CASABLANCA

CASABLANCA
FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

jueves, 6 de junio de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI


EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN
Con José Luis Dibildos

Los trabajos de Mingote para el cine tuvieron lugar dentro de la productora de José Luis Dibildos, Agata Films. En los primeros años setenta, Mingote escribió guiones sobre temas de actualidad relativamente escabrosos: la emigración, embarazos no deseados, aborto, divorcio, etc., como anticipaban los títulos de las películas, Soltera y madre en la vida (Javier Aguirre, 1969), Españolas en París (Roberto Bodegas, 1970), Hasta que el matrimonio nos separe, (Pedro Lazaga, 1976), etc., pero con un tratamiento formal en modo alguno arriesgado, participando de esta manera en lo que se dio en llamar la “tercera vía” del cine español, que pretendía alejarse de lo comercial al uso, pero que, en modo alguno quería ser de autor y ni mucho menos contestatario. Estas películas iban dirigidas a una clase social media-alta, con determinadas inquietudes culturales que no se identificaban con lo folclórico y que al final derivaron en un cine claramente conservador.
            Suyo es también el guión del film de Lazaga, Vota Gundisalvo (1977), basada en su popular personaje, parodia del político veleta y aprovechado.

            Parece ser que incluso llegó a dirigir su propia película, rodada en súper 8 en Marbella, “La vuelta al mundo en ochenta espías”.
Como Hitchcock, Mingote siempre tuvo apariciones fugaces en todas las películas escritas por él, así como también interpretó pequeños papeles en films como La colmena (Mario Camus, 1987), A la pálida luz de la luna (José Mª González Sinde, 1985) y Suéltate el pelo (Manuel Summers, 1988).
En ocasiones dibujó los títulos de crédito de películas como Don José, Pepe y Pepito (Clemente Pamplona, 1959), El arte de no casarse (José Mª Font y Jorge Feliu, 1966), Cuarenta grados a la sombra (Mariano Ozores, 1967) y Madrid, Costa Fleming (José Mª Forqué, 1975). En esta línea, hay que destacar sus dibujos en los cortometrajes Lección de arte (Antonio Mercero, 1961), y Mingote (Juan Ignacio de Blas, 1960)

            Para televisión escribió el guión de la popular serie dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por José Luis López Vázquez, Este señor de negro, paradigma del “humor negro” tan típicamente español.

lunes, 3 de junio de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI


HUMORISTA GRÁFICO

Como humorista gráfico, Mingote vio compendiada su obra en abundantes antologías editadas por Prensa Española desde 1956 hasta 1970. Más tarde, bajo el sello Myr hasta 1978. Otros como PPC, El Jueves, Afanias, Edaf o la Fundación General de la Universidad de Alcalá han publicado antologías con dibujos suyos durante los años ochenta y noventa. Finalmente, Ediciones B recogió desde 2006 parte de su obra en una colección de libros titulada A. Mingote ( Señoras y señoritas, Ricos y pobres, El toro y el balón, Justos e injustos, El pueblo y La ciudad). Su obra es ingente, imposible de estudiar en un trabajo como el presente, por eso tan sólo nos detendremos en aquellos hitos a nuestro juicio más destacados de su labor como humorista.
En líneas generales, los estudiosos de su obra distinguen  en ella tres épocas: de 1945 a 1960, su etapa en La Codorniz; de 1960 a 1980, su grafismo se hace más depurado y estilizado; de 1980 hasta el final, en la que predomina una marcada tendencia al cubismo. De alguna manera, por su longevidad vital y profesional, se le puede considerar como el eslabón de enganche entre los humoristas de la primera mitad del siglo XX –Xauradó, K-Hito, Tono, Mihura, Gila, entre otros- con los actuales –Forges, Gallego y Rey, El Roto, Peridis, etc.-, convirtiéndose así en una figura central, esencial para entender el humorismo gráfico español del siglo XX y principios del XXI.
Junto al Mingote fedatario de la realidad más próxima e inmediata, política o social (quizá su libro más significativo a este aspecto de su producción sea Desarrollándonos,1974), nos encontramos a un Mingote metafísico, que reflexiona sobre la condición humana en sus diferentes aspectos en obras como Historia de la gente (1955), una visión de la estupidez humana históricamente documentada, o Historia del traje (1963), donde analiza la evolución de la vestimenta y los apuros del hombre y la mujer para tapar su desnudez desde nuestros primeros padres, pero su libro más profundo y personal es Hombre solo (1970), una obra absolutamente genial en la que presenta la radical soledad del hombre con ironía, sarcasmo y grandes dosis de ternura. El mismo la reconoció como su “favorita. Lo que no significa que sea la mejor. Pero quien sabe eso. De cualquier modo estos son los dibujos por los que, si alguien tiene la ocurrencia de ocuparse de ellos, prefiero ser juzgado.”


domingo, 26 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI


ESCENÓGRAFO Y AUTOR TEATRAL
Antonio Mingote, en el Teatro Muñoz Seca, en Octubre de 2008,
junto a sus paneles para la obra de Jardiel «Usted tiene ojos de mujer fatal»

            Como  ya hemos señalado, en su infancia uno de sus juegos preferidos fue “hacer teatros de cartón y dibujar decoraciones”. La afición infantil derivó en faceta profesional cuando comenzó a colaborar como escenógrafo en numerosos montajes, algunos muy aclamados, caso de Los caciques, dirigida por José Luis Alonso en 1962, en el María Guerrero, que lo hicieron merecedor del Premio Larra a los mejores decorados y figurines.
Otro éxito importante fue la comedia musical, Golfus de Roma. Colaboraciones destacadas también fueron: Yermo (1972), función de café-teatro de Bariego y Pajares; La venganza de la Petra; La venganza de don Mendo; Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario y Usted tiene ojos de mujer fatal.
Su pasión por el teatro lo llevó incluso a probar suerte como autor, al principio en colaboración con su amigo Antonio de Lara, Tono, en las comedias Rato y medio de angustia (1947), Historia de las cosas (1959) y  ¡Al rico bombón Eladio! (1959), estrenada en el teatro Maravillas con Conchita Bautista y Ángel de Andrés. También escribió, en 1950, en colaboración con su amigo Manuel Martínez Remis y música de F. Moraleda, la revista ambientada en el Oeste, Eva tiene tres uves, que se estrenó en el teatro Victoria del Paralelo barcelonés.
A partir de su Historia de Madrid, Mingote escribió –también diseñó los decorados y el vestuario- el libreto de la exitosa comedia musical, El oso y el madrileño, dirigida por Ricardo Lucia, con música de Mario Clavell y protagonizada por Marujita Díaz, que fue estrenada en el teatro Reina Victoria en febrero de 1974. Se trataba de un recorrido caricaturesco, no exento de crítica y admiración, por la historia de la capital española hecha anecdotario, un verdadero homenaje de Mingote a Madrid.
 Un año más tarde, estrenó su función para café-teatro, en el Ales-Boite, Robe usted primero, dirigida por Eugenio García Toledano y protagonizada por Carmen Maura, calificada por la crítica como toda “una lección de fino humor.”

domingo, 19 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI


El caer de la breva ( 2010)
Se trata de una colección de setenta y cinco deliciosos microrelatos, alguno de ellos en verso, como el “Soneto del amor destruido”, descripción de un coitus interruptus mosquil, donde cada texto va acompañado de su correspondiente dibujo. Muchos de ellos son depuraciones de otros, fruto de un esfuerzo de condensación y búsqueda de intensidad, publicados con anterioridad, caso de “Pirulero”, “El fin del caballo de Troya” y “Novela negra”, entre otros. En todos ellos prima un surrealismo de extraordinaria calidad, propio del mejor Buñuel, baste con citar “La mujer del hombre invisible”, “El hombre que susurraba a los desconocidos” o “Por fin soy libre”, una particular adaptación del “Vin de l’assassin”, de Baudelaire. 
Ilustración del cuento titulado "Trof".
Un cuento de El caer de la breva TROF

sábado, 11 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI.


Adelita en su desván (1991).
            Como reza la portada de la novela, Adelita en su desván es “un cuento de hadas situado en la Belle epoque”: el conde Roberto de Peñanegra, metamorfoseado en rana desde 1348, es devuelto a su estado humano por el cándido beso de Adelita González de la Pineda, quien lo oculta en su desván. Mientras el padre de la muchacha se aplica al cuidado de su automóvil, representativo de la modernidad, la joven se afana en el cuidado del conde, un libertino seductor de cuantas mujeres se le ponen a tiro. En suma, la novela es una revisión en forma de parodia del cuento popular del príncipe encantado. Como ya ocurriera en Las palmeras de cartón, en esta vuelve a conjugar el humor codornicesco y la  fantasía para conformar un nuevo divertimento humorístico cuya finalidad es caricaturizar una sociedad provinciana –Torrelonga- llena de prejuicios, temores e hipocresías, dominada por la cursilería y encorsetada por una falsa moral.

lunes, 6 de mayo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX...Y DEL XXI


Ojos de esmeralda (1949).
            Durante su estancia en la Academia de Infantería, Mingote escribió a ratos perdidos Ojos de esmeralda, un pasatiempo literario bien escrito en forma de novela policiaca ambientada en Nueva York. Publicada en 1949 por la editorial Calleja en su colección “El elefante blanco” y firmada bajo el elemental, efectista y anglosajón seudónimo de Anthony Mask, al que recurrió con la finalidad de incrementar las ventas, pues según sus declaraciones, este género se vendía mejor si el autor era extranjero.
Su protagonista, Peter Colman, un astuto periodista de El Noticiero, periódico en horas bajas, cubre la noticia del asesinato de un viejo y rico coleccionista de antigüedades. Todo parece indicar con claridad meridiana que el asesino es un sobrino de la víctima, pero su pericia lo llevará a resolver el misterio por otros derroteros menos evidentes.
La estructura, su estilo –directo y visual- y los personajes  responden a  lugares comunes del género, en especial a los de la escuela norteamericana –Hammett, cuya novela El halcón maltés gravita sobre la de Mingote, y Chandler-: el investigador circunstancial, Colman, es más agudo e inteligente que el profesional, el inspector O’Breming; las pruebas apuntan a un inocente; el objeto codiciado, un tan enorme como valioso diamante, se encuentra oculto en un elefante de marfil antiquísimo con un muy preciso y sofisticado sistema de ocultación; la femme fatale, la bailarina Emma Brook, ejerce -como no- una irresistible atracción sobre el protagonista, etc.
            La afición por el género será una constante en Mingote y creará su particular investigador privado, Víctor Pocket, una caricatura de detective, dotado de una paródica inteligencia deductiva al estilo del mejor Sherlock, protagonista de varios relatos.