CASABLANCA

CASABLANCA
FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

jueves, 4 de febrero de 2016

GONZALO M. BORRAS GUALIS: UNA VIDA DE COMPROMISO CON EL ARTE Y CON SU TIERRA (III)

    Maestro de maestros del arte.

 Gonzalo Borrás ha sido profesor en todas sus categorías: tras terminar los estudios en 1965, pasó un tiempo de profesor ayudante en  la Universidad de Zaragoza, pero en 1967 falleció su padre en un trágico accidente de circulación y tuvo que trabajar un tiempo como profesor de enseñanza media en Calatayud, donde comenzó a preparar con intensidad su tesis doctoral sobre la arquitectura mudéjar en los valles del Jalón y del Jiloca. Más tarde, fundó un Colegio Libre Adoptado en Graus, dependiente del instituto de enseñanza media “Ramón y Cajal” de Huesca.
     En 1968 se casó y se trasladó de nuevo a Zaragoza, donde el catedrático de arte don Francisco Abbad lo reincorporó a la universidad. Tras fallecer su mentor en 1974, sacó al año siguiente las oposiciones a profesor adjunto y en 1976, cuando para ascender en la Universidad de Zaragoza había que emigrar, tras aprobar las oposiciones de profesor agregado se trasladó a Barcelona, donde desempeñó por un año el vicedecanato de la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma.
      Su aragonesismo militante le trajo de vuelta a Zaragoza donde, tras la muerte de Federico Torralba, le sucedió desde 1982 en la Cátedra  de Historia del Arte. En la actualidad es catedrático emérito e imparte clases en la Universidad de la Experiencia.
    
Como se puede apreciar por el recorrido profesional expuesto, el profesor Gonzalo Borrás durante sus más de cuarenta años dedicados a la docencia ha sido y sigue siendo maestro de maestros, bajo su magisterio se ha formado una nutrida nómina de enseñantes del arte en sus diferentes niveles y especialidades. Son legión las memorias de licenciatura que ha dirigido desde la asignatura de Arte Aragonés y numerosas las tesis doctorales. Así, entre sus alumnos se cuentan nombres tan prestigiosos en la investigación y la enseñanza como los de Juan José Carreras, Concepción Lomba, José Luis Pano, Carlos Lasierra, y un larguísimo etcétera. Todos ellos le dedicaron un libro homenaje[1], y en la “Presentación” que abre sus páginas destacan dos de entre sus muchas cualidades como docente: “la claridad con la que siempre ha transmitido los conocimientos sobre cualquier tema, y la directa relación entre las materias impartidas y sus propias investigaciones y publicaciones.”
    Como establecen pues sus alumnos,  en su persona docencia e investigación son dos caras de una misma moneda. En este sentido, son de enorme utilidad por su labor de síntesis y claridad expositiva los manuales de apoyo a su tarea docente, que facilitan de manera extraordinaria el trabajo de los estudiantes de arte y les ayudan a comprender la esencia de las materias de los que tratan. En algunos casos, como en el del utilísimo Diccionario de términos de arte y elementos de arqueología, heráldica y numismática, realizado en colaboración con Guillermo Fatás Cabeza, que ya desde su primera edición en 1970 se convirtió en todo un clásico de obligada consulta para generaciones de estudiantes que querían iniciarse y familiarizarse no sólo con el vocabulario específico de la escultura, la pintura, la arquitectura y las artes decorativas, sino también con los términos propios de una amplia gama de ciencias auxiliares. Todavía en la actualidad sigue siendo el diccionario imprescindible de la materia. Lo mismo podría decirse de su Introducción general al Arte, escrita en colaboración con Juan F. Esteban Lorente y María Isabel Álvaro Zamora, o de su participación en diferentes manuales de referencia dedicados a determinados periodos artísticos.
         Ha dirigido algunas colecciones destinadas a universitarios, caso de Lo mejor del Arte (Historia 16, 1998) y ha coordinado publicaciones de carácter monográfico, como la dedicada al Arte Andalusí  (Zaragoza, Artigrama, Departamento de Historia del Arte e Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008), sin olvidar la gran utilidad para los universitarios de obras como el Diccionario de historiadores españoles de Arte; Cómo y qué investigar en Historia del Arte e Historia del arte y patrimonio cultural: una revisión crítica.




[1] Estudios de Historia del Arte, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2013.

domingo, 31 de enero de 2016

GONZALO M. BORRAS GUALIS: UNA VIDA DE COMPROMISO CON EL ARTE Y CON SU TIERRA(II)

II
Bajoaragonés de los pies a la cabeza




Gonzalo Máximo Borrás Gualis nació en Valdealgorfa en 1940 y se reconoce como bajoaragonés de los pies a la cabeza: “Uno es de donde vivió su infancia”[1], que transcurrió entre Peñarroya de Tastavins, Castelserás y Valdealgorfa. Sus abuelos paternos procedían de Fórnoles: “nosotros somos de los Borrás de Fórnoles desde el siglo XV. Mis padres fueron Gonzalo Borrás y María Teresa Gualis, un apellido también documentado en Alcañiz desde el siglo XV. De manera que toda mi familia, tanto por parte de padre como por parte de madre, es bajoaragonesa desde la Baja Edad Media.”
    En Valdealgorfa, de la mano del maestro, don Manuel, al que recuerda con profundo cariño, aprendió a leer, a escribir y latín: “yo aprendí el presente de subjuntivo en latín (ame, ames, ame, amemos, ametis, amen) antes que en castellano. Toda aquella época dejó una huella profunda en mí…”
     Más tarde, avalado por el cura del pueblo, mosén Francisco, se trasladó al Seminario Menor de Alcorisa, donde pasó cuatro años (1951-55). En el tercer curso estuvo a punto de morir a causa de unas fiebres tifoideas, resistentes a la penicilina. Superada la enfermedad y concluida su etapa en Alcorisa, continuó con su formación en el Seminario Mayor de Zaragoza (1955-58), donde hizo el último curso de Humanidades y dos de Filosofía. Los veranos los pasaba en el lugar de destino de su padre, cabo de la guardia civil que llegó a capitán: Caminreal, Valderrobres y Andorra.
     Tras un fallido intento de ingreso en la Academia General Militar, inició la carrera de Derecho, que abandonó a los pocos años para comenzar Filosofía y Letras (Sección de Historia)  en la Universidad de Zaragoza (1960-65).




[1] Entrevista realizada por Ramón Mur presente en el libro la Comarca del Bajo Aragón, Zaragoza, Gobierno de Aragón, Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales, 2005, pp. 311-315.

sábado, 16 de enero de 2016

PRESENTACIÓN EN TERUEL DE "TRAS LA HUELLA DE SADE"

El próximo día 21, jueves, en el salón de actos del Museo Provincial, a las 19'30 h. se presenta en Teruel el libro colectivo, coordinado y editado por el artista multidisciplinar, plástico y visual, Paco Rallo, Tras la huella de Sade. Ensayos / relatos / poemas / artes visuales, publicado con motivo de los 275 años de su nacimiento. Intervendremos en el acto: Mario Ropero Hinojosa, Elifio Feliz de Vargas y Cristina Chaves (autores de algunos de los relatos), junto con el editor.




Se trata un trabajo firmado por quince escritores y veintidós artistas visuales de diferentes edades, tendencias y procedencias geográficas. Dividido en dos grandes bloques: ensayos y poemas/relatos. Los ensayos sobre el personaje,  los firman Javier Barreiro, Manuel Pérez-Lizano, y el historiador del arte, Manuel Sáchez Oms, el más extenso  de todos, que ocupa más de la mitad de la publicación, con más de trescientas anotaciones.
El segundo bloque del libro, presenta una serie de relatos literarios de diversos autores, a los que acompaña una cuidada selección de ilustraciones de  artistas plásticos. 
En definitiva, se trata de un libro que pretende profundizar en la compleja personalidad del "divino marqués" a través del erotismo en toda su profundidad y desde distintas disciplinas y ópticas; desde la palabra, la imagen y el estudio. En suma, un buen trabajo, bien editado y con un contenido digno de figurar en las bibliotecas de los erotómanos más exigentes. 
Os dejo con el sumario:

Y con algunas ilustraciones, como este acrílico de Fernando Vicente, para que os hagáis una idea de la calidad de la publicación:



Subo también una entrevista publicada por el Heraldo al coordinador, Paco Rallo:




VV.AA. Tras la huella de Sade. PR ediciones. Zaragoza 2015. 329pg 

viernes, 8 de enero de 2016

RESEÑA DE MARIO HINOJOSA A "FOTOGRAMAS. 14 CUENTOS DE CINE"

Mi buen amigo Mario me ha dejado para Reyes una estupenda reseña de mi libro de relatos, Fotogramas. 14 cuentos de cine, publicada en la Revista de la Caja Rural de Teruel. Por cierto, en el relato titulado "Trufas" hay un guiño a su persona que él mismo me consintió. Gracias Mario por tu amabilidad y comprensión. Subo una fotico para que quien quiera la lea y piense que regalando libros siempre se puede quedar bien.



En la foto mis amigos, Ignacio Escuín, Julia Duce y Agustín Sánchez Vidal, que hizo el prólogo del libro. Gracias a todos por vuestra amistad y complicidad.


domingo, 3 de enero de 2016

GONZALO M. BORRAS GUALIS: UNA VIDA DE COMPROMISO CON EL ARTE Y CON SU TIERRA (I)


I

Estas entregas que hoy comienzo se publicaron como artículo en TURIA Nº 116 y deben interpretarse como un modesto homenaje que rinde esta revista y el Instituto de Estudios Turolenses a la persona de Gonzalo M. Borrás Gualis, tan vinculado a ambas, no sólo como colaborador, sino como figura esencial en su misma existencia. En él trataremos de dibujar, siquiera someramente, las diferentes caras de su poliédrica personalidad, en la que se compagina en perfecta coherencia vital su labor docente e investigadora con el compromiso personal, intelectual y político con su tierra y con sus gentes, no sólo difundiendo su patrimonio artístico, sino también modernizando –democratizando en algunos casos- algunas de sus instituciones públicas más importantes vinculadas con el mundo de la cultura.
El profesor Gonzalo Borrás pertenece a esa generación de intelectuales -en su mayoría profesores- que vivió con pasión y compromiso los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Un colectivo que entendía la cultura y la libertad como elementos indisociables, como instrumentos prácticos, como herramientas de transformación social capaces de generar proyectos de futuro para un territorio ancestralmente olvidado y de ilusionar a sus gentes, devolviéndoles la confianza perdida en sus posibilidades, al hacerles ver, en el caso concreto de nuestro protagonista, que sus recursos patrimoniales son únicos en el mundo y que podían convertirse en verdaderos motores de desarrollo generadores de riqueza. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

RESEÑA DE "NO DIGAS QUE ME CONOCES", DE SERGI DORIA

LLUCIÀ, MAESTRO DE LA IMPOSTURA


    El profesor y escritor Sergi Doria presenta su primera novela, No digas que me conoces, título que exhorta a callar la identidad del protagonista, pero ya se sabe, basta que te prohíban algo o te confiesen un secreto, para de forma inmediata hacerlo o te falte tiempo para divulgarlo a los cuatro vientos. Así somos, es la condición humana. Por eso comenzaremos esta reseña revelando la identidad del protagonista, Antoni Llucià, un maestro de la falsificación, la estafa, la impostura, el timo y el engaño.      
  Sergi Doria conoció las andanzas de Llucià cuando preparaba su tesis doctoral de Ciencias de la Comunicación, repasando la prensa gráfica española de los años veinte descubrió a un personaje fascinante: casado hasta en siete ocasiones de manera fraudulenta salvo en una, hablaba cinco idiomas, vestía con elegancia y viajaba por el mundo estafando bancos. Timador de casta inigualable, fue calificado por The New York Times como “el maestro de los falsificadores” y llegó, incluso, a suplantar al mismísimo Alfonso XIII, dejando tras de sí una larga estela de deudas a nombre del monarca.
   Si alguna vez ha sido cierta la sospecha de que la realidad supera a la ficción, nunca con mayor intensidad que en este caso, de alguna manera,  Llucià es el antecedente del mítico estafador norteamericano de los años sesenta, Frank Abagnale Jr., protagonista de la magnífica película de Spielberg, Atrápame si puedes, título que, como el de nuestra novela, interpela al lector para introducirlo en la acción de su trama y conocer desde dentro su asombrosa personalidad, pues quién no ha soñado alguna vez con poseer una inteligencia rápida y certera, una belleza descarada y seductora unida a una elegancia natural, una avasalladora ambición por ganar dinero y fama y llevar una vida de lujo, una generosidad adornada con unos leves toques de gentil cinismo, una pasión por vivir al límite. En suma,  a quién no le gustaría ser una especie de 007 de la estafa y llegar hasta donde el común de los mortales sólo nos atrevemos a fantasear. Ahora bien, en la novela se nos dice que el caso de Llucià fue diagnosticado psiquiátricamente como “idiotismo moral”, “un defecto ingénito del desarrollo de las facultades afectivas y, particularmente, de los sentimientos altruistas…”, pero el lector avisado pronto descubrirá que Llucià sí manifiesta afectividad y es capaz de empatizar, no sólo con el narrador de la novela y biógrafo, sino también con el arquitecto Gaudí o con la que considera su verdadera esposa. 

De hecho, como ocurre con Abagnale, explica su conducta delictiva como una suerte de justicia personal que lleva a cabo para vengar a su padre, arruinado por una quiebra financiera provocada por un banquero sin escrúpulos. Se trata pues de un ajuste de cuentas que el lector actual comprende a la perfección y entiende  como justo, viendo en el teórico delincuente a una especie de Robin Hood del siglo XX.
    Más allá de lo anecdótico y de los continuos guiños cinéfilos, su estructura y el ritmo vertiginoso de su prosa remiten con claridad al cine: No digas que me conoces comienza con el atropello de un innominado personaje por un tranvía el lunes 7 de junio de 1926. Tres días más tarde muere en el hospital de la Santa Cruz, tras recibir la misteriosa visita de un hombre elegantemente vestido que nos descubrirá la identidad del fallecido, se trata de Antonio Gaudí. Tras esta presentación, un flash back nos retrotrae a 1918 en la cárcel de Avilés, donde un hombre conocido como Antonio Villamil o Tomás Portolés materializa una fuga colectiva. Un año más tarde es detenido de nuevo y conoce en la Modelo de Barcelona a Ángel Lajusticia, reportero de la publicación anarcosindicalista Tierra y libertad, al que propone contarle su vida como estafador por todo el mundo para que escriba su biografía. De esta forma, se inicia la relación de amistad y admiración mutua que da lugar a la novela.
  Este increíble relato de imposturas se desarrolla en una Barcelona que más que un decorado es su verdadera protagonista: Ángel Lajusticia recorre sus calles y con él visitamos sus diferentes ambientes, desde los de la alta burguesía (conoceremos al inefable empresario y político catalán Joan Pich y Pon, creador de las hilarantes piquiponadas), hasta las tabernas de la clase obrera, plagadas de anarquistas y pistoleros a sueldo; con sus ojos veremos el auge de los negocios durante la guerra europea y el enriquecimiento de la burguesía catalana; con él viviremos las luchas obreras con la patronal, la posterior crisis económica, que unida a la corrupción política, dará como resultado un clima de inseguridad social que derivará en la llegada de la dictadura de Primo de Rivera. Se nota que Sergi Doria es un experto en la materia, sus libros de reportajes sobre la historia de los barrios de Barcelona y la vida cotidiana en la década de los veinte le han servido para conseguir una ambientación excelente que es mucho más que un mero telón de fondo.
  En definitiva, No digas que me conoces es el retrato de un adorable sinvergüenza, de un alegre y genial estafador que se burla, a la vez con inocencia y descaro, de una sociedad cuyas leyes permiten la estafa de los poderosos, de la gran banca -¿les suena?-, perpetrando de alguna manera lo que, sin serlo, todos terminamos entendiendo como un acto de justicia, proponiéndonos de esta forma una reflexión divertida, pero no por ello menos profunda, sobre la relatividad de lo moral.
   Esta reseña se publico en la revista TURIA

Sergi Doria, No digas que me conoces, Barcelona, Plaza-Janés, 2015.