CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

martes, 26 de marzo de 2013

MINGOTE. UN GENIO DEL SIGLO XX... Y DEL XXI.

APROXIMACIÓN BIOGRÁFICA (II)



Nieto por parte de padre y de madre de dos veteranos carlistas, se alistó en las milicias falangistas y, junto con el citado Clemente Pamplona, crearon una “centuria volante” de prensa y propaganda en el Teruel sublevado. Hacia finales de agosto de 1936, publicaban una hoja semanal que se llamó Imperio azul (antecedente directo del diario Lucha). Pamplona lo recordaba así: "Mingote, para dar gusto a la mano y suplir la falta de fotograbado, dibujaba más que escribía, decorando paredes y haciendo monos con cualquiera de nosotros como protagonistas. Él y todos pertenecíamos, a su vez, a la Centuria volante, especializada en descubiertas y golpes de mano al amanecer, en el muchas veces vano intento de sorprender al enemigo, intento muchas veces desbaratado por él, que nos obligaba a retirarnos perseguidos como aquella vez en los llanos de Celadas, que nos pisaron los talones los caballos republicanos del Alfambra. Meses más tarde volvimos a encontrarnos a Mingote en el mismo escenario; era alférez provisional; Publio y yo seguíamos siendo soldados de la Centuria y periodistas."
  Más tarde lo destacaron en el Tercio de Santiago en la Sierra de Albarracín (Orihuela del Tremedal). Al recuperar las fuerzas franquistas la capital –perdida hacía escasamente un mes-, Mingote buscó noticias de sus padres y hermana; Teruel era una escombrera y solo tres o cuatro personas deambulaban entre las ruinas. Ni rastro de su familia. Meses después recibió noticias a través de Cruz Roja. Estaban bien, pero su padre había sido encarcelado.

Como integrante del Regimiento de Zamora, participó en la toma de Barcelona. Concluida la contienda, se afincó en Zaragoza y se matriculó en Filosofía y Letras, pero tras la traumática experiencia bélica, los estudios no eran ni mucho menos su prioridad –“para estudiar estaba yo”-, prefería vivir la vida y frecuentar el Plata,  hasta que  a los dos años abandonó la universidad y comenzó una efímera carrera militar. Ingresó en la Academia de Guadalajara, donde puso en circulación su primera publicación humorística, La Cabra, autoeditada a ciclostil y distribuida de forma muy local entre 1942 y 1943.


Tras un breve destino en el Pirineo y luego en Guipúzcoa, en 1944 se trasladó a la Escuela de Suboficiales de Madrid con la finalidad de estar cerca de su madre, a la que atendió hasta su muerte en 1947. 

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