CASABLANCA

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FOTO DE GONZALO MONTÓN MUÑOZ

miércoles, 1 de julio de 2020


ROSAS HELADAS



Foto portada de Guara Caulín


   Eros y Thanatos es un libro de relatos visual elaborado al  alimón por Elena Gómez -la voz- y Guada Caulín -la mirada-, y publicado por Los Libros del Gato Negro en una muy cuidada edición.
 Ilustra la portada una sugerente fotografía de una rosa roja helada, escarchada por la boira, subrayando con su tan simbólica como hermosa presencia los temas centrales, anticipados en el título, que vertebran y dan unidad al conjunto de las veintidós historias breves: el amor y la muerte.
   
Elena Gómez (foto de Selma Terzic)
Elena hace patria abriendo y cerrando la obra de forma circular con dos microrrelatos alusivos a la más bella historia de amor de todos los tiempos, la de los Amantes de Teruel. En el último nos presenta a un Diego todavía niño llamando desde la calle a una Isabel turbada en su sosiego infantil hasta el llanto por “Malos presagios”. Convertida ya en una joven, lo ve partir y presiente la tragedia en el primero, significativamente titulado “No marches”, poético homenaje a la ciudad de Teruel y sus gentes.
        
Guara y Elena (Foto de Selma Terzic)
Junto con el amor y la muerte, otra constante en la mayoría de las narraciones es la denuncia social, tanto Elena como Guara son en su día a día mujeres comprometidas con las personas y su entorno, la primera desde sus columnas en el Diario de Teruel, la segunda desde la fotografía documental. La violencia machista en su forma más habitual está presente en “Mancio”, pero no dudan -con sorprendentes puntos de giro finales-, en poner en evidencia otras violencias, no tan frecuentes, pero también denunciables en “El perdón” o “Demasiado tarde”.
         La discapacidad se normaliza en “Un giro inesperado”, donde el amor triunfa sobre los prejuicios sociales, como también en “@Cherry39”, mientras en “Adhra”, se le da voz al oprimido, al inmigrante, para que triunfe.
         La especulación y el abandono del mundo rural pierden su pulso en “Por enésima vez” ante la cabezonería y la esperanza visionaria del protagonista de reencontrarse con la amada y poder volver a llenar de vida las calles de su pueblo, si bien, el optimismo vital de relatos anteriores, sin perderse en su totalidad, deja el regusto amargo de la batalla perdida.
        En “El vagabundo” se critica el recelo, la aprensión, la indiferencia ante la pobreza. Elena nos muestra con maestría que hay otros mundos, pero están en este y que estamos instalados en sus fronteras, vivimos en nuestra aparente segura y duradera zona de confort, pero igual que se desata en un instante la tormenta y todo cambia, podemos perderla para precipitarnos en abismos impensables.
         En todos los relatos, la autora maneja con maestría la elipsis, lo que se calla es tan o más importante que lo que se dice, pero “En todos los días de su vida” en tan solo dos breves párrafos define la personalidad de sus protagonistas y condensa toda una vida de amor, abnegación y sacrificio. Excelente.
         Se encontraban Amor y Locura jugando, cuando ésta lo hirió en los ojos con una flecha y lo dejó ciego. La condena para Locura fue que habría de guiar por siempre a Amor, está fábula de La Fontaine anima  y hace emparentar “Locura de amor” y “No estarás sola”, relatos en los que se muestra los difusos límites entre el amor y el desamor, la locura y la muerte.
        
Guada Caulín (Foto de Selma Terzic)
Como hemos anticipado la denuncia social se mueve casi siempre en los márgenes de lo fantástico y en ocasiones este mundo se adueña del relato por completo, así es posible una sana y humorística convivencia entre vivos y muertos en “1 de noviembre”. Elena deja volar su imaginación en cuentos de corte becqueriano en “Tormenta” y “Recital perverso”, o en la estela del terror imaginario de Poe o Lovecraft, con presencia de portales a otros mundos de fría oscuridad y silencio, como en “El intruso” y el magistral “Pies fríos”. En estos, la fotografía figurativa de Guara, en ocasiones simbólica, se desdibuja hacia lo espectral y fantasmagórico.
Foto de Guara Caulín

 Algunas narraciones son explícitos homenajes a maestros del género como Cortazar -“El librero”-, o revisiones actualizadas de la mitología -“Estigia”-, o divertidos guiños cinéfilos, caso de “Sospecha”, una verdadera Delicatessen.
Foto Guara Caulín

         Junto con los temas descritos, la trabajada prosa de Elena Gómez está transida de profundo lirismo, llegando en ocasiones a mezclar los géneros en el experimental “Poeta roto”.
         Eros y Thanatos contiene relatos de gran calidad, su mérito está en la concisión, en la sutil manera de contar (un gesto discreto, un detalle insignificante, una palabra aparentemente puesta al descuido, revelan la verdad sobre el personaje y nos brindan la clave de la historia), en la generosidad de su autora -reforzada por las fotografías-, que permiten al lector acabar su lectura con la agradecida impresión de que algo, quizás innombrable, maravilloso o terrible, le ha sido revelado.

Elena Gómez/Guada Caulín, Eros y Thanatos, Zaragoza, Los Libros del Gato Negro, 2020


                 
                 
        



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