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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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sábado, 11 de abril de 2020

BANDOLEROS TUROLENSES


BANDOLEROS TUROLENSES



   A mi amigo José Antonio Tolosa, grande y desmañado, aficionado a las jotas, los toros y enorme jugador de pelota mano, junto con su hermano Rafa -mítica pareja en nuestra ciudad de un deporte ya casi en extinción- le ha dado hoy por hablarme de bandoleros turolenses en ese local que regenta con su familia, La Fonda el Tozal, posada del siglo XVI, cuyas cuadras hoy se han convertido en el bar con más sabor de Teruel. Con el barullo de la taberna de fondo, no alcanzo a entenderlo muy bien, pero sí lo suficiente para retener un nombre: Gabriel Marcuello “Páxara”. Tirando de él en internet, nos encontramos con la página http://historias152.rssing.com/chan-6390288/all_p4.html, en la que podemos leer la historia que José Antonio me refería:


En 1821 destacó Gabriel Marcuello “Páxara”, quien asaltó el Palacio de los Escuderos de Mélida, torturó y quemó viva a la dueña, doña Josefa Lapuerta. Tres de los asaltantes fueron capturados y su líder condenado a la horca y a descuartizamiento. Su cuerpo estuvo colgando tres horas, bajaron el cadáver e hicieron cuatro cuartos: la cabeza la metieron en una jaula y la expusieron en Mélida, la pierna izquierda se clavó en un poste junto a la Ermita del Yugo, mientras la otra pierna y los brazos se colgaron en Caparroso, en Muruarte de Reta y en Pitillas. Los nombres de sus secuaces que siguieron parecido destino eran: Clemente Salas “el manco de Blesa”, Vicente Serrano “Chandarme de Plou”, Baltasar de Gracia “el pusilador de Montalbán”, José Urtiles “el ruin” y Pedro Royo “el Rayado”, quien antes de morir fusilado gritó al pelotón: ‘¿Hace mucho tiempo que debo la vida al rey, y ahora se la pago?


  Curiosa historia en la que encontramos a varios bandoleros de nuestra provincia que alcanzaron la fama por sus hechos delictivos y criminales, pero lo más curioso es que el cabecilla, Gabriel Marcuello, se perpetuó en el inconsciente colectivo español como ejemplo de ladrón convertido en el protagonista del dicho: “Más ladrón que Marcuello (Mélida). Hay que tentarse la ropa con él.”, recogido por el escritor y paremiólogo navarro, José María Iribarren, en sus “Refranes y adagios-cantares y jotas-dichos y frases proverbiales”. 

Por su parte, el estudioso y responsable de la última edición del popular libro de Iribarren, El porqué de los dichos, Ricardo Ollaquindia, en su artículo, “En el país de las frases felices”, explica por extenso la citada entrada, "Más ladrón que Marcuello", de la siguiente manera:



Se decía en recuerdo de un robo cometido en dos casas de Mélida, el 3 de enero de 1821, por una cuadrilla de bandidos mandada por un tal Marcuello. 

Gabriel Marcuello (a) Páxara, natural de Alacón, corregimiento de Alcañiz, era un hombre grueso, moreno, de más de 40 años, con la cabeza abultada, picada de viruela y con patillas largas. Al frente de su partida había cometido robos, fechorías y muertes en las tierras del Bajo Aragón y Guadalajara, y tenía pendientes seis causas criminales cuando planeó el robo de Mélida. 

Enterado de que en Mélida había una casa muy rica, la de los Munárriz, partió de su guarida de Alacón con once malhechores el 30 de diciembre de 1820. Después de atravesar el Ebro y cruzar las Bardenas Reales, cayeron en Mélida a las once de la noche del 3 de enero. Dispararon contra los vecinos que se asomaban a las ventanas. Robaron en casa de los Munárriz y en la de Francisco Bafios. A una anciana obligó Marcuello a decirle dónde tenía guardado el dinero, sometiéndola a tormento, poniéndola al fuego, de cuyas resultas murió a los pocos días. Llevándose oro, plata, caballerías y provisiones, huyeron por la Bardena en dirección a Aragón. 

Marcuello fue detenido por las milicias de Utebo a los dos días. Condenado por la Real Corte de Navarra a horca y descuartizamiento, fue ejecuta da la sentencia el 12 de febrero de 1825. La cabeza de Marcuello, metida en una jaula, fue colocada sobre un poste en un camino, a la salida de Mélida. Allí permaneció durante mucho tiempo, siendo el espanto de las gentes sencillas que aseguraban que a la cabeza le seguía creciendo el pelo. 

Los horrores de las fechorías y del castigo de Marcuello dieron pie a que corriera de boca en boca el dicho popular.


 Fantástica historia que hemos querido recoger y agradecemos a José Antonio, quien también me habló del “moro Joaquín”, nacido en Perales de Alfambra, otro asesino, que en este caso, tras vivir una vida de aventuras digna de una película, se redimió mediante una acción heroica, pero eso ya es otra historia que dejaremos para una futura entrada.

martes, 12 de julio de 2016

viernes, 17 de junio de 2016

VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA: PASCUAL ALBERO BURILLO, "EL DIVO DE LA JOTA" (II).



Galleta elaborada por Fito Rodríguez para el disco de temas de Pascual Albero que acompaña al libro
     
Pascual Albero fue un tenor lírico ligero de voz aérea, con gran capacidad para los agudos. Galán Bergua, el estudioso de la jota aragonesa, destacaba de ella: “su facilidad en los filados y portamentos, la limpieza con que emitía el Do de pecho y el Re y, sobre todo, el depurado gusto y el sugestivo matiz.”[1] De escasa estatura y gran confianza en sí mismo, sobresalía por su fuerte personalidad y gran carisma personal, lo que le llevó a protagonizar anécdotas como esta que describe Joaquín Martín de Sagarmínaga[2]: 

Cierta vez en que Federico Moreno Torroba se encontraba a la caza de buenas voces, con vistas a organizar una nueva temporada lírica en Barcelona, le propusieron el nombre de Pascual Albero. El compositor respondió: -Es un buen tenor, pero muy pequeño. Pasados unos días, tras haberle fallado otros cantantes, le pidió a un intermediario que localizase a Pascual Albero. Pero al entrevistarse con él, éste le contestó: -Dígale al maestro que en los días transcurridos yo no he variado de estatura.


Al final acabaron colaborando y fueron grandes amigos. 



Su trayectoria profesional puede dividirse en tres etapas: un periodo de formación que se prolonga hasta 1931; su debut, consolidación y éxitos como cantante de ópera y zarzuela en Barcelona y Madrid, que se extiende durante un lustro hasta la Guerra Civil; la lucha por la vida en la posguerra que le llevó a compatibilizar la lírica con su más prosaica profesión de contable, en un abandono progresivo de los escenarios como profesional del canto hacia mediados los años cuarenta, si bien siguió cantando de vez en cuando en Zaragoza, en especial en el café Ambos Mundos o en El Avenida, hasta bien avanzados los años sesenta. 



Quien esté interesado en su biografía, el próximo 23 de junio, a las 20 h., en el salón de actos del Museo de Teruel presentaremos el libro, Voces turolenses en la lírica: tenores Amable Leal Alegría y Pascual Albero Burillo, en el que intervendrán el director de la Escuela Municipal de Música "Antón García Abril" de Teruel, Antonio Civera Plumed, el editor, Juan Ignacio Jiménez, y el autor, Juan Villalba, es decir, yo mismo, y nos acompañarán, y nunca mejor dicho, al piano, FERNANDO LAREDO, que interpretrará junto con su hija, ADE LAREDO, cantante de los míticos LUCIOPERCAS, y el polifacético MANOLO IZQUIERDO DOLZ, más conocido como MANIOBRAS, miembro de ASTÍ QUEDA IXO! y la nueva ORQUESTA PALANCIA, pero en este caso será en versión barítono con la versión de la "jota de Perico", perteneciente a la Zarzuela El guitarrico y alguna jota de Pascual Albero, el resto del repertorio es un misterio.





[1] El libro de la jota aragonesa : Estudio histórico, crítico, analítico, descriptivo y antológico de la jota en Aragón, Zaragoza, 1966, pág. 230. 


[2] Mitos y susurros. 50 años de lírica en España, Madrid, Editorial Zumaque, 2010, pág. 363. 


miércoles, 15 de junio de 2016

VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA: TENOR AMABLE LEAL ALEGRÍA (I)







La provincia de Teruel ha dado a la historia de la lírica cantantes de extraordinaria calidad, de hecho, proporcionalmente a su población es incluso un número importante, algunos, caso de los tenores Andrés Marín y Juan Francisco García Muñoz, el bajo Victoriano Redondo del Castillo o de las sopranos Elvira de Hidalgo y Carmen Gracia Tesán, alcanzaron la categoría de “divos”, compartiendo escenarios con las voces más importantes de su época. A estos nombres absolutos de la lírica mundial, debemos unir otros quizá no tan destacados, más modestos si se quiere, pero que en su momento sí ocuparon un lugar de privilegio en el mundo de la ópera y de la zarzuela nacional, tal es el caso del tenor Amable Leal Alegría, de Alcañiz. 



Con una hermosa voz y una tremenda afición, la trayectoria profesional de Amable Leal quedó marcada por una frustrada presentación en el Teatro Real al comienzo de su carrera con la en esos momentos emergente promesa María Barrientos, de haberse producido quizá su suerte hubiera sido otra, pero eso nunca lo sabremos, por lo que el tenor de Alcañiz aunque intentó hacerse un hueco en el exigente mundo de la ópera de principios del siglo XX no lo consiguió y derivó irremediablemente hacia la zarzuela.



Quien esté interesado en su biografía, el próximo 23 de junio, a las 20 h., en el salón de actos del Museo de Teruel presentaremos el libro, Voces turolenses en la lírica: tenores Amable Leal Alegría y Pascual Albero Burillo, en el que intervendrán el director de la Escuela Municipal de Música "Antón García Abril" de Teruel, Antonio Civera Plumed, el editor, Juan Ignacio Jiménez, y el autor, Juan Villalba, es decir, yo mismo, y nos acompañarán, y nunca mejor dicho, al piano, FERNANDO LAREDO, que interpretrará junto con su hija, ADE LAREDO, cantante de los míticos LUCIOPERCAS, y el polifacético MANOLO IZQUIERDO DOLZ, más conocido como MANIOBRAS, miembro de ASTÍ QUEDA IXO! y la nueva ORQUESTA PALANCIA, pero en este caso será en versión barítono con la versión de la "jota de Perico", perteneciente a la Zarzuela El guitarrico y alguna jota de Pascual Albero, el resto del repertorio es un misterio.