RESEÑA PUBLICADA EN EL SUPLEMENTO DEL HERALDO DE ARAGÓN, "ARTES Y LETRAS"
CROMATISMO NARRATIVO
La paleta de colores de la escritora alcañizana, Rosa Blasco, es tan rica en matices en su ópera prima narrativa, El sanatorio de La Provenza, como la de Van Gogh, uno de los personajes que la pueblan: el morado de la lavanda, símbolo de lo misterioso y de lo oculto, el rojo de la pasión, el negro de la muerte o el blanco de la pureza. El cromatismo pictórico anticipa el narrativo, mestizaje de subgéneros: thriller de intriga, novela romántica, histórica, policial, y todo expuesto con un estilo limpio, de exquisita sensibilidad, inmaculado, sin estridencias, fluido y transparente, pero sin rehuir la crudeza del naturalismo cuando la ocasión lo requiere. Sobre ella sobrevuelan, ingrávidos, casi imperceptibles, los maestros del siglo XIX: Henry James, Clarín, Stendhal, Dumas, Galdós, Tolstói, etc.
Ambientada en la Provenza francesa de 1890, un joven médico forense de origen español debe esclarecer con la máxima discreción una serie de extraños casos que afectan a los pacientes de un sanatorio. Durante los tres meses que dura la investigación surge el amor, los celos, la envidia, el deseo de venganza y la amistad. Toda una cascada de emociones y sentimientos que desembocan en un final tan inesperado como sorprendente.
Si el paisaje de la Provenza trasciende la categoría de mero escenario para convertirse en personaje, no juega un papel menos importante Zaragoza y, sobre todo, Alcañiz, no en vano la autora, hace ya algunos años, publicó la Historia del Hospital de Alcañiz, fruto de su tesis doctoral.
Con esta tan compleja como aparentemente sencilla novela, en la que todo termina funcionando a la perfección, Rosa Blasco se revela como una excelente prosista y una magnífica conocedora de la naturaleza humana. Sin duda está llamada a ser todo un éxito. No se ha equivocado la ojeadora editorial de Planeta, ‘Tagus Casa del Libro’, de momento nos la presentan en formato digital, pero seguro que pronto se publicará en papel. Al tiempo.
ROSA BLASCO, El sanatorio de la Provenza, Ediciones Tagus, Formato: EPUB - SIN DRM , 2013.
En
marzo de 1982, Antón García Abril fue elegido académico de la Real de Bellas Artes de San
Fernando. En diciembre de 1983, leyó su discurso de ingreso en la Academia, cuyo título, Defensa de la melodía, anticipa y resume
a la perfección su contenido e intención: los principios esenciales de su
música, a los que siempre se ha mantenido fiel y, quizá, también, de su forma
de ser y de entender la vida.
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Su ciudad natal no quiso
permanecer ajena a este acontecimiento y durante ese año se sucedieron diferentes
homenajes. Así, en marzo, se le nombró Hijo Predilecto de la ciudad.
Agradecido, Antón, se comprometió a hacer una gran sinfonía dedicada a su
tierra, Teruel y Aragón, pero sin caer en populismos ni provincianismos vanos. Él
mismo anticipaba de la siguiente manera en el Heraldo de Aragón (14-05-1985) sus intenciones compositivas: “Hasta
ahora no se ha hecho nada en este terreno. Querría hacer con la música de mi
tierra lo que hizo Falla con la de Andalucía. Una obra que, partiendo de las
raíces, sea universal; estaría estructurada en tres movimientos,
correspondiendo cada uno de ellos a Zaragoza, Huesca y Teruel.” Es el comienzo
de un proyecto titánico, hasta la fecha inconcluso, que originariamente
denominó como Sinfonía Guadalaviar,
en el que integraba otros esbozos compositivos anteriores, inspirados en su
tierra como la Sinfonía aragonesa y la Sinfonía de “los Amantes”.
En vísperas de leer su
discurso de ingreso, a finales de noviembre, la banda de música Santa Cecilia
de Teruel, en su habitual concierto anual, lo nombró socio de Honor.
Cruz
de San Jorge. Mantenedor de las fiestas de la Vaquilla (1978)
En
abril de 1978 fue distinguido con la
Cruz de San Jorge por la Diputación Provincial
de Teruel y en las fiestas de la
Vaquilla ejerció de mantenedor con un interesante discurso (recogido
en el diario Lucha de los días 6 y 7
de julio) en el que recorrió los
hitos musicales más importantes de la provincia turolense, desde Gaspar Sanz,
pasando por la ópera de Bretón dedicada a los Amantes de Teruel, hasta acabar exponiendo
y destacando la importancia de su música popular, relacionando la enorme
variedad de cantos que se pueden encontrar en sus pueblos: gozos, albadas,
villancicos, mayos, oliveras, cantos de bodegas, el “reloj de la Pasión”, la baraja o el
arado, los Sacramentos, los Mandamientos, etc. Se detiene especialmente en el
“romance del arado” de Torres de Albarracín, que narra la Pasión de Jesús, y en los
Mayos, para finalmente concluir solicitando la reedición del libro fundamental
al respecto de Miguel Arnaudas, Cancionero de la provincia de Teruel, ofreciendo a la ciudad la posibilidad de
escribir un ciclo de canciones de concierto sobre una selección de textos
premiados en las distintas ediciones del certamen poético que con motivo de
estas fiestas se convoca, cuyo título anticipa como “Cuaderno de los Amantes”. Cerró su intervención con las
siguientes palabras tan representativas de su forma de ser y de entender la
música y el mundo: “Que el amor sea nuestra guía. Es suficiente con el amor
hacia las pequeñas cosas. Amemos nuestra tierra, nuestra tradición, nuestros
monumentos, nuestros hombres que con su trabajo diario contribuyen al
desarrollo de nuestra tierra…”
Ayer por la tarde, la ciudad de Teruel rindió un emotivo homenaje al maestro Antón García Abril. En la Escuela de Música que lleva su nombre se presentó el documental de Laura Sipán, El hombre y la música. Magnífico, sin más. Un delicado y entrañable recorrido por su obra y por su persona, que lo muestra como lo que es: un genio humilde y familiar, turolense hasta la médula. No se lo pierdan.
Cuando el maestro cumplió ochenta años, la revista cultural TURIA, Nº 107 se sumó a los múltiples homenajes
que se le estaban tributando y me encargó una semblanza vital y profesional, de la que extraigo algunas partes para presentarlas por entregas en el blog. Como se pueden imaginar, no pretendimos, ni mucho menos, abarcar la enormidad de su persona, ni analizar la vastedad de su obra. Nuestro compositor, director y
pedagogo sigue en la brecha en plena producción y son ya más de setecientas las
piezas que ha compuesto, con lo que la mera enumeración de las mismas
desbordaría ampliamente nuestras posibilidades.
En el momento de redactar aquellas páginas, se encontraba trabajando en la revisión
de La gitanilla, una creación que hizo para el ballet nacional de España
sobre las novelas ejemplares de Cervantes. Además estaba inmerso en la
composición de dos obras de piano para sus dos últimos nietos: "Siempre
les he escrito [hijos y nietos] a todos una partitura de bienvenida al
mundo".
De la intensidad y la altura del presente momento creativo de Antón
García Abril dan buena cuenta los múltiples encargos que recibe constantemente:
la gran violinista americana, Hilary
Hahn, ha paseado por un buen número de ciudades europeas y de Estados Unidos su
obra Tres suspiros, escrita a
petición propia para ella por Antón; por su parte, el quinteto de metal Spanish
Brass Luur Metalls, tras estrenar en el
año 2009 con gran éxito su primer encargo, El vuelo del viento, se apresuró a repetir experiencia el
pasado año con un nuevo estreno de turolense título, Guadalaviar, una composición largo tiempo gestada, escrita para
quinteto de metales solista y orquesta de cuerda, dos pianos y percusión.
Quien quiera aproximarse a su vida y a su producción musical deberá
consultar las obras de Fernando J. Cabañas Alamán, Antón García Abril. Sonidos en libertad (Instituto Complutense de
Ciencias Musicales. SGAE.1993); de Paula Coronas, Estética y estilo en la obra de Antón García Abril (Orquesta
Filarmónica de Málaga, 2001); de Álvaro Zaldívar, Antón García Abril. Poeta de vanguardia (Ediciones Maestro, 2003);
de Andrés Ruiz, Antón García Abril, un
inconformista. El compositor, visto y sentido, por sus intérpretes
(Fundación Autor. SGAE. 2005), así como los diferentes estudios de Esther
Sestelo dedicados a su obra. Para finalizar esta mínima bibliografía que, de
una u otra manera, gravita sobre el presente artículo, recomendamos también la
lectura del estudio de Pablo Pérez y Javier Hernández, Antón García Abril. El cine y la televisión (Diputación de
Zaragoza, 2002), dedicado a su música incidental.
El mundo compositivo de Antón García Abril es inmenso, se extiende desde
las bandas sonoras, pasando por la canción de concierto, el poema sinfónico,
las obras orquestales, para piano, guitarra, ballet, las de carácter didáctico
y pedagógico, hasta llegar a la ópera. Todo un universo creativo, tan ciclópeo
como ecléctico y polimórfico, pero al mismo tiempo unitario, de obra en marcha,
en constante construcción, fruto de una vida consagrada por entero a la música
que, como hemos anticipado, resulta imposible resumir en unas pocas páginas,
por lo que nos limitaremos a recorrer su trayectoria vital deteniéndonos
brevemente en aquellos momentos fundamentales de la misma o de su producción, en
los que Teruel, su patria chica, está presente, bien sustentando e impulsando
su trayectoria profesional, bien latiendo bajo sus composiciones: sus paisajes,
sus gentes, sus familiares, sus amigos, sus recuerdos de infancia y
adolescencia, etc., conforman un magma creativo que aflora en forma de
homenajes continuos a su tierra, pues como anticipábamos en el título, Antón
García Abril es un músico universal
turolense; un artista que no renuncia a sus raíces, al contrario, las posee
en lo emotivo, en el fondo de su espíritu creador y las proyecta hacia el mundo
convirtiéndolas en universales, demostrando una vez más la verdad de las
palabras del escritor portugués Miguel Torga de que “lo universal es lo local
sin paredes”, máxima que alienta siempre en los grandes creadores.
Las entradas que presentaré sucesivamente, surgen de seguir la pista de Antón en el periódico local turolense (antiguo Lucha, en la actualidad, Diario de Teruel) se comprueba, sin ningún género de duda, el respeto y la admiración que
ha suscitado y suscita entre sus paisanos, así como también se percibe con
claridad meridiana la justa correspondencia del compositor, hijo agradecido que
dedica a su tierra lo mejor de sí mismo: su trabajo, su música, sus
composiciones más sentidas.
Dejo aquí una entrevista realizada por Radio Aragón al maestro con motivo de la publicación del mencionado artículo. Espero que la disfruten.
RESEÑA PUBLICADA EN EL SUPLEMENTO DEL HERALDO "ARTES Y LETRAS"
Elifio
Feliz de Vargas no es un seudónimo con resonancias al realismo mágico ni el
protagonista de un culebrón mejicano, sino el autor de Jerícho Souvenír, una novela juvenil ágil y desenfadada. El
escritor turolense conoce bien el paño,
esta es su tercera incursión en el género y se le nota el oficio:
protagonista adolescente con el que fácilmente se pueden identificar los
hipotéticos lectores, trama misteriosa y
aventurera, léxico adecuado, en definitiva, presencia de variados mecanismos empáticos para
“enganchar”. Pero lo cierto es que la novela es más, mucho más.
Jerícho Souvenír es una parodia crítica
e inteligente a los best-sellers en
la que se despliega ironía, humor y mordacidad satírica a raudales. De alguna
forma, Jerícho Souvenír es una novela
sobre cómo escribir una novela, o mejor dicho, un best-seller: Ángel Espín, el padre del protagonista, profesor de
música y escritor de novelas de éxito se enfrenta a un bloqueo creativo. Su
hijo, Alberto, estudiante de instituto, recurrirá a un souvenir que su madre,
intérprete y traductora de árabe, ha traído de Jordania, como disparadero de la inspiración de
su progenitor, para que teja una peregrina historia sobre un arma de
destrucción masiva que tiene su origen en el Antiguo Testamento.
Nos
encontramos pues con una historia dentro
de otra historia, en las que la ficción y la realidad se entrecruzan y se
mezclan hasta el punto de llegar a confundirse en algún momento, si bien ambas tendrán
distintos finales, pero en los dos casos, abiertos, como en los grandes éxitos
parodiados, siempre pendientes de una posible secuela.
Jerícho Souvenír es una novela
iconoclasta y paradójica; al mismo tiempo que dibuja una sonrisa en la cara del
lector y desmitifica el género de los best-sellers,
participa de sus mismas características: humor, capítulos breves, estilo dócil
y trama típica de ritmo cinematográfico
-hay un secreto, un objeto perdido, una secta milenaria y, por supuesto, peligra
el orden mundial establecido-. El lector avisado pronto descubrirá que en lugar
de leerla la está viendo. No en vano, Elifio ha escrito guiones y su técnica se
nota en la narración: uso del flash back,
breves y precisas descripciones, simultaneidad de acciones, sorprendente punto
de giro final en la historia real, etc.
Es
esta, en suma, una novela ingeniosa, un divertimento personal, una burla de los
recetarios que aseguran el triunfo editorial, en la que se reflexiona sobre la
fabricación industrial del talento y los fraudes de los éxitos de ventas.
Elifio Feliz de Vargas, escritor de prodigiosa imaginación chestertoniana, es
consciente de que su obra puede ser un texto de transición hacia otro tipo de
literatura, pero, al mismo tiempo, fiel a sí mismo, no renuncia a su condición
de narrador de fuste y lo dota de un valor creativo más allá del estricto
ámbito educativo y adolescente, garantizando de esta forma el placer estético
de los lectores adultos.
EL PRÓXIMO DÍA 22 DE NOVIEMBRE, VIERNES, A PARTIR DE LAS 19 H., ENCUENTRO CON EL ESCRITOR CARLOS PAJUELO DE ARCOS, EN EL MUSEO PROVINCIAL. HABLAREMOS DE SU ÚLTIMA NOVELA, EL CRIMEN DE LA CALLE EL SALVADOR Y DE SU OBRA NARRATIVA, TODO ELLO COMO EXCUSA PARA CONVERSAR SOBRE LIBROS: ¡PARA QUÉ SIRVE UN LIBRO, SU ESCRITURA, SU LECTURA, ETC.? CON ESTA PRESENTACIÓN COMIENZA SU CONQUISTA LITERARIA DE EUROPA. SUERTE, VALOR Y AL TORO.
COMO ANTICIPO, AQUÍ CUELGO UNA RESEÑA QUE PUBLIQUÉ HACE UNAS FECHAS EN EL SUPLEMENTO ARTES Y LETRAS DEL HERALDO DE ARAGÓN, QUE DIRIGE EL ESCRITOR ANTÓN CASTRO, RECIENTEMENTE GALARDONADO CON EL PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL POR "SU DESTACADA LABOR EN PRENSA, RADIO Y TELEVISIÓN, ESPECIALMENTE EN EL SUPLEMENTO ARTES Y LETRAS DEL DIARIO HERALDO DE ARAGÓN, ASÍ COMO EN EL PROGRAMA DE TELEVISIÓN BORRADORES"
“PELIRROJA Y PLUMA DE
CODORNIZ SOBRE FONDO NEGRO”
El
crimen de la calle El Salvador es la
sexta novela de ficción de Carlos Pajuelo de Arcos, periodista y profesor
emérito de la
Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Todas tienen
como punto de partida un hecho real y en esta en concreto, su arranque adopta
la apariencia de novela negra. Pero, ¿es realmente El crimen de la calle El
Salvador novela negra? Ni sí ni no, sino todo lo contrario.
Los ingredientes básicos los tiene: hay hecho
criminal, tenemos investigador -por partida doble y en dos tiempos diferentes: detective
en el presente e inspector en el pasado-, hay indagación racional, pero lo que
ya no está tan claro es que haya solución, desvelamiento del hecho criminal, o
tal vez sí. Veremos.
Tras un primer capítulo tan desopilante
como desmitificador del género, “La agencia y el encargo de la dama con
pamela”, en el que se nos presenta la agencia de significativo nombre,
“Investigaciones integrales. Agencia de asuntos inconclusos o asuntos sin
resolver. Carlos & Ulises”, y al detective-narrador, Carlos X, quien
reconoce abiertamente que “Carlos X soy yo mismo, el que escribe esto y que
hace a veces de relator y otras no.” Lo
cierto es que conforme avanza la narración, lo detectivesco se va diluyendo
para dar paso a un relato de corte realista trufado con ciertas dosis de
erotismo, que devendría en regeneracionista si no fuera porque el narrador –o
el autor-, ya nos ha anticipado su más
absoluto nihilismo expuesto con grandes dosis de ironía, esa semilla del humor
codornicesco que florece y se desparrama por muchas de las páginas del libro:
“Me desparramo en el pensamiento y si usted lo piensa bien a todos nos pasa
igual, en mayor o menor medida. La mayor parte del desparrame se pierde en
nada. Pura evanescencia inútil, aunque eso forma parte de la vida misma. Me
refiero a la inutilidad.” Por eso, al final, fiel a sí mismo y al nombre de la
agencia, el indolente Carlos X, tras renunciar a resolver el caso para estupor
del lector, se preguntará: “¿Abandono, fatiga, laberinto sin salida, novela que
no llega a ser negra del todo?” No, no se asusten, no la he destripado: asesino
hay y pistas para descubrirlo también, se encuentran aquí y allá, pero su
verdadero significado no se desvela hasta el final, obligándonos a volver
entonces la mirada hacia atrás para hilvanarlas.
Volvemos al principio. Si no es novela negra,
¿qué es? Carlos X o el autor -tanto monta- ya nos lo había dicho al comienzo:
“Todo es una ficción y un juego literario deliberado”, en el que el lector deberá
resolver el caso como quiera, el final está en sus manos, en esa libertad que
es inherente a su propia condición de lector. Carlos Pajuelo rompe a conciencia
las reglas del género y construye una ficción “nebulosa” de corte ramoniano que
bien pudiera ser real, en la que junto a su particular concepción del mundo y
de la existencia, mezcla cuarto y mitad de sexo, algo de violencia, su aquel de
personajes y… hasta un cura.
Yo sé quién es el asesino, pero no
hablaré si no es en presencia del autor.
LIBRO: EL
CRIMEN DE LA CALLE EL
SALVADOR
Autor: Carlos Pajuelo de Arcos,
Género: Novela negra o algo parecido.
Formato: 13x19,5 cm.
Pàgs. 192
PVP: 21,95 €.
ISBN: 978-84-940936-2-3