CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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sábado, 15 de febrero de 2020

ANTONIO CANO Y EL PRIMER CINE CLUB TUROLENSE (IX)


Novelista

         Poco podemos aportar sobre su labor como novelista, pues no hemos leído nada de Antonio Cano en este sentido, tan solo, como aproximación a esta faceta, expondremos brevemente las aportaciones esenciales que en el citado artículo de Enrique Serrano se exponen sobre El hombre que no tuvo Ángel de la Guarda, cuyo fantástico y surrealista argumento resume de la siguiente manera:

   En el ámbito de una familia de tres hermanos de edad madura que viven solos (Amada, Flora, Perfecto, nombres simbólicos e irónicos), tienen lugar sistemáticamente palizas sobre el varón, un jorobado de pocas luces. Una de ellas es interrumpida a causa de los golpes dados en la puerta por un desconocido visitante, al que no se abre. Amada cree que puede ser el Ángel de la Guarda de Perfecto. Este encuentra en una tienda a Metodia y ve en ella al presunto salvador. Metodia es la 26ª hija de don Pródigo, empresario de pompas fúnebres, viudo cinco veces y padre de otros veinticinco hijos, ya muertos. Un amigo suyo es don Parco. Se trata de un amante del espiritismo que cree tener a su esposa reencarnada en un paraguas.
   Cierto día los dos amigos y Metodia se dirigen a una sesión ocultista, cuando son vistos por Perfecto, que ha sido enviado a un recado por sus hermanas. No sólo se retrasa en su misión, sino que pierde las sardinas objeto de la salida. Al regresar a casa, se suscita una discusión en la que Flora ofende al supuesto ángel. La paciencia de Perfecto se acaba, intenta estrangular a su hermana y la da por muerta, aunque sólo está desmayada. En la huida, se refugia en la funeraria dentro de un ataúd. Es descubierto al día siguiente en una situación que Perfecto considera el Juicio Final y, deshecho su error, devuelto a casa. Muere Metodia y Perfecto intenta volar arrojándose de un puente con unas alas de papel. El párrafo final, “estrella 13ª”, es un baile de don Pródigo y don Parco sobre la tumba de Metodia, con la intención de hacer reír a la joven.

A su juicio, se trata de “una novela de humor negro que termina por caer en el absurdo y hasta en el nihilismo”, que relaciona con el “tipo de humor que se impone en la narrativa española en los años veinte…”, ligado a la recepción en España de los movimientos vanguardistas europeos. De igual forma, también cree ver un cierto influjo del “esperpento de Valle-Inclán, con lo que esto supone de compromiso con la inmediata historia del país.”
También dentro del humor parece ser que se inscriben sus escritos El fantasma de Andaquilla, y La leyenda de Peirón.

miércoles, 5 de febrero de 2020

ANTONIO CANO Y EL PRIMER CINE CLUB TUROLENSE (VIII)


Dramaturgo

         Son varias las referencias en periódicos locales de la época que documentan la presencia de obras teatrales escritas por Cano y representadas por actores aficionados de la ciudad en el Teatro Marín (por ejemplo, la titulada, Siempre que tú y yo pleiteamos). De hecho, en 1932 vería la luz un tomito titulado Mi teatro, con cinco de ellas. Dos, según señalan las críticas de diferentes periódicos, tanto locales (La Voz de Teruel y El Turia), como regionales (La Voz de Aragón) y nacionales (El Sol), corresponden a lo que podría denominarse sainetes de costumbres aragonesas, es el caso de Los tragos del tío Regino, o en Aragón todo es vino y Quiero salir concejal.
Por su parte, Las funcionarias parece ser era un juguete cómico, mientras que las dos últimas, según comentan los reseñistas, tenían pretensiones vanguardistas, pero se ajustaban más a una especie de teatro romántico, simbólico y poético, es el caso de Leyenda de un sueño (en El Sol es catalogada como “poema escénico”) y El caballero de las noches blancas (calificada por el propio Cano como “farsa de vanguardia en cuatro cuadros”, mientras que el crítico de El Turia dice ver en ella un “romanticismo modernista”, pleno de bellas y novedosas imágenes, donde cree percibir en ocasiones la huella de Valle Inclán e, incluso, del mismo Shakespeare).

sábado, 18 de enero de 2020

ANTONIO CANO Y EL PRIMER CINE CLUB TUROLENSE (VII)


POETA (II)

Cano fue miembro fundador y editor de los dos primeros números de la revista Noroeste, junto con Tomás Seral y Casas e Ildefonso Manuel Gil, donde publicó algunos poemas de corte surrealista con presencia de atrevidas y sugerentes imágenes.
Colaboró con algún poema en el único número de la revista Pregón Literario, editado en 1936, y también lo hizo con la gaditana Isla en sus dos épocas, compartiendo nómina con nombres tan reconocidos como José María Pemán, Carlos María Vallejo, Guillermo Díaz-Plaja, Manuel de Falla, Marqueríe, Leopoldo Panero o Adriano del Valle, entre otros muchos intelectuales de la época. En ella se pueden leer dos sugerentes sonetos dedicados a la ciudad de Teruel, son los siguientes:
               EXALTACIÓN DEL ORIGEN DE TÚRBULA
Corneador de Cierzo en la llanura,
Seguido de guerrera muchedumbre
Sedienta de Destinos, logras cumbre
Donde hay pasto de Estrellas, y frescura.
Altas tus astas, más que toda altura
-media luna de bronce sin herrumbre-
Entre las dos despunta leve lumbre
Que a crecer en lucero se apresura.
No sabe el Toro qué es lo que le para,
Si flor de prado o cita que le insiste
-torerilla- desde una altura rara.
La Estrella guiña y llama, y él, de un salto,
Ágil corneador de Cierzo, embiste
Poniendo el sitio de Teruel más alto.

SONETOS DE TERUEL
Túrbula turbia, Túrbula turbada,
un milagro de yugos y de flechas
-estrellas por el aire, recién hechas-
las piedras son de tu ciudad volada.
Túrbula turbia, Túrbula asolada,
Ángeles van llorando en tus estrechas
Callejuelas hundidas y en las brechas
Besando tanta vida aniquilada.
Oh blanca nieve vuelta roja nieve.
Oh caricia sutil de hierros duros.
Oh muerte grande de tu vida leve.

jueves, 2 de enero de 2020

ANTONIO CANO Y EL PRIMER CINE CLUB TUROLENSE (VI)


Poeta (I)

        Sin duda ninguna, Antonio Cano fue un poeta notable, las composiciones que hemos podido leer salidas de su pluma nos presentan a un joven poeta que bebe del modernismo en composiciones como “Prisioneros, tú y yo…”, publicado en La Voz de Teruel (22 de enero de 1932):

Del jardín donde naciste,
te cortaron y llevaron
a un palacio de cristal.
Paredes
claras
y transparentes.
Estanque para bañar.
Balcón
sobre el que asomarte
puedas en tu soledad.
Vaso de agua,
vaso frágil es tu mansión
señorial.
¡Y te quejas de tu cárcel!
¿Dónde mejor estarás,
en palacio de doncellas
o siempre sobre el rosal?
¿Quieres cambiar
por la mía?
¡Yo, estoy preso,
tú, no estás!
Sobre mí, tengo cadenas
y amarguras que llorar…
¿Te aprisionaron por buena?
¡Yo lo estoy por mi maldad!
Por eso, tengo barrotes
Y tú, mansión de cristal.

         En el citado trabajo de José Enrique Serrano, se analiza la labor poética de su primer poemario, Lírica de la ausencia, y señala que se “sitúa en la estela de San Juan de la Cruz, en el que demuestra “la brillantez de imágenes que define al escritor, en una línea que quizá recuerde la más característica de la poesía andaluza”.
         Uno de sus poemarios más brillantes es, sin duda, como ya hemos anticipado, Elegía a Túrbula (Devocionario de Teruel), cuyo prologuista, Miguel Artigas, calificó como “poema moderno de técnica y factura nueva, de emoción contenida y diluida en una floración literaria exuberante de tropos de imágenes bellas y afortunadas”
Cano fue miembro fundador y editor de los dos primeros números de la revista Noroeste, junto con Tomás Seral y Casas e Ildefonso Manuel Gil, donde publicó algunos poemas de corte surrealista con presencia de atrevidas y sugerentes imágenes.
Colaboró con algún poema en el único número de la revista Pregón Literario, publicado en 1936, y también lo hizo con la gaditana Isla en sus dos épocas, compartiendo nómina con nombres tan reconocidos como José María Pemán, Carlos María Vallejo, Guillermo Díaz-Plaja, Manuel de Falla, Marquerie, Leopoldo Panero o Adriano del Valle, entre otros muchos intelectuales de la época. En ella se pueden leer dos sugerentes sonetos dedicados a la ciudad de Teruel, son los siguientes:
               EXALTACIÓN DEL ORIGEN DE TÚRBULA
Corneador de Cierzo en la llanura,
Seguido de guerrera muchedumbre
Sedienta de Destinos, logras cumbre
Donde hay pasto de Estrellas, y frecura.
Altas tus astas, más que toda altura
-media luna de bronce sin herrumbre-
Entre las dos despunta leve lumbre
Ue a crecer en lucero se apresura.
No sabe el Toro qué es lo que le para,
Si flor de prado o cita que le insiste
-torerilla- desde una altura rara.
La Estrella guiña y llama, y él, de un salto,
Ágil corneador de Cierzo, embiste
Poniendo el sitio de Teruel más alto.

SONETOS DE TERUEL
Túrbula turbia, Túrbula turbada,
un milagro de yugos y de flechas
-estrekkas por el aire, recién hechas-
las piedras son de tu ciudad volada.
Túrbula turbia, Túrbula asolada,
Ángeles van llorando en tus estrechas
Callejuelas hundidas y en las brechas
Besando tanta vida aniquilada.
Oh blanca nieve vuelta roja nieve.
Oh caricia sutil de hierros duros.
Oh muerte grande de tu vida leve.

sábado, 14 de diciembre de 2019

ANTONIO CANO Y EL PRIMER CINE CLUB TUROLENSE (V)


Crítico de arte




   Otra faceta destacada de nuestro poliédrico personaje es la de crítico de arte, son frecuentes sus artículos analizando determinadas características de la obra de reconocidos pintores como la de su gran amigo,Miguel Delgado (1910-1985), magnífico pintor postcubista alcañizano de retrato, bodegones y paisajes urbanos, de Bayo Marín (1908-1953), Jacobo Jordaens, Goya o el Greco, por citar algunos. A este último le dedicó además de artículos en periódicos, toda una serie de reflexiones poéticas en ocho breves entradas en las que analiza la expresividad y significación de las manos en sus cuadros, comparadas con las de otros pintores como, por ejemplo, Alberto Durero, publicadas en la revista Isla (núm. 16, 1939) bajo el título de “Doménico y las manos” (sobre él escribió otro artículo en el número dos de los Cuadernos Mediodía), y también en Isla publicó un interesante trabajo, “Los ángeles en la pintura” (núm. 9, 1936), en el que siguiendo este motivo temático recorre la obra de Fray Angélico, Filippo Lippi, Rafael, Boticelli, Guido Reni, Marco Melozzo, Tiziano, Miguel Ángel y, por supuesto, el Greco.




viernes, 29 de agosto de 2014

EL PINTOR EN SU ESTUDIO: AGUSTÍN ALEGRE MONFERRER (II)

     
Rifeño, 1971
En la actualidad, Agustín sigue trabajando con intensidad, “siempre que mis obligaciones de jubilado me lo permiten”, apostilla entre irónico y divertido. Sus cuadros pueblan las paredes de su estudio y se acumulan por cientos. Le pregunto si lleva la cuenta de cuántos ha pintado a lo largo de su vida y no sabe decirme una cifra exacta, “nunca he llevado un registro, pero tal vez sobrepasen los dos mil.”  Decido ponerlo en un brete y le pregunto por su preferido. Sin dudarlo, me muestra un óleo sobre lienzo de 1971 titulado Rifeño, y acto seguido pone en mis manos la espingarda que utilizó para pintarlo. “África me atrae: el Sahara, su desierto, sus gentes… Sobre todo sus gentes. Su paisaje se parece mucho al de Teruel.” Sus palabras nos retrotraen al pasado, cuando fue pensionado a principios de los setenta para pintar durante tres meses en el Sahara. Agustín es un buen narrador, sus vivencias, anécdotas, viajes -Egipto, Alejandría, Jordania, Israel, etc.-, como sus cuadros de jinetes, vendedores ambulantes, pescadores, ruinas de míticos lugares, etc., desprenden un halo de misterio y aventura.

           
Conejos desollados, 1984.
Agustín se encuentra a gusto, se muestra como es, sencillo, próximo y humano. Nos explica cómo trabaja en su estudio y nos muestra sus cuadros: “con ese de ahí arriba (Conejos desollados) gané  la primera medalla nacional de  Pintura en el Salón de Otoño de Madrid en 1984”. Sus obras son ventanas a otros lugares en las que se ha detenido el tiempo y se huele el campo, el humo de los pueblos, el vino de las tabernas…; en las que se mezclan los rojos de las arcillas, los ocres, el negro… Un universo de colores en armónica y  agresiva convivencia. Y es que la pintura de Agustín, como afirma su amigo, el conocido acuarelista, Julio Visconti, “es el resultado de vivencias y andaduras, donde el aceite se mezcla con el sudor de los caminos y el polvo de las tierras (…). “

viernes, 22 de agosto de 2014

EL PINTOR EN SU ESTUDIO: AGUSTÍN ALEGRE MONFERRER (I)



           
AGUSTÍN ALEGRE
FOTO DE MIKI BARRERA
Agustín Alegre (Santa Eulalia del Campo, Teruel, 1936), sonrisa franca y barba blanca de venerable patriarca, fuerte, jovial, ilusionado con la vida, ha preparado con mimo la entrevista y  nos recibe en su estudio de Villa Miriam –nombre de su hija autista-, situada en la calle Leocadio Brun,  aquel sencillo maestro, que nos dio clases en Las Anejas y nos tuvo a tantos turolenses en sus rodillas la noche de Reyes repartiendo regalos e ilusión, fue el padre de su mujer, Amparo Brun. Le comento que recuerdo a su suegro como un excelente dibujante y aprovecho para preguntarle por sus primeros maestros. Sin dudarlo me habla de la gran influencia que ejerció un primo suyo, Fermín, al que siempre consideró como “su hermano mayor”: “Me enseñó a cuadricular las láminas, a usar el difumino y le decía a mi padre que yo tenía condiciones para dibujar.” Y eso era mucho, pues su progenitor pensaba que “el oficio de pintor es oficio de espanaos y para pasar hambre ya estás bien donde estás.”  Pero pronto se tuvo que rendir a la evidencia, el chico valía para la pintura: “Una tarde, mi padre, cansado de ver que no aprovechaba el tiempo, me puso a hacer muestra. Aburrida tarea que pronto abandoné para dibujar un cartel de Nitrato de Chile. Al ver el resultado, mi padre, orgulloso, se fue a mostrarlo por la vecindad.” 
              Vuelve a mi pregunta y recuerda a Salvador Gisbert (hijo) -profesor de dibujo en la Escuela de Arte y Oficios-, a don Ángel Novella –a la sazón director de la citada Escuela-, al canónigo don Emilio Rabanaque, quien le compró su primer cuadro.
          Colgado en la pared de entrada a su estudio descubro una copia del conocido Autorretrato de Velázquez y aprovecho para preguntarle por sus pintores preferidos. “Velázquez es divino”, dice, pero de entre los españoles muestra su preferencia por Goya: “Yo soy muy triste pintando. A mi me inspiran mucho las pinturas negras de Goya –hay quien lo ha calificado del “Goya del siglo XX”-. Siempre cierro la visita al Prado con su visión. Te contaré una anécdota protagonizada por mi hija Nuria: viviendo en Madrid, la llevé de niña al Museo del Prado. Fuimos a ver las pinturas negras de Goya y la dejé sentada frente a ellas. Al poco la oí llorar y le pregunté la razón de su llanto: ‘¿Los mayores se comen a los niños?’, me inquirió desolada. Se refería al Saturno  de Goya. ‘No hija, por supuesto que no’, la tranquilicé. A la visita siguiente la llevé ante otro Saturno, el de Rubens. ‘Este ya no me da miedo’, me dijo”. Otros pintores que cita junto al genial aragonés son Solana, Zuloaga y Sorolla. De los extranjeros le apasiona Rembrandt, en especial su cuadro titulado La novia judía.

            Vuelvo a ser malo y le pregunto por los artistas turolenses. Me habla de su amigo y compañero de estudios artísticos en la Academia de San Carlos de Valencia, Paco Pérez Monleón, del escultor José Gonzalvo y del que fuera también escultor y amigo, Isaac Rodríguez, de Jabaloyas, “un artista con unas condiciones increíbles”, sentencia rotundo. 

martes, 2 de julio de 2013

MINGOTE UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

MINGOTE Y TERUEL

Siempre que se le pidió una colaboración, allí estuvo su ingenio puesto al servicio de Teruel y de los turolenses. Dejo algunas muestras de sus colaboraciones y de su particular visión de nuestros temas más emblemáticos.






sábado, 22 de junio de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI

MINGOTE PINTOR (II)

Uno de sus pintores preferidos fue Velázquez. Aquí dejo algunas de sus reinterpretaciones más interesantes del que quizá fue su cuadro preferido, Las meninas (1656) en el que se inspiró no sólo para muchas de sus viñetas y cuadros, sino también para varios de sus cuentos.




Goya fue también otro de sus referentes preferidos. Aquí algunos de sus cuadros homenaje al maestro de maestros.

La pradera de San Isidro (1788)







sábado, 15 de junio de 2013

MINGOTE UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI

MINGOTE PINTOR (I)

A Mingote siempre le gustó pintar, pero nunca se consideró pintor; sin embargo, muchos de sus cuadros son grandes homenajes a la PINTURA, o mejor dicho, a sus pintores preferidos, a los grandes pintores de la historia. Aquí dejo algunos de sus cuadros, particulares interpretaciones de otras tantas obras maestras de la pintura universal. Aquí algunas de sus pinturas con las de sus queridos maestros.

RUBENS 
CERES Y NINFAS (aprox. 1640)



EL JUICIO DE PARIS (1639)



TIZIANO: EL RAPTO DE EUROPA (1560)
PICASSO

BOTERO


EL GRECO

EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO  
(aprox. 1580)



jueves, 9 de agosto de 2012

MINGOTE, UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

 LA CRISIS ECONÓMICA (II)
Los chistes siguientes no tienen desperdicio, todos podrían firmarse en la actualidad. Juzguen ustedes mismos:


Año 1977



1979

1980
Y esta genialidad, claramente premonitoria del año 1985, para finalizar:

  

miércoles, 1 de agosto de 2012

MINGOTE, UN GENIO DEL SIGLO XX... Y XXI

LA CRISIS ECONÓMICA (I)

Con esta entrada damos paso a toda una serie que a lo largo de este año y el que viene, dedicaremos a la personalidad de Antonio Mingote (Sitges, 1919-Madrid, 2012), un genio absoluto del siglo XX... Y XXI, con la finalidad de honrar su memoria y homenajear a este turolense de adopción, Hijo Adoptivo de la ciudad de Teruel (1996).
Sobre su vida y su obra hablaremos en otras entregas posteriores, en ésta nos limitaremos a explicar con varios ejemplos de sus dibujos el porqué de su genialidad. ¿Qué es ser un genio? ¿En qué radica la genialidad? No es fácil contestar a esta pregunta, pero, en general, diremos que un genio es aquel que se adelanta a su tiempo y nos lega una obra atemporal que, como los buenos vinos, mejora con el transcurso de los años. Esto es francamente difícil en cualquier disciplina, pero tratándose del Humor es casi imposible: los chistes, las ocurrencias, etc., son material efímero, momentáneo y en extremo caduco; sin embargo, los pocos elegidos que consiguen atrapar la esencia del Humor y manejan sus resortes con eficacia para trascender la realidad más inmediata -caso de Mingote-, tienen garantizada su presencia en la Historia del Arte con palabras mayúsculas. Analicemos algunos ejemplos.

En estos tiempos de crisis profunda, muchos de sus dibujos parecen realizados para describir nuestra penosa situación actual. Juzguen este del año 1959:


O este del año 1966:



Y este otro del año 1968:


En la próxima entrega prometemos más y mejores, si es que es posible.


miércoles, 1 de febrero de 2012

EDO s/t.: PINTAR SENSACIONES

© Archivo Edo
            Hasta hace unos meses, buscar información sobre Godofredo Edo era poco menos que una tarea imposible, ni el proceloso mar de Internet suministraba prácticamente ningún dato sobre su vida, tan sólo mínimas y parciales menciones que no servían ni siquiera para dibujar una somera aproximación biográfica, únicamente aquellos que lo conocían personalmente sabían de su dedicación a la pintura, una inclinación callada y perseverante, de fidelidad y entrega al arte, de toda una vida dedicada a una pasión personal vivida en la intimidad.
Edo es un pintor raro, un pintor que nunca se ha preocupado por mostrar su obra. Confiesa sentir una “rebeldía intestinal” hacia el mundo de las galerías de arte, por eso quizá nunca ha exhibido su trabajo. De ahí que, durante décadas, sus pinturas se hayan almacenado en su propio estudio-vivienda y su contemplación haya estado al alcance de muy pocos.

Edo en su estudio. Barcelona, 2011 (© Archivo Edo)
Afortunadamente, el Museo de Teruel rompió con ese silencio y nos ofreció una magnífica exposición acompañada de un interesante catálogo, Edo. s/t., que contiene, junto con la relación de obras expuestas, sendos trabajos de los comisarios, que nos aproximan, por un lado, a su obra pictórica, “El gesto ucrónico”, del profesor y crítico de arte Jesús Martínez Clarà, y, por otro, a su trayectoria vital y artística, “Godofredo Edo”, del pintor Gonzalo Tena. Desde aquí queremos agradecerles su información, así como también a la coordinadora del Museo, Ana Isabel Herce, por facilitarnos la apoyatura gráfica que acompaña a esta entrada.

Padre (© Archivo Edo)

Godofredo nació en Hospitalet de Llobregat en 1926, en el seño de una familia de procedencia turolense (su madre era de Teruel y su padre de Sarrión). Estudió Bellas Artes en Barcelona y posteriormente viajó a París donde conoció en el Colegio de España (1957-1959) a jóvenes artistas como él y, entre ellos, estableció una importante amistad con el pintor de Rubielos de Mora, Salvador Victoria.

Con Aurelia. Londres 1959 (© Archivo Edo)

En el año cincuenta y nueve participó en dos exposiciones colectivas y conoció a Aurelia Pérez, su compañera de toda la vida, quien desde el año setenta regentaría la librería Arrels, en el número 14 de la calle Ferrán, cerca de las Ramblas, todo un referente cultural en la Barcelona de la transición.
A su regreso de París, se estableció en la Ciudad Condal. Al poco de su llegada, sus relaciones con la izquierda intelectual próxima al P.S.U.C (llegó a militar, pero abandonó el partido algunos años más tarde para prácticar su particular anarquismo vital), le llevaron a la cárcel de Carabanchel, donde conoció las celdas de aislamiento y protagonizó una huelga de hambre. Tras nueve meses de prisión, salió a la calle, pero se encontraba sin trabajo -es su mujer la que trabaja-, por lo que, sin otra cosa que hacer, se dedicó por completo a su pintura, iniciando de esta forma una larga y fructífera etapa creativa, sin que esa intensa pero callada labor trascendiera apenas a los circuitos habituales del arte. Una dilatada tarea que, contemplada ahora y a juicio de los expertos, permite valorar su obra como una de las más relevantes y coherentes en la línea del informalismo y la abstracción en España. Su pintura es, como él mismo confiesa, “un reflejo emocional”, su obra no esconde mensaje alguno, sino que cada cuadro expresa la “sensación particular” que experimentaba al lanzar determinados colores sobre el lienzo, unos tonos que elegía “dependiendo” de su estado de ánimo.
s.t. 1957 (© Museo de Teruel)

s.t. 1964 (© Museo de Teruel)

s.t. 1964 (© Museo de Teruel)
  
s.t. 1965 (© Museo de Teruel)


1964-1966 (© Museo de Teruel)



martes, 13 de diciembre de 2011

NIEVES CORELLA, LA PINTORA DE BLANCAS, UNA GRAN DESCONOCIDA: BIOGRAFÍA (II).

Autorretrato (1971). 92 x 73 cm.
   En 1966 realizó un viaje a Inglaterra para ampliar estudios de pintura y escultura, exponiendo en 1967 en Cardiff en la donalt Pass Galery.
   En 1969 regresó a Bilbao y se dedicó fundamentalmente a su familia, si bien continuó trabajando en silencio en su hogar y dándo clases de pintura.
    A finales de la década de los ochenta trasladó su residencia a Teruel y más tarde a Blancas, pueblo del que procedía su familia, y allí residió hasta el final de sus días. Continuó dando clases de pintura tanto en el pueblo como en Teruel.
   En 1973, la editorial LA GRAN ENCICLOPEDIA VASCA, publicó en su colección "Biblioteca: Pintores y escultores vascos de ayer, hoy y mañana" en su volúmen XXI fascículos 223 y 224 un monográfico con parte de su obra más característica (de la que proceden las reproducciones de sus cuadros de estas entradas del blog).
Sus obras se encuentran en colecciones importantes de Bilbao, Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Teruel, Caracas, Inglaterra y Francia.
   Falleció en el año 2004.




Últimas viandas. (1964). 74 x 60 cm.
Colección particular.
Pesadilla (1969). 101 x 159 cm.
Colección particular



Composición. ( 1976)

  
Ares , hijo de Zeus. Mitlogía. (1978). 73 x 100
 
Casas de Chequilla (Guadalajara). (1978). 46 x 38 cm.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

NIEVES CORELLA, LA PINTORA DE BLANCAS, UNA GRAN DESCONOCIDA: BIOGRAFÍA (I).



Nieves Corella en 1979.
   Nieves Corella, "la pintora de Blancas", como fue conocida en la última etapa de su vida por residir en esta localidad de la Comarca del Jiloca de la que era oriunda, nació en 1928 en Almoguera (Guadalajara), si bien sus padres eran aragoneses. Con ellos emigró a Madrid a sus 15 años. Allí entró como aprendiza de diseño en un taller de alta costura, al tiempo que comenzó a estudiar Bellas Artes.
   En 1953 se trasladó a vivir a Bilbao, donde trabajó diseñando modelos para una casa de alta costura. En 1959, sintió la necesidad de continuar con su auténtica vocación, la pintura, y asistió durante algún tiempo a las clases del maestro Olartua. En abril de 1962, expuso por primera vez en solitario en la Sala Arte de Bilbao. En La Gaceta del Norte, el crítico Javier Bengoechea escribió: "Se trata de una joven pintora, con sólo dos años de práctica de pintura, lo que hace que el grado de calidad que consigue ya en estas obras tengamos que considerarlo como verdaderamente notable.
Fundamentalmente, la exposición se compone de paisajes, alguno con figuras y bodegones al óleo.
Las obras de esta pintora aparecen como envueltas en una cierta neblina poética, como sumergidas en un tono igual y sedante, todo lo cual no excluye la construcción bien sólida y marcada siempre a base de esquemas simples, lineales, pero que cumplen su función.
La técnica divisionista, de pincelada suelta y agrupada, con una cierta sequedad de materia que, en alguna ocasión, llega a monotonía en los toques. Pero, cuando hay variedad y frescor en el pincelar, como sucede en casi todos sus bodegones, equilibrados y justos de composición llega a comprenderse que las posibilidades de Nieves Corella para adentrarse en la pintura y hacer obra importante, son muchas."


Bodegón con botella y vaso de vino (1959). 38 x 48 cm.
Colección particular.

 

Bodegón de jarras. (1962). 38 x 59 cm.
Colección de la autora.
  
Casas sobre el río. Cuenca. (1962). 57 x 34 cm.
Colección de la autora.
Estos apuntes biográficos, así como las fotografías y datos de sus cuadros, han sido extraídos en su mayor parte de  Biblioteca: pintores y escultores vascos de ayer, hoy y mañana, Editorial La Gran Enciclopedia Vasca, Vol. XXI, Fascículo 223. También se puede consultar XILOCAPEDIA