Chomón fue llamado por Pathè en
1906 (en esos momentos el emporio cinematográfico más importante del mundo)
para competir con sus hallazgos y creaciones con el mismísimo Meliès. De esta
forma, Chomón tiene que trabajar con todo un arsenal de recursos técnicos,
muchos de los cuales ya estaban inventados, pero que él perfeccionará o
utilizará con mayor intención fílmica. Nos referimos a determinados movimientos
de cámara (cuyo culmen sería el travelling
en toda regla de Cabiria), el ya
mencionado “paso de manivela”, el uso de la cámara cenital ( por ejemplo en Alarde equilibrista, de 1908 o en Viaje a Júpiter, de 1909), el movimiento
invertido (Escultor moderno, 1908), los cachés (impresionar el negativo
tapando parte del mismo, de esta forma, al quedar una parte sin impresionar,
podía volverse a exponer tapando la anterior con un contra-caché y captar otra imagen que se combinara con la
anterior), las tomas de diferentes proporciones colocando a los objetos o
actores de tal forma y a una calculada distancia para que sean captados en
diversos tamaños, las sobreimpresiones con las que se logran figuras
fantasmales, los fundidos, las cortinillas, uso de maquetas, etc.
VIAJE A JÚPITER (1909)
Como señala Tharrats,
Chomón puede ser considerado el inventor
de varios sistemas de cine de animación[1]
, como los muñecos articulados ( El
teatro de Bob, 1909), las sombras chinescas (La casa hechizada, 1906)
y los films de siluetas (Las siluetas
animadas, 1907), además de ser el primero en animar el barro, el hielo, los
cordeles, las fotografías, los papeles, etc.
EL TEATRO ELÉCTRICO DE BOB (1909)
Dentro de este periodo se encuentran toda una serie de
películas que pueden considerarse como pequeñas obras maestras, es el caso de La gallina de los huevos de oro (1905),
dirigida por Albert Capellán e interpretada por su mujer; Vida y pasión de Jesucristo (1906-7), dirigida por Lucien Nouguet,
con fotografía y trucajes de Chomón, en la que destaca ya el uso del travelling; El hotel eléctrico (1908) o La
leyenda del fantasma (1908), esta última completamente suya, con la que
recibió el premio de la Pathè
para la mejor cinta de fantasía.
EL HOTEL ELÉCTRICO (1908)
Mención aparte merece Una excursión incoherente (1909), cuyo
argumento, dirección, fotografía y trucajes son obra del turolense. En ella
Agustín Sánchez Vidal ha creído ver el “eslabón perdido hacia el surrealismo”,
pues a su juicio Chomón “hace gala de una fantasía onírica tan desbordante, que
si el vocablo hubiese sido de uso común, ese adjetivo [incoherente] debería
sustituirse sin género de dudas por el de surrealista”.
UNA EXCURSIÓN INCOHERENTE (1909)
A finales de 1909, la Pathè , que ya se había hecho
con los servicios de Meliès, con el que competía el turolense, lo trasladan a
Barcelona para que se haga cargo de la filial establecida por Popert en 1906,
con el fin de conseguir para la firma el mercado español, para lo cual se crea
una nueva compañía llamada “Ibérico Film”.
En esta etapa, el público,
saturado de espectáculos fantásticos, exige películas cada vez más realistas
(cuyos antecedentes más inmediatos se encuentran en el “Film d’Art”), tendencia
que llevará a Chomón en 1910
a ser el pionero de la adopción de zarzuelas para el
cine (Los guapos, El puñado de rosas, Las carceleras, La tempranica, etc.), a rodar múltiples
melodramas (Amor gitano, La hija del guardacostas, Flema inglesa,
Nobleza Aragonesa, etc.), dramas históricos (El ejemplo, Justicia del Rey don Pedro, etc), comedias y películas
cómicas (La venganza del carbonero, La
fecha de Pepín, Píldoras maravillosas, etc.).
[1] A este respecto véase
Manuel Rotellar, Dibujo español, XXIX
Festival Internacional de Cine de San Sebastián, 1981, pp. 7-12.
No hay comentarios:
Publicar un comentario