradigmático de lucha en las circunstancias más pesimistas para la libertad y para toda esperanza de recuperarla.
A pesar de la dureza de estas versiones de historias reales incorporadas a la colección de relatos de Juan Villalba, el estilo fluido y ameno, salpicado de guiños humorísticos o socarrones, termina dejando una sensación optimista y esperanzadora, no siempre por el alivio de un desenlace acorde a nuestros deseos, sino por el empeño inquebrantable de sus protagonistas en perseguir un horizonte quimérico, que se aleja a cada paso, como se intuye en la relajante imagen que sirve de portada a estos Relatos libertarios.


Juan Villalba Sebastián, Relatos libertarios, Sarrión (Teruel), Muñoz Moya Editores, 2019.

Reseña publicada en la revista TURIA Nº 133-134 y en EL VIAJE DEL ANARQUISTA Y OTROS VIAJES

lunes, 8 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN EN LA FERIA DEL LIBRO DE VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA (II). EL BAJO VICTORIANO REDONDO DEL CASTILLO


El próximo 13 de mayo, sábado, a las 13 h., en La Glorieta, dentro de los actos de la Feria del Libro, presentaré Voces turolenses en la lírica (II). El bajo Victoriano Redondo del Castillo. Un chaliapin aragonés, editado de nuevo por Muñoz Moya. Os dejo el programa de la Feria.



Continuando con el propósito principal que nos propusimos al comenzar con el proyecto global de Voces turolenses en la lírica, si en su primera entrega nos ocupábamos de dos importantes tenores turolenses del siglo pasado como fueron Amable Leal y Pascual Albero, en esta ocasión nuestro pretensión ha sido la de reconstruir la trayectoria vital y profesional de Victoriano Redondo del Castillo, con la finalidad de recuperar para la historia de la música española a uno de los bajos más importantes del primer tercio del siglo XX, para ello hemos utilizado la prensa digitalizada de la época y lo que queda del archivo del cantante, puesto amablemente a nuestra disposición por su hijo, Victoriano Redondo Ledo, que también ha querido colaborar con nosotros con unas palabras en su recuerdo, incluidas en apéndice, en las que rememora de manera entrañable divertidas anécdotas protagonizadas por él mismo y que su padre perpetuó contándolas a amigos y conocidos. 


Hemos incluido también en apéndices algunas cartas que Victoriano escribió a Guillermo Fernández-Shaw, digitalizadas por la Fundación Juan March, de Madrid, disponibles en la Web: http://www.march.es/bibliotecas/ De igual forma, la Biblioteca de Cataluña, en su Sección de Manuscritos, Colección Correspondencia de Amadeo Vives, nos remitió dos cartas del bajo dirigidas al afamado compositor. En este sentido vaya desde aquí nuestro agradecimiento para ambas instituciones por su inestimable colaboración y eficacia.

Completamos los apéndices con un amplio álbum fotográfico dividido en diferentes apartados que contemplan fotos de algunas de sus caracterizaciones más destacadas, fotos de estrenos, de prensa, de estudio, familiares, dedicadas por compositores y cantantes, para cerrar con una serie de poemas homenaje a su persona que fueron publicados en su momento en diferentes medios.

Como ya anticipábamos en la entrega anterior, con ser importante el objetivo expuesto, aún lo es todavía más el de recuperar, cuando nos es posible, las voces de los protagonistas, en este caso tan sólo podemos ofrecer dos temas, ambos pertenecientes a la zarzuela del maestro Amadeo Vives, La Villana, cantables, como hemos anticipado, compuestos especialmente para él por decisión expresa del maestro, quien tras su prematura muerte reconoció que nunca nadie los volvería a cantar como él, y con los que consiguió uno de sus mayores éxitos de su carrera como bajo, son pocos, pero significativos y en ellos se puede apreciar, siquiera parcialmente, la calidad y el color de su voz. Como complemento hemos querido también incluir dos piezas musicales pertenecientes a Baturra de temple, zarzuela cuyo libreto escribió Victoriano, para con ellas aproximarnos a su faceta de escritor.


De la vida, trayectoria profesional y producción musical del bajo Victoriano Redondo del Castillo no hay ningún estudio completo, ni siquiera aproximado. Tan sólo en las obras de referencia de la música clásica encontramos breves semblanzas biográficas que en su mayoría aportan los mismos datos, presentan idénticas lagunas y perpetúan por copia los mismos errores, que se reproducen una y otra vez e incluso se incrementan. Así, por ejemplo, el diccionario de la SGAE tan sólo le dedica cinco líneas y lo sitúa en la tesitura de tenor, cuando Redondo del Castillo fue, sin duda, el bajo aragonés más importante del siglo XX y uno de los más destacados de España en la década de los veinte. 

De igual forma, todos fechan su nacimiento en 1900 en Teruel capital, cuando nació en Alfambra en 1891. Tampoco ninguno de ellos facilita la fecha de su muerte, que tuvo lugar en Madrid en 1933, limitándose a decir que a partir de los años treinta su rastro se desvanece cual fantasma de la ópera. 

Victoriano Redondo del Castillo fue un gran bajo que tuvo en repertorio cuarenta y tres óperas, cantó en teatros de primera categoría de España, Italia, Holanda, Argentina y Uruguay, compartió cartel con voces de la categoría de Tito Schipa, Giuseppe Anselmi, Aureliano Pertile, Giacomo Lauri-Volpi, Miguel Fleta, Elvira de Hidalgo, y un largo etcétera, estrenó algunas de las obras más importantes del gran Amadeo Vives, como Balada de carnaval y La villana, en la cual pidió a los libretistas que incluyeran un personaje, el judío David, escrito expresamente para él y le compuso varios cantables ajustados a la medida de su voz, años después, ya muerto Victoriano, reconocería que nunca nadie los cantó como él. La crítica especializada siempre destacó sus acertadas caracterizaciones (esta cuestión puede comprobarse en el apéndice fotográfico dedicado a los principales personajes de su carrera artística: Mefistófeles en Fausto; Rufo en Maruxa; Don Lucas del Cigarral en la zarzuela de su mismo nombre, etc.), su elegancia como actor y la potencia, vigor y amplitud de su voz, capaz de ejecutar con solvencia todas las tesituras de la misma, desde la de bajo profundo (bajo noble), tan propia de las óperas rusas, por ejemplo la del protagonista de Boris Godunov, pasando por el bajo dramático “normal”, el bajo-barítono característico de la ópera alemana y casi específico de la wagneriana, caso del personaje Wotan de La Walkiria, hasta el bajo bufo de la ópera bufa italiana, al que se le exige cierta agilidad, por ejemplo el personaje de don Bartolo en El barbero de Sevilla.

domingo, 23 de octubre de 2016

REPORTAJE FOTOGRÁFICO PRESENTACIÓN EN ZARAGOZA DE "VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA" (III): PÚBLICO

El público respondió y llenó la sala. Disfrutó y se le notó. Gracias a todos por venir. Aquí las fotos de Concha Salinas:











Algunas foticos de la firma de libros. Gracias a todos por vuestra presencia y compromiso:



Cierro con algunas especiales. Gracias a todos y a Concha, la fotógrafa.




Con Naty y Juan Labrador Alonso, joteros y amigos, grandes aragoneses y mejores amigos. 
















REPORTAJE FOTOGRÁFICO PRESENTACIÓN EN ZARAGOZA DE "VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA" (II): INTEGRANTES DE LA MESA

El éxito de la convocatoria se debió fundamentalmente a los nombres de los componentes de la mesa de presentación. Siguiendo con el reportaje de Concha Salinas, comenzaremos con el Director de Cultura y Patrimonio de la DGA, el profesor y escritor, Ignacio Escuín Borao, que quiso acompañarnos y dedicarnos unas palabras:




El escritor y musicólogo, Miguel Ángel Yusta, nos hizo un magnífico resumen de los principales cantantes líricos aragoneses. No es tarea fácil resumir en poco más de 10' esa apretada nómina de excepcionales cantantes y definirlos con brevedad. Gracias Miguel Ángel:




Con él otro Miguel Ángel, en este caso, Santolaria, musicólogo, tenor, presidente de la Asociación de Amigos de la Lírica de la Biblioteca de Aragón, que contó desde la amistad que tuvo y mantuvo con Pascual Albero, sabrosas anécdotas. Debiera haber contactado antes con él para amenizar y enriquecer con ellas un poco más mi libro:


El gran José Luis Melero nos sorprendió hablando de Amable Leal Alegría, pero sobre todo de su padre, un sastre cojo, remedo en negativo del cojo de Calanda, que quiso le amputaran su pierna enferma. Fantástico, pasional y desopilante, como siempre. Cuando en su excelente columna de "Artes y Letras" del Heraldo publique la historia la subiré:














miércoles, 12 de octubre de 2016

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA" EN ZARAGOZA

Con este magnífico elenco de melómanos, grandes expertos en lírica y otras materias, amigos sinceros que desinteresadamente se han brindado a acompañarnos en esta presentación en Zaragoza del libro VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA, homenajearemos a los tenores objeto de estudio y pasaremos un buen rato. Francamente no se puede pedir más. Gracias a todos ellos. Para mí, este es el mejor pago a mi esfuerzo como escritor: el orgullo de contar con su amistad. 




Este verano, Agustín Sánchez Vidal escribió este panegírico dedicado a mi persona:




Hacía referencia al prólogo del libro objeto de la presentación,  que ya presentamos en Teruel y Alcaine, y el próximo día 19 de octubre, a las 19'30 h., lo haremos en la "Sala de Música" del Palacio de Sástago de Zaragoza. Para no ser redundante y que no se me suban los colores, no reproduciré el citado prólogo, pero si remito a la página web de su  autor, José Luis Melero, donde lo ha colgado con todo cariño: 
http://www.joseluismelero.net/voceslirica.htm

Sirva esta invitación para agradecerles a los dos su amistad y sus tan inmerecidas como halagadoras palabras, que aprovecho con autocomplacencia -como no tengo ya abuelas- para invitar a todos aquellos que puedan y quieran acudir a la presentación. 




sábado, 20 de agosto de 2016

PRESENTACIÓN EN ALCAINE DE "VOCES TUROLENSES".








ALCAINE

Alcaine es un bonito pueblo de la Comarca Sierras Mineras, que dispone de un completo y bien documentado BLOG gracias a JOSÉ MANUEL BESPÍN, al que este mismo día se le reconoció su labor y esfuerzo nombrándolo HIJO PREDILECTO DE ALCAINE. 







Acompañado de mi buen amigo Pepe Royo, Director del Parque Cultural del Río Martín, del alcalde de la localidad, D. Gustavo Royo, que amablemente nos invitó a compartir una jornada inolvidable en el pueblo de Alcaine, localidad de nacimiento del tenor Pascual Albero Burillo, cuya plaza lleva su nombre, y del resto de la corporación municipal, en especial del concejal Juan Ignacio Val, que me presentó ante un nutrido auditorio, me atrevería a decir que de todo el pueblo.

ACOMPAÑADO POR JUAN IGNACIO VAL
EL ALCALDE EN PRIMER TÉRMINO, EN EL CENTRO MIS EDITORES,
 CHRISTIANE Y JUAN IGNACIÓ.
Los inevitables problemas técnicos, esos famosos duendes de la informática, hicieron su aparición y no pude utilizar el power point que había preparado para aligerar mi exposición. Así que lo hice de una manera informal y sin apoyos. La gente lo comprendió y creo que salieron satisfechos.







Cerró el acto mi hija interpretando a la guitarra  el Preludio nº 1 del compositor Héctor Villalobos.





Quien quiera ampliar esta entrada puede consultar la entrada en el citado blog de Alcaine y ver FOTOS

GRACIAS ALCAINE POR VUESTRA HOSPITALIDAD E INTERÉS POR LA CULTURA. HASTA SIEMPRE