CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

lunes, 2 de enero de 2017

NICANOR VILLALTA PELICULERO (IX)



Juguetes rotos


   Nicanor Villalta fue uno de los “Juguetes rotos” que retrató Manolo Summers en la película documental del mismo nombre, estrenada el 1 de enero de 1966. El guión del periodista Tico Medina pretendía retratar el difícil presente de varios ídolos en sus respectivas disciplinas –boxeo, fútbol, el mundo del espectáculo, toreo-, que en otras épocas fueron muy populares y que en ese momento habían caído en el olvido. 

Era el caso de nuestro paisano, quien a sus 68 años -como el mismo dice en el brindis que hace en la película, rodada en 1965- mata el último toro de su vida en una plaza, la de “Las Ventas” de Madrid, escenario antaño de sus grandes triunfos, pero en el film significativamente vacía. Antes, en los escasos siete minutos que dura su secuencia, mientras se viste por última vez con el traje de luces, cuenta con brevedad cómo la vida y los negocios no le han sido del todo favorables y vive modestamente de un taxi que le concedió un alcalde, al que agradece su concesión.

Para entender como Nicanor se convirtió en un “juguete roto” hemos de volver a retomar su biografía. La Gurerra Civil, como hemos señalado, se llevó por delante lo ganado con anterioridad, por lo que tuvo que volver a los ruedos para conseguir una posición económica holgada. A su retirada montó un negocio de hostelería que por diversas circunstancias –el socio le robaba- no terminó de funcionar. Apoderó a varios novilleros que le costaron dinero y fue empresario de la plaza de Toledo durante más de 30 años sin grandes beneficios. A esto se unió la delicada salud de su hijo Niqui-Luis, por lo que tuvo que gastar gran parte de sus ahorros en médicos y operaciones que lograron, al menos, que su hijo pudiera salir adelante. Circunstancia que lo llevó, de nuevo, a una difícil situación económica que es la que reconoce en la película. 







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