CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

viernes, 13 de julio de 2018

RESEÑA DE LA NOVELA "EL MAL Y EL TIEMPO", DE CARLOS FORTEA.

LA MUJER DEL CUADRO


Lo quisieron o se quiso matar y murió de un infarto. El cadáver es el de un hombre feo, investiga el caso Javier Landa, un policía con inquietudes artísticas y solitario, de hecho, podría, en algunos aspectos, confundírsele con Arturo Cervera, el muerto. El mal y el tiempo, la última obra de Carlos Fortea, es una novela de personajes vestida con el negro de las policíacas, hay un arma, una mujer fatal y llueve en ocasiones, pero todo eso es una excusa para atrapar al lector y que la narración avance, lo importante es descubrir quién fue la víctima o esa hermosa mujer de “belleza eterna” del cuadro que preside la escena del hipotético crimen, Silvia Corsano, una pintora muy especial, clave en la investigación y centro del triángulo amoroso planteado ya desde las primeras páginas.
 Carlos Fortea teje una trama de novela negra en la que poco a poco va descubriendo la psicología de sus personajes y su evolución a lo largo del tiempo; se mueven en la doble moral existente entre lo que se considera ético, lo que se encuentra dentro de la ley y el orden, y los deseos internos, confesables o no, que chocan con los primeros y los hacen tambalearse o, sencillamente, derrumbarse a las primeras de cambio. También es destacable la diferenciación que se aprecia entre teoría y práctica, entre lo que es y debe hacerse, y lo que realmente uno es capaz de realizar cuando intervienen elementos o factores exógenos incontrolables, que pueden impulsarnos a actuar de una forma que previamente entenderíamos como inaceptable, estamos hablando de corrupción en el más amplio sentido de la palabra: política, económica, social e, incluso, personal y familiar, es el egoísmo en estado puro: mi yo, mi estabilidad, mi trabajo, mi prestigio, mis ambiciones… No importa el precio que se tenga que pagar o a quién se tenga que pisar, ya no hay moral, ha caído el muro que diferencia el bien del mal, el capitalismo campa a sus anchas y todo tiene un precio.
Nos guste o no, se trata de la realidad del mundo actual en general y de España en particular, esa España que arranca con una transición con pies de barro, continúa en los ochenta con una transformación construida sobre la especulación que da paso en los noventa a la gran mentira de una falsa sociedad del bienestar en la que estuvimos -¿estamos?- instalados hasta que a finales de la primera década del año 2000 comenzó una crisis que en nuestro país se agudizó más por la corrupción sistémica que hacia el 2012 fue imposible seguir negando.
Narrada en dos tiempos -1990 y 2012-, se alternan tres tramas paralelas e intercaladas hasta hacerlas coincidir: en la primera, se desarrolla la investigación policial; en la segunda, se cuenta la semana anterior a la muerte de Arturo Cervera y, en la tercera, la acción retrocede a los años noventa, momento del comienzo de los hechos que culminan en ese presente narrativo. Ese pasado de “vino y rosas”, lleno de sueños y ambiciones de juventud, es el espejo que sirve para explicar  los sucesos del hoy de los personajes y, claro, como no, del país.
Con esta estructura y un estilo un tanto minimalista –hay mucho de contención y poda-, en el que menos es más, donde los silencios -cómplices y culpables- son tan importantes o más que lo dicho (el lector debe cuestionarse, reflexionar, hacerse en todo momento preguntas sobre los sucesos expuestos), Carlos Fortea nos presenta veinte años de historia de España en la que, como en un nuevo Retrato de Dorian Grey, la inocencia de la incipiente e ilusionada sociedad democrática española se va corrompiendo hasta hacerla irreconocible incluso para “la madre que la parió”.
 Más allá de la investigación policial y del análisis sociológico, el árbol temático de la novela es amplio: desde la posición y actitud de los hombres en el mundo, pasando por el del valor de la amistad y el juego del amor, hasta el arte como elemento de salvación y vehículo de conocimiento.
El mal y el tiempo es una novela abierta, de indagación en el ser humano, un “ubi sunt” continuo de sueños, ilusiones, amistades, amores… Los lectores en general disfrutarán con ella, pero a los que ya tenemos una cierta edad y en los noventa todavía éramos jóvenes, además de hacernos pasar un buen rato nos obligará a pensar y, como en la canción de Presuntos implicados, nos hará reflexionar sobre “… cómo hemos cambiado…”, a preguntarnos sobre dónde están tantas cosas importantes de nuestro pasado.


Carlos Fortea, El mal y el tiempo, Madrid, Nocturna Ediciones, 2017.

lunes, 2 de julio de 2018

DOMINGO GASCÓN Y GUIMBAO EN ANÉCDOTAS (V)


LAS MIGAS AL ESTILO DE TERUEL

Perteneció a distintas academias y sociedades, entre ellas, Reales Academias de la Historia y de la Lengua, Círculo Aragonés de Madrid, Sociedad Económica de Teruel, Real Sociedad Económica Matritense, Academia de Jurisprudencia y Legislación, Asociación de Escritores y Artistas, Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País y Ateneo de Madrid. Pero lo que no es tan conocido es su afición por la gastronomía, así ofreció una muestra en el artículo “Migas al estilo de Teruel”, redactado a requerimiento de su amigo Ángel Muro, ingeniero, escritor y reputado "cocinólogo" de la época, que lo publicó en Madrid en el Almanaque de Conferencias culinarias en 1892. Unos años más tarde lo publicó en El practicón: tratado completo de cocina al alcance de todos y aprovechamiento de sobras, libro de recetas de cocina publicado en 1894, el más consultado y utilizado por los cocineros españoles hasta mediados de 1930, allí se puede leer:



lunes, 18 de junio de 2018

DOMINGO GASCÓN Y GUIMBAO EN ANÉCDOTAS (IV)


PERIODISTA, POLÍTICO Y EMPRESARIO: LA AGENCIA GENERAL DE NEGOCIOS


En 1881 abandonó las tareas artesanales, comerciales y publicistas relacionadas con la peluquería para dedicarse al periodismo y a la política. Después de obtener la licenciatura en Derecho en plena madurez, Gascón estableció en Madrid una Agencia General de Negocios, donde como abogado y agente colegiado ofrecía, entre otros servicios, la representación de Diputaciones, Ayuntamientos, Compañías, Sociedades, Corporaciones y particulares. Representó en Madrid al Ayuntamiento de Zaragoza y municipios de la provincia de Teruel. También dirigió sus actividades mercantiles hacia la compra y venta de terrenos situados en el ensanche de Madrid constituyéndose en protagonista y precursor de los calificados actualmente como pelotazos urbanísticos. Vamos que hizo una fortuna y pronto tuvo que diversificar en otro tipo de inversiones como fueron minas en la provincia de Teruel -Ojos Negros y Cuencas Mineras Centrales-, astilleros en Galicia, etc.