COMO UN BUEN GÜISQUI

La edición crítica de los profesores Becerra y Gil González es precisa y escrupulosa, con el rigor científico necesario que requiere presentar una obra de la dificultad de La saga/fuga de J.B., si bien huyen premeditadamente de la excesiva carga teórica, del pesado aparado crítico tan propio de la erudición filológica. Este acto de poda y expurgo lo agradecerá sin duda el lector que se aproxime a esta novela-río de Gonzalo Torrente Ballester. En la humildad de su decisión se observa una clara intención de suministrarle los datos básicos, las claves esenciales para facilitar su comprensión, pero sin abrumarlo, sin acribillarlo con continuas notas y farragosos comentarios que espesen su lectura hasta el desánimo. La intención última es la de orientarlo en su laberinto, pero dejándole la tarea de buscar la salida por sus propios medios.
Gonzalo Torrente Ballester, en plena madurez narrativa, con 62 años, se embarcó en una aventura literaria que sorprendió a la crítica por la densidad de su escritura y la complejidad de sus procedimientos narrativos. La saga/fuga de J.B. fue una completa genialidad, resultado de un proceso de liberación interior, de un acto de libertad absoluto, mediante el cual un escritor ya maduro se desprendía de sus prejuicios profesionales y haciéndole una higa a la censura y a la crítica, se dispuso a escribir para sí mismo y para un lector capaz de entregarse al exigente planteamiento de su novela y a las muchas posibilidades intelectuales y lúdicas que ofrece, pues la dificultad del relato no es sino un acicate para su inteligencia y su sensibilidad.
La saga/fuga de J.B. fue un tributo al experimentalismo y, a la vez, una magistral parodia del mismo plena de humor, sutil y descarado, inteligente y divertido. Una obra de gran panorama que compartió con Cien años de soledad ese ambicioso propósito de recapitulación simbólica de la historia universal. En esta extensa y complicada novela, construida con desbordante imaginación, lo real convive con lo mítico, lo mágico y lo irracional. Con un uso del tiempo absolutamente libre, su proteico protagonista enlaza más de mil años de la historia de un pueblo imaginario que existe y no existe (Castroforte de Baralla es su leyenda –su saga- antes de su desrealización –su fuga-), contada alternativamente desde las tres personas narrativas y combinando sucesos, digresiones de todo tipo, poemas, textos en lenguaje inventado, juegos narrativos, gráficos, etc. En conclusión, La saga/fuga de J.B. es un prodigio de creatividad absoluto.
Su protagonista, Jota B., como en una fuga musical –un tema y su contrapunto, repetidos con cierto artificio por diferentes tonos- es uno y todos: en el presente es José Bastida, un represaliado y humilde profesor de gramática; pero se encarna en otros J.B. del pasado histórico y mítico (el obispo Jerónimo Bermúdez, el canónigo Jacobo Balseyro, el almirante John Ballantyne, el vate decimonónico Joaquín María Barrantes, etc.), y también en el inmediato pasado anterior de la ciudad (Jesualdo Bendaña, Jacinto Barallobre, etc.) en un barroco juego especular premeditadamente ambiguo.
En su día, la novela tuvo un éxito clamoroso e inmediato, tanto de crítica como de público; sin embargo, Gonzalo Torrente Ballester nunca fue un escritor valorado en su justa medida, por eso juzgamos como un acto de justicia reeditar su novela más emblemática y darla a conocer a las nuevas generaciones, de esta forma podrán comprobar que la buena literatura, como un buen güisqui, gana con el tiempo. Estamos seguros que lo agradecerán.
GONZALO TORRENTE BALLESTER, La saga/fuga de J.B., Madrid, Castalia, 2010.
No hay comentarios:
Publicar un comentario