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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ
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viernes, 1 de julio de 2016

FOTOS PRESENTACIÓN "VOCES TUROLENSES EN LA LÍRICA"



El pasado 23 de junio, presentamos el libro Voces turolenses en la lírica. Pascual Albero y Amable Leal, con gran éxito de público y la presencia de buenos amigos que llenaron el recoleto salón de actos del Museo Provincial, al que quiero desde aquí agradecer su deferencia, en especial a Jorge, al que le robamos parte de su tiempo.  Quiero también agradecer a Antonio Civera sus palabras de presentación y a mis buenos amigos Fernando y Ade Laredo, junto con Manolo Izquierdo, sus fantásticas interpretaciones de temas líricos. Gracias a todos, fue una presentación-gala lírica familiar, próxima y, a mi juicio, entrañable. Como dijo MacArthur: "Volveré". Gracias a todos















lunes, 6 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX...Y DEL XXI


Ojos de esmeralda (1949).
            Durante su estancia en la Academia de Infantería, Mingote escribió a ratos perdidos Ojos de esmeralda, un pasatiempo literario bien escrito en forma de novela policiaca ambientada en Nueva York. Publicada en 1949 por la editorial Calleja en su colección “El elefante blanco” y firmada bajo el elemental, efectista y anglosajón seudónimo de Anthony Mask, al que recurrió con la finalidad de incrementar las ventas, pues según sus declaraciones, este género se vendía mejor si el autor era extranjero.
Su protagonista, Peter Colman, un astuto periodista de El Noticiero, periódico en horas bajas, cubre la noticia del asesinato de un viejo y rico coleccionista de antigüedades. Todo parece indicar con claridad meridiana que el asesino es un sobrino de la víctima, pero su pericia lo llevará a resolver el misterio por otros derroteros menos evidentes.
La estructura, su estilo –directo y visual- y los personajes  responden a  lugares comunes del género, en especial a los de la escuela norteamericana –Hammett, cuya novela El halcón maltés gravita sobre la de Mingote, y Chandler-: el investigador circunstancial, Colman, es más agudo e inteligente que el profesional, el inspector O’Breming; las pruebas apuntan a un inocente; el objeto codiciado, un tan enorme como valioso diamante, se encuentra oculto en un elefante de marfil antiquísimo con un muy preciso y sofisticado sistema de ocultación; la femme fatale, la bailarina Emma Brook, ejerce -como no- una irresistible atracción sobre el protagonista, etc.
            La afición por el género será una constante en Mingote y creará su particular investigador privado, Víctor Pocket, una caricatura de detective, dotado de una paródica inteligencia deductiva al estilo del mejor Sherlock, protagonista de varios relatos.

viernes, 3 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI


NARRADOR.

Las palmeras de cartón (1948).
El editor Tomás Seral y Casas le pidió para su colección “El lagarto al sol” una novela, Mingote recuperó un borrador que había comenzado a escribir hacía algunos años y lo concluyó en pocos meses.
En 1969 el profesor Entrambasaguas la seleccionó, junto con Nada, de Carmen Laforet, primer premio Nadal de la historia,  y Los hijos de los muertos, de Ana María Matute, premio Nacional de Literatura, como una de las mejores del segundo lustro de la década de los cincuenta. Se trata de un texto muy visual, un prodigio de hermosa sencillez narrativa (elude todo tipo de digresiones y lo accesorio, todo se explica atendiendo a los elementos esenciales, igual que en un dibujo), donde se combinan en dosis exactas el humor, la poesía y el simbolismo, para construir una fábula de amor maravillosa. La protagonista, Isla, representa el mundo poético, y está cortada con el patrón de las mujeres del mejor Mihura o Jardiel, diametralmente opuesto al de Luisa, la novia oficial de Froilán, el protagonista masculino, mucho más convencional y vulgar. La novela sorprende continuamente al lector con hechos inesperados que desembocan en una última vuelta de tuerca de su ingenioso final, todo ello aderezado con agudas frases, greguerías al gusto de su admirado Ramón, el clima misterioso tan propio de su no menos considerado Fernández Flórez, y la inclusión de varios relatos intercalados al uso cervantino.
            La segunda edición, publicada por la editorial Cremades, en 1958, incluye una selección antológica de varios relatos breves como “La última aventura de Tarzán”, “La señorita guapa y el ladrón”, “Caramba” y “El velocípedo del señor Jacinto”. También fue adaptada con éxito para Televisión Española en 1977, con Veronica Forqué, Juan Diego y Manuel Alexandre en los principales papeles.