CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

viernes, 25 de enero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (II)



Viñetas: honrarás a tu padre y a tu madre 




Agustín sabe que los hombres somos memoria, de manera que, a pesar de sus éxitos profesionales y los numerosos e importantes premios conseguidos a lo largo de su carrera, con humildad, cariño y un extraordinario manejo de la lengua rinde tributo a sus orígenes en la que, hasta la fecha, es su obra más personal, Viñetas (2016), una novela impregnada de elementos autobiográficos potenciados hasta extremos de difícil delimitación, donde mezcla tanto vivencias propias como generacionales, recuerdos individuales como de familiares y amigos, se trata, en suma, de evocaciones anoveladas de infancia y adolescencia, suyas y de otros, hasta el punto de que bien podrían ser las de muchos de nosotros, en especial las de todos aquellos en cuyo interior palpita todavía la hoy en día agonizante cultura campesina a la que pertenece por nacimiento y reivindica por convicción. 

Quienes quieran acercarse a su biografía y personalidad deberán partir de esta narración, en la que no les será difícil reconocer la presencia de su salmantino pueblo natal, Cilleros de la Bastida; conocerán cómo cuando apenas había cumplido los cinco años, toda la familia se trasladó a Logroño, donde cursó el Bachillerato y vivió los mundos sensitivos propios de la infancia y adolescencia: la escuela, los juegos en la calle, la caza y la pesca, el cine de barrio, la magia de los tebeos, la amistad, el sexo…

 (Para ampliar esta entrada ver VIÑETAS  CONTINUARÁ...)

viernes, 11 de enero de 2019

TUSITALA: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL O EL CONTADOR DE HISTORIAS (I)



Tusitala Sánchez Vidal o cómo no aburrir nunca al lector


Agustín Sánchez Vidal, en la actualidad catedrático emérito de Historia del Cine y Otros Medios Audiovisuales de la Universidad de Zaragoza, ha traducido a Los Beatles, Rolling Stones y Simon & Garfunkel; ha editado y estudiado a Miguel Hernández, Joaquín Costa, Buñuel y Julio Alejandro de Castro; ha trabajado y, en algunos casos, recuperado a diferentes cineastas aragoneses, como los Jimeno, Chomón, Saura, Borau y Florián Rey; ha escrito sobre arte (es uno de los mayores expertos mundiales en Salvador Dalí, pero también ha estudiado en profundidad a otros muchos pintores como Goya, Picasso, Juan Gris, Joaquín Torres, etc.), sociología o las claves de la creación; ha intervenido en varias obras colectivas sobre las vanguardias; ha sido guionista de cine y televisión; ha colaborado en catálogos y ciclos de la Mostra de Venecia, el Museo Seibu de Tokio, el Centro Pompidou, El Centro de las Artes de Bonn, El Palacio de Bellas Artes de México, la Hayward Gallery de Londres, el Metropolitan de Nueva York, el MNCA “Reina Sofía”, Prado, Thyssen, Dalí y un largo etcétera; ha escrito para multitud de periódicos (Diario 16, El Sol, El País, ABC, El Mundo, El Día, El Periódico de Aragón, Heraldo, etc.) y revistas de toda España (Manifiesto, Tiempo, Tribuna, Muy Interesante, Ínsula, El Bosque, Letra Internacional, etc.); ha sido profesor invitado en diferentes universidades americanas y europeas, caso de Princeton y Nanterre, y ha impartido conferencias en las más prestigiosas del mundo, desde la Sorbona a Oxford, pasando por Göttingen o UCLA, así como también en reconocidas instituciones públicas y privadas de El Cairo, Tel Aviv, Nueva York o Londres; su obra ha sido traducida a más de once idiomas, etc. En suma, se trata de un estajanovista de la docencia y la investigación, cuya trayectoria profesional es sólida, original y brillante pero, por encima de todo, es un Tusitala– término utilizado por los samoanos para referirse a Stevenson como contador de historias-, para quien la narración sigue contando incluso más allá de sus novelas, da igual que se trate de una clase rutinaria, una conferencia, un artículo de periódico o un ensayo, su principal regla es la de no aburrir al oyente/lector y para conseguirlo salpimentará con historias, anécdotas o curiosidades sus enseñanzas, es el conocido “deleitar aprovechando”.

(continuara...)

miércoles, 2 de enero de 2019

TRAS LA HUELLA DE LOS AMANTES EN LA LITERATURA (XI)

TEATRO VIII


La gran performance del siglo XX


En el siglo XX destaca la representación escénica que sobre el Poema de los Amantes, de José  María Belloch, Federico Muelas y Clemente Pamplona[1], con decorados de Luis Górriz, se llevó a efecto en 1955 en la Plaza del Seminario de la ciudad, un claro precedente de las representaciones actuales de las Bodas de Isabel.

Cabe destacar también la Versión dramática en tres actos que sobre la trágica historia escribió Arturo Civera Muñoz.



Siglo XXI  

 

Ya en el siglo XXI, el músico turolense Javier Navarrete compuso para su estreno en San Pedro, la misma iglesia en la que se desarrolló la tragedia -con su particular acústica gótica-, un drama musical atemporal con tintes surrealistas y oníricos, en el que fusionó con acierto la tradición musical aragonesa y la sensibilidad de la vanguardia.

Su libreto se ajusta en lo esencial a la leyenda, pero se permite contundentes licencias que pretenden humanizar la historia y acercarla al espectador sin focalizarla en tiempo alguno, a lo que también contribuyen la austera puesta en escena y un vestuario ecléctico.

En lo musical tiene una estructura de retablo medieval, de sucesión de cuadros protagonizados por los distintos personajes de la tragedia y supone una acertada mezcla de lenguajes musicales adaptados a la personalidad de cada uno de ellos. 



Ese mismo año, se estrenó en Miami, La calle al final del mundo, de Ramón Caudet, reconocido dramaturgo en la América hispana de EE.UU.  presenta la historia de los Amantes como hechizo que flota sobre las vidas de diferentes amantes contemporáneos, cuyo amor, como el de los turolenses, no se consuma por diferentes motivos, de manera que se ven atrapados en un círculo amoroso similar al vivido por Isabel y Diego, en definitiva todos ellos terminan protagonizando una versión diferente de sus amores, en la que se juega con el tiempo -desde el siglo XIII hasta el XXI- y el espacio –Teruel y Miami-. 


[1] Publicado en un volumen especial conmemorativo por el Instituto de Estudios Turolenses en 1958.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

TRAS LA HUELLA DE LOS AMANTES EN LA LITERATURA (X)

TEATRO VII



Óperas decimonónicas: un masón y una mujer

        
Tras el éxito de Hartzenbusch, surgieron las ya citadas parodias[1], que con mayor o menor fortuna intentaron poner freno a los excesos del drama romántico español e, incluso, una gran ópera debida a Tomás Bretón.

La defensa que realizara Bretón de una ópera nacional autóctona y original de altos vuelos, alejada de los tópicos de siempre, tan propios de la zarzuela española, cuyos máximos representantes eran, entre otros, Barbieri, que había escrito en 1862 el libreto para una obra sobre los Amantes que dejó sin musicar, o Arrieta, más apegados a la realidad del país y al género chico que ellos habían creado, implicó su enemistad y críticas adversas, hasta el punto de que su primera gran ópera, Gli Amanti di Teruel, que supuso una ruptura total -musical, escénica, técnica y de producción- con lo que se venía haciendo hasta ese momento, durmió el sueño de los justos en el cajón del Teatro Real durante más de cinco años, y eso, como el propio Bretón decía apesadumbrado, de que contaba con el apoyo explícito del mismo Alfonso XII. De hecho, la negativa de la empresa, apoyada en las maquinaciones de Arrieta y Barbieri, generó una gran polémica, que si bien retrasó el estreno, colocó la cuestión de la ópera nacional en el centro de los debates de la regeneración de la cultura española.

Por fin, el 12 de febrero de 1889, se llevó a escena en el Teatro Real de Madrid[2], con una entusiasta acogida de crítica y público, convirtiéndose en todo un hito para la música española. Su posterior triunfo sin paliativos, obtenido en el Gran Teatro del Liceo en el mes de mayo, conllevó una exitosa gira por los principales escenarios nacionales –Sevilla, Valladolid, Granada, Valencia, etc.- e internacionales -Viena, Praga, varias ciudades de Alemania, Buenos Aires, etc.- El mismo Galdós, para quien Bretón era un “wagneriano”, llegó a considerarla lo mejor que hasta ese momento se había escrito por músicos españoles en “el género lírico serio”. A pesar de todo, sus recalcitrantes enemigos acusaron al compositor de masón y atribuyeron su gloria a una confabulación masónica.




         Con antelación a la ópera de Bretón, en diciembre de 1865, se estrenó con gran éxito en el Teatro Principal de Valencia el drama lírico escrito en italiano por Rosario Zapater[3], una culta, políglota y olvidada escritora que firmó casi toda su obra con seudónimo masculino, y música del compositor vasco Avelino Aguirre, Gli Amanti di Teruel, basada también, como la de Bretón, en la pieza teatral de Hartzenbusch, pero con la singularidad de que incorporó un coro a la manera de la tragedia clásica.


[1] A este respecto puede consultarse PELÁEZ PÉREZ, Víctor (2004), “Los amantes de Teruel de Hartzenbusch en solfa”, Stichomythia, 2. También puede consultarse CANTERO GARCÍA, Víctor (2005), “Juan Martínez Villergas o cómo frenar los excesos del drama romántico: análisis de su parodia Los amantes de Chinchón”,  Revista de Filología de la Universidad de La Laguna, 23.

[2] El elenco de cantantes fue de un nivel importante, en los principales papeles cantaron el tenor Fernando Valero, la soprano Bibiana Pérez, el barítono Delfino Menotti y la contralto Guerrina Fabbri.
[3] En la actualidad se encuentra perdida.

domingo, 9 de diciembre de 2018

CARCAJADAS EN EL MARÍN CON ESPANTANUBLOS Y SUS TRES “VÍRGENES DEL SIGLO XXI”






Con tan solo nueve años sobre los escenarios, Tres, el juguete cómico escrito por el actor y dramaturgo, Juan Carlos Rubio, es ya todo un clásico de la comedia teatral del siglo XXI y se ha representado en salas de más de doce países. El pasado sábado, 1 de diciembre, el grupo Espantanublos -el más veterano de la ciudad con veinticinco años sobre las tablas- la representó en el Marín dentro del ciclo “Teatro de Aquí”, excelente iniciativa organizada por la concejalía de Cultura que sirve, por un lado, para presentar ante los turolenses los montajes de sus propias compañías y, por otro, dar vida a un magnífico espacio infrautilizado.


Con el aforo completo, el público disfrutó de lo lindo con las histriónicas personalidades de las tres amigas protagonistas de la obra, Rocío, Ángela y Carlota, antiguas compañeras de colegio que no se habían vuelto a ver desde hace treinta años. En el reencuentro, entre copas, porros, risas y confidencias, confiesan sus fracasos sentimentales y constatan que las tres tienen el denominador común de la soledad. Frisando ya la cincuentena, escuchan la última llamada del reloj biológico y deciden, conforme avanza la reunión y sube el grado alcohólico, poner remedio a su desamparo quedándose embarazadas a la vez del mismo hombre, vamos, solicitar con descaro la ayuda de un padre a la carta de usar y tirar común para las tres. El macho macho man elegido será un viejo compañero de instituto a quien todavía recuerdan o creen recordar. Tras invitarlo a cenar, a bocajarro, le exponen la peregrina idea y ahí los quiero ver a ustedes resolviendo la papeleta de José Ramón, que así se llama el elegido. 



Comedia de humor blanco, ritmo creciente, gags efectivos, personajes estereotipados, sorpresa en el último acto y unos temas de fondo universales y muy actuales como la maternidad, los nuevos modelos de familia, el paso del tiempo, la soledad y el sentido de la amistad, que capta la atención del público, se ve con sonrisa perenne y olas de carcajadas. 

Fantásticas las actrices de la compañía Espantanublos dando vida a tres mujeres desesperadas: hilarante histrionismo –casi una caricatura- el de María José Gómez en el papel de Rocío, la pija actriz frustrada, pero presentadora de éxito muy bien pagada, de escasas neuronas y muy bruta en sus relaciones sociales, que te acaricia con su habla sibilante o sus modales refinados y te tumba con un gancho-taco, un directo-insulto o una puñalada de dolorosa verdad. Desopilante la ternura de Chelo García en su interpretación de Carlota, la ingenua, boba y aniñada amiga, que resulta que no es tan ingenua, boba ni aniñada, seguramente el papel más dramático, versátil y, sin duda alguna (como me dijo su marido en la vida real, sin ánimo de ensalzar su actuación por encima del de sus compañeras), más brillante durante buena parte de la obra, como podrán jurar quienes la vieran. Mercedes Mollá es la convincente tercera “Virgen del siglo XXI”, Ángela, ex gorda, impertinente, antipática, irónica y en la actualidad tan estilizada y guapa como frustrada y necesitada de amor. 

Como Espíritu Santo, lidiando con estas tres “perras en celo” –¡qué valor el de este hombre! -, Jesús Muñoz, que da carne mortal a José Ramón, ese San José, de profesión maestro, de 1’80 de altura, 78 kg. y 44 de pie, aunque bien pudiera llamarse Luis, ser un “puto” y calzar un 20 de lo otro. 

La dirección artística colegiada la ha llevado a escena con solvencia mediante un montaje sencillo, actual, minimalista, que deja espacio para las entradas, salidas y movimientos; una elección de vestuario sobria y elegante, con algún efecto de humor brillante, muy brillante; un toque musical de la Vie en rose apropiado, pero con todo, quizá lo más destacable de la puesta en escena sea la química que fluye entre las actrices, con duelos interpretativos de gran nivel muy bien resueltos en todos los casos. Incluso los puntuales problemas de sonido en determinados momentos de la representación fueron aprovechados con reflejos felinos por las actrices para salir airosas con alguna morcilla, que el público agradeció con aplausos y carcajadas. 



Buen texto, gran adaptación, impecable interpretación, química y experiencia, todo eso y muchas risas es lo que nos ofreció Espantanublos Teatro con Tres. Si repiten y tienen ocasión, no se la pierdan. Disfrutarán de verdad y les hará pensar.